Un mismo objetivo (Game Changers 4) Capítulo 10 #4
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Capítulo 10 #4

—Sí. Sé que no parecía gran cosa, pero todo esto era nuevo para mí. Creo que ahora me da un poco menos de miedo. Así que gracias.

—Me alegro.

Caminaron otro minuto en silencio, y entonces Eric soltó una risita.

—¿Qué? —preguntó Kyle.

—Nada. O sea, nada gracioso. ¿Está muy mal si admito que una gran parte de mí quiere seguir saliendo con mujeres porque al menos me siento medio seguro con lo que hay que hacer ahí?

—No está muy mal. De hecho, tiene mucho sentido. Pero el sexo con hombres tampoco es tan diferente.

Eric se rio de eso y Kyle admitió:

—Vale. Sí lo es. Supongo. Solo he estado con hombres. Pero no tiene por qué dar miedo.

Eric pareció reflexionar sobre ello.

—Quiero ver cómo es estar con un hombre. Sé que quizá sea ridículo decirlo, pero siento que algo encajará en su sitio cuando lo haga.

Kyle entendió lo que Eric intentaba decir, pero quería dejar algo claro.

—Sabes que no eres menos bisexual por no haber estado nunca con un hombre, ¿verdad? Tu sexualidad sigue siendo totalmente válida y real, tanto si tienes relaciones sexuales con un género, con varios géneros o con nadie en absoluto.

Eric se quedó en silencio durante un buen rato antes de responder:

—Lo sé. Pero sigue pareciéndome… como solo teoría.

—No lo es. Sabes quién eres y por quién te sientes atraído.

No tienes que actuar en consecuencia para que sea real.

—Le echó un vistazo, vio el ceño fruncido de Eric y decidió añadir—: Pero querer actuar en consecuencia también es válido.

Si hacer esto es importante para ti, entonces deberías hacerlo.

—Gracias —dijo Eric en voz baja—. Me ha gustado oír eso. Todo eso.

—Todo es verdad.

Llegaron al edificio de Kyle. Este se balanceó sobre las puntas de los pies y luego sobre los talones, con las manos bien metidas en los bolsillos de la cazadora para evitar acercarse a Eric.

—Bueno —dijo Eric.

Estaba frente a Kyle, dejando unos treinta centímetros de distancia entre el pecho de los dos. Eran casi de la misma altura (Eric unos dos centímetros más alto) y a Kyle le habría resultado muy fácil inclinarse un poco y ayudar a Eric a marcar esa casilla de «besar a un hombre».

Pero no lo hizo. Porque no tenía derecho a robarle esa primera vez. Aunque los ojos de Eric estuvieran un poco más oscuros que hacía un momento.

—Podríamos volver a hacerlo, si quieres —dijo Kyle—. Quizá ir a una discoteca. A bailar. A veces es más fácil cuando… te dejas llevar y ya.

Eric le sostuvo la mirada.

—No se me da bien dejarme llevar.

Kyle esbozó una sonrisa.

—Ya me he dado cuenta.

Pero, dios, quería ayudarle. Quería desentrañar por completo a ese hombre y tenerlo desesperado y desinhibido. Sería todo un reto conseguirlo, pero Kyle se sentía capaz de hacerlo. Lo cual no era en lo que debería estar pensando.

—Voy a estar ocupado unos días, pero quizá después podamos…

—¿Iniciar la fase dos de la operación «Conseguirle un hombre a Eric»?

Eric resopló.

—Sí. Pero no lo llamemos así.

—Yo igual sí. Entonces ¿vamos a alguna discoteca la semana que viene?

Eric asintió con la mirada fija en la acera, luego levantó la vista.

—Quizá.

Entonces, Kyle se inclinó, porque no pudo evitarlo.

Besó a Eric en la mejilla. Fue un beso casto, pero sus labios aguantaron sobre la piel de Eric.

Se apartó lo justo para encontrarse con su mirada.

Ahí había una pregunta, una silenciosa petición de permiso.

Kyle sabía que debía apartarse, pero podía sentir el aliento de Eric contra sus labios y lo deseaba con todas sus fuerzas.

Así que, en lugar de hacer lo correcto, Kyle ladeó la cabeza y esperó a que Eric acortara la distancia.

Durante un instante aterrador, Eric no reaccionó en absoluto, y Kyle pensó que había malinterpretado la situación.

Entonces, por fin, los labios de Eric tocaron los suyos, con una suavidad y dulzura perfectas.

Kyle se obligó a permanecer quieto, a dejar que Eric explorara sus labios con roces cuidadosos y vacilantes que hacían que las chispas recorrieran todo el cuerpo de Kyle.

Se apartó, solo para asegurarse de que Eric estaba de acuerdo con aquello.

Eric persiguió su boca con desesperación, lo que hizo que Kyle se riera y lo besara de verdad.

Le puso una mano con delicadeza en un lado de la cara, acariciándole la suave barba, y entreabrió los labios, invitando a Eric a entrar.

Cuando las puntas de sus lenguas se tocaron, Kyle gimió y se abrió para él, ansiando más.

Le encantaba lo inocente que era ese beso, pero se moría de ganas de que Eric fuera más allá.

Esta vez fue Eric quien interrumpió el beso, apartándose lo justo para mirarlo con los ojos como platos y la boca entreabierta, como si le sorprendiera ver a Kyle ahí.

Kyle estaba dispuesto a soltar una broma para aliviar la tensión y hacerle saber a Eric que aquello no tenía por qué ser gran cosa, pero, antes de que pudiera decir una sola palabra, Eric volvió a abalanzarse sobre él.

Le rodeó la espalda con los brazos, apretándolo con fuerza contra su cuerpo mientras le echaba la cabeza un poco hacia atrás y lo besaba con ganas.

A Kyle se le revolvió el estómago ante la abrumadora sensación de que aquello era lo correcto mientras le devolvía el beso, tragándose los pequeños gemidos que Eric emitía.

Por fin se separaron, y Eric apoyó la frente contra la de Kyle; las nubes blancas de su aliento se entremezclaban mientras ambos jadeaban.

—Uf —dijo Kyle—. Lo acabamos de hacer.

—Sí —asintió Eric.

—¿Ha estado bien?

Eric se quedó quieto un momento y a Kyle se le hizo un nudo en el estómago. ¿Y si no había estado bien? ¿Y si Kyle le había robado a Eric su primer beso con un hombre, algo que se suponía que debía ser especial?

Pero entonces Eric asintió contra la frente de Kyle.

—Ha estado mucho más que bien.

Kyle sonrió, aliviado. Estaba tentado de besar a Eric de nuevo, pero sabía que tenía que levantar algunas barreras antes de que las cosas se le fueran de las manos.

Kyle dio un paso atrás.

—Pues eso que te quitas de encima.

Eric frunció el ceño.

—¿De encima?

—Tu primer beso con un hombre. Ya puedes tacharlo de la lista.

—Eso no es lo que…

—Lo haces bien, por cierto —dijo Kyle antes de que Eric dijera algo que pudiera hacer que Kyle lo invitara a subir—. Un beso de sobresaliente.

—Gracias.

Eric se llevó los dedos a los labios. Parecía desconcertado, y Kyle se dio cuenta de que quizá estaba siendo cruel. Le cogió la otra mano a Eric.

—Oye —le dijo con suavidad—. Me lo he pasado muy bien esta noche.

—Yo también.

Dios, parecía tan perdido… Parecía dispuesto a seguirlo a cualquier parte, y a Kyle le costaba resistirse.

Quería a ese hombre, quería llevarlo arriba y enseñarle todo lo que sabía sobre sexo.

Quería seguir hablando con él y besarlo.

Pero a Eric no le iban los rollos de una noche y había dejado claro que Kyle era demasiado joven para salir con él. Pero quizá había una tercera opción.

Decidió lanzarle a Eric una propuesta informal.

—Voy a dejarlo claro: si quieres que te ayude con cualquier otra… primera vez…, estaré encantado de hacerlo. Cuando quieras. Sin compromiso.

Eric arqueó las cejas.

—Eeeh, gracias. Eso es…

Kyle levantó las manos.

—Es una oferta. No tienes por qué aceptarla. Y no tienes que decidirlo ahora. Pero podría enseñarte algunas cosas de forma segura y sin juzgarte. Quizá te ayude a tener más confianza a la hora de salir con alguien.

Eric parecía atónito, pero asintió.

—Lo pensaré.

Kyle se mordió el labio, luego se inclinó hacia delante y le dio un beso rápido en la boca.

—Tienes mi número.

La mirada de Eric seguía en la boca de Kyle.

—Sí. Buenas noches, Kyle.

—Feliz aniversario, cariño.