Capítulo 35
Bañarse desnudos: una excusa perfecta para llamar cobarde a tu hermano
Phoenix
—¿Es que aún no hemos superado esto?
¡Plat!
Parece que no. Cojo los calzoncillos de River de mi pecho y los tiro al suelo. Espero que estén limpios, pero, sinceramente, no quiero ni pensar en dónde habrán estado sus calzoncillos.
—Vaya forma de demostrar que eres un adulto.
River sonríe. —Hacer cosas de adultos es aburrido.
Me dirijo a mi hermano mayor. —Se supone que tú eres el jefe de policía.
—Soy el jefe de policía. Y no hay nada ilegal en bañarse desnudo en las cataratas de Winter Falls. —Lyric se baja los calzoncillos. Al menos no me los ha tirado.
River se zambulle en el agua. —Vamos. No seas un gallina.
Lyric resopla. —Creo que Phoenix ha demostrado, más allá de toda duda, lo gallina que es.
Se lanza al agua haciendo la bomba lo bastante cerca de la orilla como para salpicarme.
—¡Clo, clo! —River aletea con los brazos.
—No soy un gallina. Solo que no tengo ningún deseo de que la mujer de Lyric y todas sus hermanas se topen con nosotros cuando estoy en bolas.
—A Aspen se le ha ordenado que se mantenga alejada.
—¿Y cuándo te ha hecho caso tu mujer en algo de lo que le dices?
Él sonríe con suficiencia. —Aspen sabe seguir una orden.
Gimo. —No quiero ni oírlo.
—¡Tú has sacado el tema! —Me salpica—. Mete tu culo de gallina aquí dentro.
—Deja de llamarme gallina.
—¡Gallina! ¡Gallina! ¡Gallina! —Lyric y River corean la palabra al unísono una y otra vez hasta que estoy seguro de que la gente de Winter Falls puede oírlos.
—Basta ya. Voy a entrar. Pero si aparecen tu mujer y sus hermanas para robarnos la ropa, me vengaré.
No me lo estoy inventando. Aspen y sus hermanas nos han robado la ropa mientras nos bañábamos desnudos demasiadas veces para contarlas. Uno pensaría que habríamos aprendido la lección. Por lo visto, no.
Me quito los calzoncillos y me tiro al agua antes de que el aire frío me haga recapacitar. Nado bajo el agua hasta que aparecen las piernas de Lyric. Me agarro a ellas y lo mantengo bajo el agua mientras cuento hasta veinte antes de soltarlo.
Sale a la superficie salpicando y resoplando. Nunca ha aguantado mucho la respiración bajo el agua. —Te voy a matar.
Me mantengo a flote con calma mientras él intenta recuperar el aliento. —No deberías haberme llamado gallina.
—¿Qué preferirías? —pregunta River—. ¿Cobarde redomado?
Le salpico y él me devuelve el salpicón. Lyric se alía con él. Ya está bien. Me sumerjo y nado bajo el agua hasta que estoy detrás de ellos. Salgo a la superficie y los salpico por la espalda.
—¿Pero qué eres, un pez? —se queja Lyric mientras se aleja de mí.
—Prefiero ser un pez a un cobarde cualquier día.
—Yo solo digo lo que veo —afirma River.
Se me ensanchan las fosas nasales. —¿Por qué demonios pensáis que soy un cobarde? Os he dicho que esta mañana no estaba de humor para bañarme desnudo y, sin embargo, aquí estoy, nadando en cueros. ¿Qué hay en esto que indique cobardía?
River gruñe. —No estoy hablando de lo de esta mañana, idiota. Hablo de que hayas dejado que Gabrielle se marche.
El corazón se me da un vuelco y de repente me cuesta mantenerme a flote. Nado hasta la orilla y salgo del agua para sentarme sobre las rocas.
Si creo que voy a tener algo de paz aquí, estoy equivocado. River y Lyric se sientan en las rocas a mi lado.
—No quiero hablar de esto —digo antes de que puedan empezar.
Lyric se ríe entre dientes. —¿De la misma manera que yo no quería hablar de ello cuando Aspen regresó a Winter Falls?
—No tiene nada que ver. Lo tuyo y lo de Aspen fue un malentendido.
Me da un empujoncito en el hombro. —¿Y quién te dice que tú no estás teniendo un malentendido con Gabrielle ahora mismo?
—Porque se ha ido —gruño.
Me duele el pecho y me llevo una mano para frotármelo. No puedo creer que se haya ido. Simplemente se marchó. Ni siquiera contempló la idea de quedarse. Pensé que teníamos una conexión. Amo a esa mujer y me ha dejado. Desde luego, sé cómo elegir a las mujeres.
—Ella no es Tina —dice River.
—Se ha ido —repito, porque no hay nada más que decir.
—¿Rompió contigo? —pregunta Lyric.
—No, pero tampoco se ha puesto en contacto conmigo desde que se fue.
Lyric levanta una ceja. —¿Y tú te has puesto en contacto con ella?
River sacude la cabeza. —Nunca pensé que mi hermano pequeño fuera tan miedica.
—Y yo nunca pensé que mi hermano usaría palabras como miedica.
Lyric se pone de pie. —Lo único que digo es que tienes que preguntarle por qué se fue.
—Espera —Lo detengo antes de que pueda saltar al agua—. ¿Tienes información privilegiada?
Se encoge de hombros antes de zambullirse en el río. Salto tras él y lo persigo hasta el otro lado.
—Sabes algo —lo acuso mientras salimos del agua hacia nuestra ropa.
—Aunque lo supiera, estoy obligado por la confidencialidad a no contarlo.
—Vayamos a desayunar a la cafetería —sugiere River mientras se nos une.
Tengo que ir a ordeñar a mis cabras, pero tengo curiosidad por saber qué sabe Lyric. Y sabe algo. No habría sacado el tema de la confidencialidad si no fuera así.
Gracious, la dueña de la cafetería, corre hacia nosotros cuando entramos en el restaurante. —Los hermanos Alston en persona, ¡no me lo puedo creer! ¿Qué he hecho yo de bueno en mi vida para merecer esta recompensa?
Le doy un beso en la mejilla y le guiño un ojo. —Buenos días.
Ella se sonroja y se abanica con la mano delante de la cara. —Sentaos. Me pasaré en un par de minutos para tomaros nota.
El restaurante está abarrotado, lo cual no es ninguna sorpresa, ya que es el único sitio del pueblo donde se puede pedir un desayuno caliente, pero conseguimos hacernos con un reservado junto a la ventana, cerca de la puerta.
—¿Quién es ese pedazo de mujer? —pregunta River mientras se queda mirando a una mujer en otro reservado.
—¿Cuándo vas a madurar? —pregunta Lyric.
—¿Madurar? Créeme. Soy todo un hombre.
—Eres todo un mujeriego, eso es lo que eres.
Dejo de escucharlos y miro hacia fuera. ¿Qué sabe Lyric? ¿Acaso Gabrielle no quería dejar la granja? Si no era así, ¿entonces por qué lo hizo? Aunque viva un millón de años, nunca entenderé a las mujeres.
Como si la hubiera invocado con mis pensamientos, allí está ella: mi Gabby. Camina por Main Street con la cabeza gacha. Mierda. Nunca debería llevar la cabeza gacha. Es una diosa y debería caminar con la cabeza bien alta.
Frunzo el ceño cuando noto que un hombre se da la vuelta para mirarla cuando pasa a su lado. No puedo culparlo. Después de todo, Gabby es preciosa, pero parece sorprendido de verla. Como si no esperara que estuviera aquí.
Sigo observando mientras el hombre empieza a seguirla. Lleva una gorra de béisbol con la capucha de la sudadera por encima y gafas de sol de espejo.
—Patrick.
Salgo por la puerta antes de darme cuenta de que me estoy moviendo. Mientras corro hacia él, Gabby mira por encima del hombro y lo ve. Se le abren los ojos de par en par y acelera el paso. No lo suficiente. Él la alcanza y le agarra la muñeca bruscamente antes de atraerla hacia sí.
—¡Te pillé!
—¡Déjame en paz! —Ella lucha por zafarse de él, pero él sonríe como si disfrutara de su resistencia. Bastardo.
—Estoy deseando llevarte a casa y empezar de nuevo nuestro entrenamiento.
Acelero. Me arden los pulmones y me duelen las piernas, pero no puedo dejar que se la lleve a ninguna parte. No dejaré que se la lleve. Primero muerto.
—No habrá ningún entrenamiento. Y tú no te la vas a llevar a ninguna parte —gruño mientras le pongo la mano en el hombro y lo aparto de ella de un tirón.
—Yo me encargo de Gabrielle. —Por el rabillo del ojo, veo a River rodearla con un brazo y apartarla del altercado.
Con Gabby a salvo, le dedico toda mi atención a Patrick. —¿Crees que está bien tocar a las mujeres sin su consentimiento, eh? ¿Qué te parece esto por tocar sin consentimiento?
Le estampo el puño en la mandíbula y él se echa hacia atrás antes de desplomarse en el suelo.
Lyric se arrodilla a su lado y le da unas palmaditas en la cara. —Está inconsciente.
Sacudo la mano. —Qué decepción.
—¡Hermano! —grita River, y miro hacia atrás. Está sosteniendo a Gabrielle, pero ella está blanca como un fantasma. Mierda. Corro hacia ellos y River la pone en mis brazos, que es donde debe estar.
—Ya ha pasado, Gabby. Patrick no volverá a molestarte.
Ella resopla. —Esa frase ya me la conozco.
Si se está poniendo sarcástica, es que no debe de estar demasiado afectada por lo ocurrido.
—Tienes que conseguir una orden de alejamiento.
Ella suspira. —Supongo que ahora no tengo elección.
—¡Quítame las manos de encima! —brama Patrick cuando recobra el sentido y descubre que Lyric lo está levantando con las manos esposadas a la espalda—. Yo soy la víctima aquí. Ese hombre de ahí me ha agredido.
—Ya, ya, cuéntaselo al juez. —Lyric se lleva a Patrick.
—¿Estás bien, hermano? —pregunta River. Levanto la barbilla y él asiente antes de retirarse.
Le tomo la barbilla a Gabby y le levanto la cabeza. —¿Estás bien?