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—Tía, ¿en serio te vas con él? —el tono de Blanca es más de preocupación que de reproche— Si no le conoces…

—Solo es dar un paseo. Vuelvo en un rato.

Le quito importancia con un ademán de la mano y añado:

—Es que está buenísimo.

Como para asegurarme de que ha quedado claro que he quedado prendada del tal Marco, aunque en el fondo solo sea un peón. En la cara de Blanca hay algo más que no sé diferenciar, así que le agarro de ambos brazos y le insisto:

—Estaré bien. Luego vuelvo y os cuento.

—Es que…

El silencio se escucha a pesar del estruendo de la discoteca, que según ha ido avanzando la noche se ha ido decidiendo más por un estilo tecno que yo odio con todo mi corazón.

Otra vez adiós a la música y a las canciones bailables.

Quizás por eso he opuesto tan poca resistencia a dar un paseo con el italiano.

Estudio a Blanca, y de repente lo entiendo.

—Que cuando vuelva, tú ya te habrás pirado con Saúl, ¿no?

No puedo evitar el tono de reproche. Me lo tendría que haber visto venir, porque ha sido el modus operandi de Blanca de las últimas tres salidas que hemos hecho. La culpabilidad en su cara me lo confirma, y la suelto de golpe.

—Pues entonces, ¿qué más te da que me vaya?

—Joder, pues que no conoces al pavo, que puede ser un cabrón o yo qué sé.

«Tú sí que conoces a Saúl y ya sabes que eres un cabrón, y aún así no me ves aquí diciéndote que no te pires con él». Pero me callo, porque sé perfectamente que ese comentario acabaría en bronca y no me apetece nada.

—Estaré bien. Tú avísame cuando llegues a casa del tío ese. Y ten cuidado con tu corazón tía, que no jueguen con él.

—No está jugando… —murmura, y sé que es más para ella que para mí.

Le doy un beso y me despido de Teresa y de Ana con un gesto de la mano, aunque están demasiado ocupadas como para siquiera darse cuenta de mi presencia, mucho menos para notar mi ausencia en lo más mínimo.

Después me dirijo hacia Marco, que me espera en la entrada.

«No te preocupes, Blanca. Yo te salvaré de ti misma. Así tenga que enredarme con este tío o con cien más para que te des cuenta».