Un justo ladrón (Provenance 2) Capítulo duodécimo #2
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Capítulo duodécimo #2

“Y eso es precisamente una buena parte del problema. X tiene contactos al más alto nivel del gobierno de Su Majestad (no sólo por sus múltiples negocios sino también gracias a chantajes varios). Aparte de eso, X tiene la capacidad de controlar todo el flujo de información digital. Es prácticamente imposible hablar con MI-5 o MI-6 sin que él se entere inmediatamente.”

“¿Y con los alemanes o los franceses?”

“Más o menos lo mismo.”

“¿Tanto poder tiene?”

“Vamos a ver, Otto: ¿por qué crees que me comunico contigo a base de acertijos escritos en papelitos? La vía analógica es la única manera de esquivar sus antenas. El tipo es un auténtico genio en lo suyo, y tu smartphone de última generación, como ya te dije, está completamente intervenido. De hecho, ¿cómo crees que pudimos burlar la vigilancia de los mejores museos de Europa? Muy sencillo, su equipo hackeó los sistemas informáticos de esos museos para borrar las huellas de los robos. Por desgracia, hoy en día son los ordenadores los que certifican lo que es real y lo que no lo es.”

“¿Así de simple? ¿Hackeasteis los sistemas de seguridad de los museos?”

“Bueno, había un problema en particular para los que los ordenadores no tenían solución: los guardias de seguridad.”

“¿Y cómo resolviste ese problema?”

“En Berlín fue fácil: encontramos a un vigilante interesado en un importante sobresueldo. Siempre hay alguno de esos disponible, sólo hace falta saber encontrarlo.”

“Todo un clásico. ¿Y lo de Londres? ¿Las apariciones fantasmagóricas en el Museo Británico?”

“Las creamos gracias a un producto típico de la región de origen de X: la llamada mad honey .”

“¿Miel loca? Nunca he oído hablar de ella.”

“La producen las abejas gigantes del Himalaya en el Hindukush, y, utilizada con inteligencia, puede crear en el que la prueba delirios y otros efectos alucinatorios. En el Museo Británico utilizamos un vaporizador para que los vigilantes la respiraran sin darse cuenta.”

“Espera, lo del Munaciello en Nápoles fue…”

“...sólo una dosis minúscula, no te preocupes. Tenía que librarme de vosotros y darle una pequeña lección a tu amiga.”

Qué cabrón.

“¿Y cómo lograste entrar en el museo sin ser visto?”

“Entramos a través de la antigua estación de metro del Museo Británico. Y no te daré más detalles al respecto," dijo con un guiño.

“Por cierto, ¿qué significa esa nota que dejaste en el Museo Británico, Outis ha robado esta estatua ?”

Salvatore sonrió.

“¿Has leído Veinte mil leguas de viaje submarino ?”

“¿De Julio Verne? Sí, de pequeño.”

“Y también sabrás que Nemo es la versión latina de Outis…”

Algo me decía que Salvatore no podía haber sido tan obvio, y que había algo más detrás de aquel nombre. “También conozco la historia de Ulises y Polifemo. Salvatore, ve al grano, ti prego .”

“Bueno, si quieres una respuesta corta, X Singh me recuerda al Capitán Nemo. Si no se te han olvidado todavía tus lecturas infantiles sabrás que Nemo era un príncipe indio llamado Dakkar, hijo de un rajá y sobrino de Tipu Sultan, el Tigre de Mysore, personaje real famoso por ser un gran enemigo del Imperio Británico.”

En ese momento me acordé de las palabras del Sr Hound: la versión latina de Outis es Nemo, y si usted ha leído Veinte mil leguas de viaje submarino y La isla misteriosa de Julio Verne, sabrá que el Capitán Nemo ayudaba a la revolución griega contra el Imperio Otomano y odiaba al Imperio Británico con todo su corazón.

Tanto la palabra outis como nemo nos hacen pensar que el ladrón considera que no está robando, ya que los mármoles de Elgin pertenecen a Grecia.

Sin embargo, lo que no entendía era porqué un británico de origen indio tenía esa obsesión por los mármoles de Elgin. Había que escarbar más.

“Vale. ¿Y cuál es la respuesta larga?”

“Resulta que la idea original de Julio Verne era hacer del Capitán Nemo un polaco cuya familia había sido víctima de la opresión rusa, pero su editor se opuso por razones comerciales.”

“¿Y?”

“Déjame que te lea algo.”

Salvatore abrió su ordenador portable y empezó a leer en un francés deliciosamente acentuado a la napolitana:

“Si Nemo eut été un Polonais dont la femme fût morte sous le knout et les enfants morts en Sibérie et que ce Polonais se fût trouvé en face d’un navire russe, avec la possibilité de le détruire, tout le monde admettrait sa vengeance. Vous seriez ce Polonais, vous agiriez ainsi, et moi comme vous.”

Salvatore saboreó por un momento el silencio que habían creado las palabras del genio de Nantes.

“Lo que acabo de leerte," continuó, “es un extracto de una carta de Verne a su editor Pierre-Jules Hetzel en el que explica el ansia de venganza de su Nemo polaco. Y luego añade lo siguiente :

…supposez toujours ce qu’était l’idée première du livre, un seigneur polonais, dont les filles ont été violées, la femme tuée à coups de hache, le père mort sous le knout, un Polonais dont tous les amis périssent en Sibérie et dont la nationalité va disparaître de l’Europe sous la tyrannie des Russes !

Si cet homme n’a pas le droit de couler des frégates russes partout où il les rencontrera, alors la vengeance n’est plus qu’un mot.

Moi, dans cette situation, je coulerais et sans remords.

Pour ne pas sentir comme je sens à ce propos, il faudrait n’avoir jamais haï ! ”

“Puedo entender el sentimiento," respondí.

“Sus hijas violadas, la mujer asesinada a golpes de hacha, el padre asesinado bajo los azotes del knut, sus amigos muertos en Siberia, su país, Polonia, borrado del mapa bajo la tiranía de los rusos. Efectivamente, ¿quién no querría vengarse de tal barbarie?”

“ Nihil novum sub sole , ¿no te parece?”

“Pues sí. Pero no entiendo qué tiene que ver con X Singh.”

“Estoy intentando hacerte entender que lo que mueve a X es un ansía de venganza brutal hacia el Reino Unido. Pero X no es el único. Igualmente, lleno de odio está Bashir Sayed, y a este además lo mueve un fanatismo cuasi mesiánico.”

“¿El islamismo?”

“Para nada. Es un nacionalista obsesionado con el glorioso pasado de su país.”

“Ya veo por qué lo llaman el Faraón .”

“Bashir odia a los británicos, por supuesto, pero también a los franceses y a los alemanes. Todos ladrones , me dijo una vez. Además, tiene una serie de delirios místicos sobre la antigua religión egipcia que debería hacérselos mirar. Tiene una particular obsesión con los conjuros mágicos: adora hablar de cómo Lord Carnarvon sucumbió a la maldición de Tutankamón, e incluso dice que la enfermedad que destrozó la nariz de Lord Elgin fue debido al robo de las estatuas del Partenón.”

“Vaya panda.”

“Durante la reunión, Sayed nos dio su particular visión de la historia de su país, víctima de los colonialistas europeos, y quiere recuperar todas las obras que se encuentran repartidas por museos de medio mundo.”

“¿Todas?”

“Todas. Es un auténtico fanático. Pero por supuesto, tiene sus prioridades: el busto de Nefertiti, el Zodiaco de Dendera, la piedra de Rosetta. Esos son sus objetivos principales, que están precisamente en museos de Alemania, Francia y el Reino Unido.”

“Por cierto, dijiste en Viena que el busto de Nefertiti es una falsificación.”

“Por supuesto que lo es, pero no voy a entrar en ese tema que no viene a cuento ahora. Te lo explicaré en otro momento.”

“¿Y Constantinos Drakos? No has dicho una sola palabra sobre él.”

“Drakos es ante todo un seductor, con lo que es eminentemente pragmático. Es tan nacionalista como los otros, pero no está interesado en ningún tipo de venganza. Simplemente quiere que los mármoles del Partenón vuelvan a su tierra natal. Es el menos peligroso de todos. De hecho, es el eslabón débil de la cadena.”

“En cualquier caso, ahora que has cumplido con tu parte y has robado el busto y el mármol, ¿te van a dejar en paz?”

“Tengo un par de problemas con esta gente. El primero es que, como te decía antes, sus capacidades tecnológicas y su poder financiero son tales que no puedo salir de mi atelier o hablar con nadie por teléfono o por internet sin que ellos lo sepan.”

“¿Y el segundo?”

“Que están preparando una serie de atentados terroristas y tenemos que detenerlos.”

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