Capítulo 7 #3
En una de las paredes colgaba un lienzo solitario que ya le había llamado la atención a Kyle.
Era difícil no fijarse en él, la verdad: un enorme óleo abstracto repleto de frenéticos trazos angulares en marrón oscuro, índigo, negro y blanco puro.
En algunos puntos había salpicados llamativos toques de fucsia.
Kyle se quedó absorto en él durante varios minutos.
—Impone, ¿verdad? —La voz susurrante de Eric retumbó a sus espaldas. Kyle no lo había oído acercarse, así que se volvió rápido, sobresaltado. Eric levantó las manos—. Lo siento. No quería asustarte.
—No pasa nada. —Volvió a mirar el cuadro—. Es muy bonito.
—Se llama Guardián . Me enamoré de él en cuanto lo vi, pero el nombre fue lo que acabó de cautivarme.
Kyle tardó un momento en entenderlo.
—Porque ese es tu trabajo. Proteger la portería.
—Exacto.
Eric estaba tan cerca de Kyle que solo tendría que inclinarse un poco hacia atrás para notar el pecho de Eric contra su espalda.
Tuvo que cerrar los ojos un momento para luchar contra el deseo de que Eric lo abrazara por detrás.
De que le besara el cuello y le mordisqueara la oreja.
De que Kyle presionara su culo contra la entrepierna de Eric y sintiera cómo se le ponía dura contra él.
Todo eso eran pensamientos malos. Kyle dio un paso adelante con la excusa de querer ver el cuadro más de cerca.
—Me gusta la energía que desprende. Se puede sentir la urgencia del artista.
—¿Urgencia?
—En crear al guardián. Para bloquear aquello que fuera que temiera u odiara.
—¿Entonces crees que el guardián es bueno?
Kyle se volvió hacia él.
—¿Tú no?
Eric frunció el ceño ante el cuadro.
—No estoy seguro. Pensaba que quizá el guardián fuera un obstáculo para algo mejor. Las manchas rosas —señaló un par de ellas— podrían ser el bien intentando abrirse paso.
—Ajá. —Kyle le dio una vuelta a esa reflexión. Tenía sentido—. Entonces eso te convierte en el malo.
—En cierto modo, lo soy. Impido que la gente marque goles. Que gane. Me interpongo entre ellos y la victoria.
—O proteges a tus compañeros de la derrota.
—La perspectiva es importante —asintió Eric con una sonrisa irónica—. Me alegro de que te guste la obra. Cuando se la enseñé a Carter, dijo que debería llamarse Rectángulos .
Kyle se rio.
—Por lo menos se sabe las formas.
—Ya es algo.
La sonrisa se desvaneció de los labios de Eric en el mismo instante en que Kyle sintió que el corazón se le encogía en el pecho. No podía pasar por alto la forma en que la mirada de Eric se había posado en la boca de Kyle.
¿Qué pasaría si Kyle se inclinara, solo un poco? ¿Lo besaría Eric? ¿Se apartaría? ¿Estaba Kyle malinterpretando el deseo que estaba seguro de que oscurecía los ojos de Eric?
Se oyeron pasos apresurados subiendo las escaleras y Eric se apartó rápido de Kyle. Kip, seguido de cerca por Scott, apareció en el umbral y se detuvo sorprendido al ver a Eric y a Kyle.
—Ah, hola, chicos —dijo Kip—. Tenemos que irnos.
—Mañana nos toca madrugar —dijo Scott disculpándose.
—Claro —respondió Eric. Su voz tranquila no delataba que casi lo hubieran pillado besando a Kyle, así que quizá Kyle se lo había imaginado—. Me lo dijisteis, es verdad. Gracias por venir. Dejadme que vaya a por vuestros abrigos.
—Ya voy yo a por ellos —dijo Kip levantando un dedo antes de volver al sótano.
Scott cruzó los enormes brazos frente a su imponente pecho y sonrió a Kyle y Eric.
—¿Qué? —preguntó Eric.
—Kip y yo llevamos meses intentando que vosotros dos os juntéis.
—¿Qué? —balbuceó Kyle.
—¿Juntarnos? ¿Por qué? —preguntó Eric, con mucho más tacto.
—Pensábamos que podríais haceros amigos. Ya sabéis, con lo del arte y esas cosas.
Movió la cabeza mirando hacia el cuadro.
Así que quizá el balbuceo de Kyle había sido injustificado. Volvió la vista hacia el cuadro para ocultar su vergüenza mientras Eric decía:
—Es agradable hablar de algo que no sean videojuegos y fútbol fantasy .
Kip salió del sótano con su abrigo puesto y con el de Scott en la mano.
—Hay al menos tres tíos jugando al Fortnite con el móvil ahí abajo. Voy a escribir un libro de cotilleos sobre lo poco molones que son los jugadores de hockey profesionales.
—Más te vale que no —bromeó Scott.
—Uy, voy a dedicar un capítulo entero a tu pasión por las sopas de letras.
—¡Son relajantes!
Kip rodeó a Eric con los brazos.
—Feliz cumpleaños, colega.
—Gracias.
A continuación, abrazó a Kyle, algo que siempre hacía que Kyle tuviera que esforzarse por no acariciarle el cuello. Era más fácil resistirse con el prometido de Kip mirando.
—Me alegro de que hayas salido esta noche. Pásalo bien, ¿vale?
Le dio a Kyle un apretón extra y luego lo soltó. Kyle aún podía sentir los brazos de Kip rodeándolo mientras veía cómo Kip cogía la mano de Scott y lo acompañaba hacia la puerta principal.
Cuando Kyle se volvió hacia Eric, vio en su rostro esa misma mirada comprensiva que había visto la noche de la fiesta de compromiso de Kip y Scott. Lo odiaba.
—Bueno —dijo Kyle con tono alegre, negándose a reconocer que sus sentimientos por Kip eran tan puto obvios que incluso ese casi desconocido los había notado—. ¿Te traigo otra copa?
El rostro de Eric adoptó esa expresión de divertida indiferencia que tanto le gustaba a Kyle.
—Claro.