Un mismo objetivo (Game Changers 4) Capítulo 13 #4
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Capítulo 13 #4

Kyle se inclinó hacia delante y le dio un beso en el pecho.

El contacto fue mínimo, pero hizo que Eric arqueara la espalda.

Kyle se rio pegado a su piel y luego fue dándole besos hasta llegar al ombligo, cada roce de sus labios hacía que Eric se estremeciera y jadeara.

Por fin, dejó la boca suspendida justo por encima de la tensa polla de Eric.

Este soltó el aire ansioso, obligándose a no correrse en el momento en que los labios de Kyle le tocaran el miembro.

Si es que llegaban a hacerlo. Kyle empezó a besarle alrededor del hueso de la pelvis y luego por la ingle derecha.

Cuando llegó a la parte interna del muslo de Eric, Kyle hociqueó junto a sus pelotas y abrió un poquito los labios para hacerles cosquillas con cálidas bocanadas de aire.

Eric quería su lengua, sus dedos, lo que fuera, pero Kyle se desplazó hacia la pierna izquierda y empezó a besarle esa ingle y subió otra vez hasta el estómago.

—Dobla las rodillas —le ordenó Kyle—. Con los pies apoyados en la cama. Quiero verte bien.

Eric supuso que se refería a verle bien…, bueno, eso. El agujero. O, por lo menos, la zona en la que habitaba. Obedeció tratando de no sentir vergüenza.

—Puedes decir que no a cualquier cosa que haga o te pida, ¿de acuerdo? —dijo Kyle muy serio—. Puedes decirme que pare. Puedes acabar con este juego en cualquier momento. ¿Enten­dido?

—¿Sí?

—Ahora prueba sin preguntarlo. Es importante.

—Sí —dijo Eric, esta vez con más seguridad—. Te avisaré si me siento incómodo. Con lo que sea.

—Vale. Ahora voy a chuparte la polla, y, si no te importa, me gustaría jugar un poco con tu ojete mientras tanto. ¿Te apetece?

—No lo sé —dijo Eric con sinceridad.

Le había gustado cuando lo había hecho él mismo, pero ¿se sentiría incómodo si otra persona le tocaba allí?

—Iré despacio y con cuidado. Y puedes decirme que pare. No te olvides.

—De acuerdo.

—Vale. —Kyle sonrió—. Vamos a divertirnos, rey.

Lamió el mástil de la polla de Eric, despacio y a conciencia, y Eric levantó las caderas de la cama.

Hostia puta. No es que fuera la primera vez que se la mamaban, pero hacía muchísimo tiempo.

Y, desde luego, Kyle sabía lo que hacía.

Le chupó tanto la punta que Eric pensó que iba a morirse y luego se lo tragó todo como un experto.

—Uf —jadeó—. Es…, bua…

Estaba bastante seguro de que la punta de su polla tocaba la garganta de Kyle, lo que le provocó una sensación excelente y sobrecogedora.

Kyle se apartó.

—Esto acaba de empezar, campeón. Relájate y deja que te dé la recompensa por la victoria en Toronto.

Esas palabras despertaron algo en Eric. Le gustaba la idea de que le recompensaran por sus logros. Le gustaba sentir que se había ganado ese placer.

Se apoyó en los codos para poder observar a Kyle mientras se la metía hasta el fondo en la boca otra vez.

Kyle miró hacia arriba a través de las pestañas con los labios estirados alrededor de la polla de Eric, y, si hubiera podido sonreír en ese momento, Eric estaba seguro de que lo habría hecho.

Kyle no parecía en absoluto cohibido por que lo mirase; al revés, parecía disfrutar tra­bajándose la polla de Eric mientras gemía feliz, como si fuera lo mejor que había probado en su vida.

Kyle pasó los dedos por los huevos de Eric y luego bajó hasta la piel sensible que había debajo. Presionó allí y Eric sintió un escalofrío por la presión. Kyle soltó una risita pegado a su polla y siguió masajeándolo, describiendo círculos lentos y firmes que le resultaban increíbles.

Eric se tensó cuando Kyle le tocó el agujero con la yema del dedo. Fue cuidadoso, apenas le rozó la piel arrugada, pero era tan raro y excitante que de pronto se vio al borde del orgasmo otra vez.

Cerró los ojos y respiró a través del intenso deseo de correrse. Se obligó a no hacerlo, pues quería más de la boca y los dedos de Kyle. No estaba preparado para que aquello acabara.

Por suerte, Kyle se apartó entonces y le dio un momento de respiro.

Eric observó a Kyle mientras este se metía dos dedos en la boca, los empapaba de saliva y luego sonreía mientras se los mostraba a Eric en alto.

Antes de que el jugador pudiera reaccionar, Kyle había vuelto a meterse la polla en la boca.

Un segundo después, sus dedos resbaladizos presionaban contra el agujero de Eric.

Aturdido, a Eric se le pasó por la cabeza que debería haber dejado un bote de lubricante en la mesilla para que Kyle accediera con facilidad a él, pero no quería interrumpir lo que estaba sucediendo.

Incluso sin el lubricante adecuado, los círculos que trazaba Kyle en la entrada de Eric eran electrizantes.

­—¿Te gusta? —preguntó Kyle para asegurarse.

—Sí —dijo Eric con voz ronca—. Es alucinante.

—¿Esto? —preguntó Kyle mientras presionaba ligeramente en el agujero.

Eric jadeó, sorprendido de que le gustara tanto. Le había dicho a Kyle que no estaba listo para la penetración, pero de repente se sintió desesperado por ¡algo!

—Vuelve a hacerlo —suplicó gimiendo—. Por favor.

Kyle sonrió con cara de saber lo que hacía y volvió a apretar, esta vez un poco más fuerte. Eric gimió tan fuerte que de forma instintiva se cubrió la boca con el brazo.

—Ajá —dijo Kyle, y con una mano agarró fuerte la muñeca de Eric para apartarle el brazo. La mantuvo en el aire por encima de la cabeza de Eric, lo que le produjo una nueva sensación intensa—. No me ocultes esos sonidos tan magníficos. Me los he ganado.

Eric abrió la boca en una sonrisa ancha y probablemente boba mientras miraba a Kyle.

Todavía tenía su muñeca sujeta con una mano en el aire y con la otra trazaba cuidadosos círculos junto a su agujero.

En ese momento, Eric se sintió feliz y relajado por completo y disfrutó de contemplar al chico guapo que le daba placer.

La erección de Kyle se hizo visible, oscura y todavía brillante por la baba de Eric.

Sin darse cuenta de que lo hacía, Eric alargó la mano hacia el miembro del otro y lo rodeó con la mano que tenía libre; se la meneó despacio y con delicadeza, como Kyle le había indicado antes que hiciera con su propia polla.

Kyle bajó la muñeca, lo que le pareció una pena hasta que Kyle desplazó esa mano hacia el pene de Eric.

Se miraron a los ojos mientras se la meneaban el uno al otro y Eric se sorprendió de lo oscuros que estaban los ojos de Kyle, que solían ser pálidos.

Tenía los labios rojos e hinchados de chuparle la polla a Eric y la piel enrojecida alrededor del pecho y por el cuello.

Era una maravilla verlo, como un ángel caído que solo estuviera en este planeta para enseñar a follar a los mortales.

La caprichosa fantasía hizo gemir a Eric, lo que a su vez llevó a Kyle a sonreír con malicia.

Soltó la polla de Eric y se desplazó por la cama, obligando a Eric a soltarle también. Lamió despacio toda la longitud del miembro de Eric y dijo:

—¿Quieres que termine así contigo?

Todas las partes de Eric gritaban que sí, aunque sabía que lo lamentaría una vez que hubiera terminado. Asintió y luego, con valentía, añadió:

—Quiero que me metas el dedo. Un poco.

Kyle se emocionó con la petición.

—Iré con cuidado —le prometió—. Dime si quieres que pare.

—Vale.

Kyle se metió la polla de Eric en la boca y, durante un minuto, sus dedos continuaron trazando circulitos alrededor de la entrada de Eric.

La anticipación, mezclada con el éxtasis de que alguien experto le hiciera una mamada, lo puso a mil.

Curvó los dedos de los pies y flexionó los de las manos contra las sábanas mientras se concentraba en no correrse antes de que Kyle pudiera presionar con el dedo dentro de él.

Por fin, notó la excitante presión de la yema del dedo de Kyle abriéndose paso. Intentó relajarse, quería darle la bienvenida. Kyle siguió chupándosela con una boca prodigiosa, pero desvió la mirada hacia el rostro de Eric, pendiente de su reacción.

Eric no podía decir nada. Lo único que podía hacer era apretar los dientes mientras se preparaba para el orgasmo inminente.

Intentó contenerlo, pero Kyle movía la cabeza y hacía cosas complicadas con la lengua justo en el punto ideal mientras con el dedo creaba una presión perfecta y ardiente dentro de él, y Eric no pudo evitar que se desencadenara su orgasmo.

—Voy a correrme. Joder, Kyle, voy a…

La fuerza del clímax lo dejó sin palabras y el semen salió disparado de su cuerpo mientras su mente se quedaba en calma; una bendición. Todas las partes de su ser quedaron consumidas por el puro placer y Kyle se quedó donde estaba, sin dejar de chupar y tragar hasta que Eric se quedó seco.

Cuando terminó, Eric apoyó la cabeza en las almohadas, entre jadeos.

—Perdona. He intentado aguantar.

Kyle le besaba la parte interna de los muslos.

—Has estado perfecto.

Sacó con cuidado el dedo del ano de Eric y este notó una sorprendente sensación de vacío.

—Ha sido… —Eric buscó las palabras—. Increíble.

—Mmm. —Entonces Kyle se sentó a horcajadas y fue subiendo hasta quedar montado sobre la cintura de Eric.

Se cogió la polla y empezó a meneársela rápido—.

La próxima vez me aseguraré de que dure más.

Quiero ponerte al límite durante siglos, hasta que me supliques poder correrte. ¿Lo has hecho alguna vez?

—¿El qué?

A Eric no le funcionaba el cerebro del todo después del orgasmo o con ese asiento de primera fila para ver a Kyle haciéndo­se una paja. O con la mención espontánea de Kyle de una próxima vez.

—Contenerte. Ver cuánto puedes aguantar. Ponerte al límite del orgasmo y luego frenar. Así una y otra vez. —Se notaba tensión en su voz mientras lo describía—. Quiero hacer eso contigo. Quiero lograr que pierdas el control por completo. Creo que te hace falta.

—Sí —dijo Eric con voz ronca.

De repente necesitaba a toda costa algo que un momento antes ni siquiera sabía que existía. Quería que Kyle lo despedazara.