Un intercambio de locos Capítulo 21 #4
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Capítulo 21 #4

Empujó el agua con una mano para corregir la dirección del flotador y siguió observándola mientras Em movía los pies bajo la superficie, ajena a la inspección.

Había esperado que eligiera uno de esos trajes discretos que parecían diseñados para no llamar la atención de nadie, pero esa vez no había conseguido esconder demasiado.

Kain sonrió para sí y se acomodó mejor sobre el flotador, satisfecho de que los lentes de sol le permitieran disfrutar de la vista sin tener que responder preguntas incómodas.

Lydia, desde la reposera, reparó en la dirección de su cabeza y después miró a Em. No dijo nada. Se limitó a llevarse el vaso a los labios mientras una sonrisa pequeña aparecía en su rostro.

Kain dejó que el flotador se acercara un poco más y ladeó la cabeza detrás de los lentes oscuros, con esa expresión que Em ya conocía demasiado bien incluso cuando apenas podía verle los ojos.

—Creo que se te quedó en el ático el relleno del busto.

Em dejó de mover los pies y volvió la cabeza hacia él.

—Serás estúpido, Kain.

La sonrisa de él se ensanchó.

—Podemos hacer una colecta para una cirugía. Cuatrocientos centímetros cúbicos de silicona deberían bastar.

Levantó ambas manos delante del pecho y separó los dedos como si estuviera calculando medidas, inclinando ligeramente la cabeza mientras evaluaba el resultado imaginario con una seriedad completamente absurda.

—A ver... sí. Unos cuatrocientos por lado y quedarías bastante proporcionada.

Em lo observó con la boca entreabierta, incapaz de decidir si debía insultarlo o lanzarse directamente sobre él para hundirle el flotador.

Desde la reposera, Lydia se quitó lentamente los lentes de sol y miró primero a Kain, después a Em y finalmente otra vez a su hijo.

—Kainne!

Em salió de la piscina con el agua escurriéndole por las piernas y avanzó por las baldosas con los puños cerrados, todavía escuchando la risa de Kain detrás de ella. Alcanzó a dar varios pasos antes de oírlo otra vez desde el flotador.

—Qué fácil es molestarte, Michigan.

Em se detuvo.

Kain apenas tuvo tiempo de darse cuenta de que aquello había sido un error. Ella se volvió despacio, lo miró desde el otro extremo del patio y retrocedió un par de pasos para tomar impulso. La sonrisa de Kain empezó a desaparecer en cuanto la vio echar a correr hacia el borde.

—No se te ocurra…

Em saltó antes de que pudiera terminar. Recogió las piernas contra el cuerpo e intentó caer en forma de bomba justo al lado del flotador, convencida de que al menos conseguiría empaparlo y hacerlo perder el equilibrio.

El resultado fue bastante menos impresionante. El agua apenas levantó unas ondas alrededor de Kain y unas cuantas gotas le alcanzaron el brazo y el pecho. El flotador se balanceó un poco, pero él ni siquiera tuvo que sujetarse para mantenerse encima.

Durante un segundo Kain permaneció mirándola, como si necesitara comprobar que aquello había sido realmente su ataque. Después estalló en carcajadas.

—Pero si no pesas nada, Michigan.

Em salió a la superficie apartándose el cabello de la cara, completamente indignada.

Kain seguía riéndose.

—Cuando te pongas los senos nuevos vas a salpicar más agua.

Em apretó los labios y, en lugar de responder, tomó aire y se hundió.

Kain alcanzó a inclinarse sobre un costado del flotador para intentar seguirla con la mirada, pero la superficie volvió a cerrarse y durante unos segundos solo vio el movimiento del agua debajo de él.

Sonrió, convencido de que estaba preparando otra embestida inútil.

La sombra de Em apareció cerca del flotador. Nadó hasta quedar entre los pies de Kain y, cuando él apenas alcanzó a distinguir una mano emergiendo entre sus piernas, ella agarró uno de los bordes desde abajo y tiró con todas sus fuerzas.

El flotador se inclinó de golpe.

—¡Serás cabrona...!

No alcanzó a terminar. Kain cayó al agua de costado entre una salpicadura mucho más grande que la que Em había conseguido provocar con su salto anterior, y el flotador quedó dado vuelta a pocos metros de él.

Em salió a la superficie al otro lado, tomó aire y apenas comprobó que Kain había desaparecido bajo el agua comenzó a nadar hacia el borde.

Se impulsó con ambas manos, salió de la piscina con rapidez y echó a correr por las baldosas mientras detrás de ella se escuchaba a Kain emerger entre una mezcla de tos e indignación.

—¡Michigan!

Em ni siquiera volvió la cabeza. Corrió descalza hacia la casa con el cabello empapado pegado a la espalda, riéndose mientras escuchaba el agua agitarse detrás de ella y los gritos de Tim desde la piscina celebrando que, por una vez, alguien hubiera conseguido ganarle a Kain.

Lydia siguió con la mirada a Em mientras desaparecía corriendo hacia la casa y después volvió los ojos hacia la piscina, donde Kain acababa de recuperar el flotador mientras Tim todavía se reía de él.

—Parece que se llevan bien —comentó, acomodándose mejor en la reposera.

Piers, que había regresado de la parrilla con una cerveza en la mano, observó primero a su hermano empapado y después la puerta por donde Em acababa de desaparecer.

—De maravilla —respondió.

Lydia giró la cabeza hacia él, alcanzó a notar la sonrisa apenas contenida en su rostro y levantó una ceja, aunque no preguntó nada.