3. Implosión #3
Por enormes que fueran las dosis de carisma y el énfasis en la exposición de razones, el daño que tres años de conflicto encarnizado habían causado en la moral del ejército era ya irreparable.
Esto hizo que, a su comienzo en julio, lo que se conocería como Ofensiva Kérenski fracasara rápidamente a costa de decenas de miles de vidas rusas.
El desastre en el frente alimentó la división en las ciudades.
El 2. º Regimiento de Ametralladoras de Petrogrado se rebeló contra sus oficiales al conocerse la noticia del descalabro de la maniobra de Kérenski.
A él se unieron los marineros de Krondstadt, que trajeron consigo a miles de trabajadores en huelga en una marcha hacia el Palacio Táuride, donde exigieron al Gobierno provisional que cediera todo el poder al Sóviet de Petrogrado.
Lejos de incitar a los soldados y los trabajadores que los abastecían a apoyar el esfuerzo bélico, la Ofensiva Kérenski había corroborado la convicción de que el Gobierno provisional debía poner fin a la carnicería y centrarse en la revolución.
El fiasco también confirmó la observación de Buchanan de que, al intentar gobernar la Rusia poszarista contra la voluntad de su pueblo, Kérenski y sus ministros habían «emprendido una tarea superior a sus fuerzas». 9
El Gobierno provisional no fue el único que cedió a la presión de una revolución incontrolable y una guerra imposible de ganar.
En el verano de 1917, Lockhart había alcanzado la cima de su influencia entre los funcionarios británicos en Rusia, que le reconocían y apreciaban el hecho de conocer «todos los estratos de la sociedad rusa como la palma de su mano».
El jefe de la estación del MI6 en Petrogrado, Samuel Hoare, consideraba a Lockhart el valor británico «más activo e inteligente» que tenían en el país.
Tanto si Hoare quería reunirse con Chelnokov y Lvov como si necesitaba detalles sobre los suministros del ejército, siempre acudía a Lockhart, que «inmediatamente me ponía en contacto» con las personas adecuadas.
Más allá de la ambición y la habilidad que le hicieron merecedor de este éxito, lo que impulsaba a Lockhart era una desesperación personal y una necesidad obsesiva de distracción. 10
Mientras Europa iba a la deriva entre la paz y la guerra en el verano de 1914, Jean había dado a luz a una niña que murió nada más nacer.
Lockhart recordó posteriormente haber reaccionado «mecánicamente» ante tan devastador momento saliendo abatido del hospital la misma tarde para «encargar el pequeño ataúd» en la carpintería más cercana.
Abordado por un mendigo durante este recado de pesadilla, Lockhart se detuvo bruscamente y, sin pensar, lanzó unos billetes en sus manos extendidas.
El atónito beneficiario de esa insensible muestra de generosidad dio media vuelta y echó a correr al ver en los ojos del cónsul general la mirada ausente de un loco.
Según sus memorias, Lockhart nunca llegó a superar del todo la muerte prematura de su primer hijo.
Tampoco ofreció apoyo a Jean, que quedó igualmente traumatizada.
En vez de ayudarla mientras lloraba la pérdida y sufría en las semanas posteriores a la tragedia, Lockhart se refugió en el consulado con el objetivo de «matar las penas hartándome de trabajar».
Se sumergió aún más en este búnker de actividad adictiva cuando su querido hermano Norman cayó en la batalla de Loos en septiembre de 1915, momento en el que Lockhart ya había sido nombrado cónsul general y podía ampliar el volumen de trabajo a su antojo.
Ante la opción de tomarse un tiempo para asimilar estas catástrofes personales o enterrar el dolor en tareas que lo distrajeran, la elección fue obvia para el ambicioso joven. 11
En su intento por mitigar el dolor, Lockhart dañó también su relación con Jean.
A medida que avanzaba la guerra y aumentaba su ansiedad, Lockhart se aficionó aún más a pasar noches enteras escuchando bandas cíngaras y bebiendo vodka.
A veces, Jean se unía a él en estas y otras oportunidades para el alborozo, pero en febrero de 1915 Lockhart ya veía que ella «tenía los nervios destrozados y estaba muy desencantada».
Este cisma de la experiencia conyugal en tiempos de guerra se convirtió en una ruptura marital completa cuando Lockhart comenzó a buscar consuelo en los brazos de otra mujer.