Un corazón indomable (Silver Pines 2) Capítulo 63
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Capítulo 63

Ivy

No tengo ni idea de qué estamos haciendo, pero la expresión presumida que tiene Wade me asusta y me emociona a partes iguales.

El aire es cálido cuando salimos, como si la primavera estuviera a punto de llegar, y Wade me toma de la mano y me guía por el camino de grava hacia su cabaña.

He llevado las pocas pertenencias que tengo durante esta última semana, pero por ahora, no vamos a casarnos. Como le dije: cada cosa a su tiempo.

Primero tengo que acostumbrarme a la idea de que voy a ser madre y tengo que ayudar a los chicos con Ángel para prepararla para la temporada juvenil. Después de todo eso, ya pensaré en casarme.

Supongo que la sorpresa está en nuestra casa porque ahí es donde nos dirigimos, pero se detiene frente a los escalones de la cabaña Spirit .

Wade señala la puerta principal y yo parpadeo, sin la menor idea de qué es lo que quiere enseñarme. Sé que los contratistas terminaron la obra ayer porque Wade me comentó que tenía que pagarles.

—¿Por qué no entras y echas un vistazo? —sugiere y sé que trama algo cuando sonríe tanto que sus hoyuelos aparecen en primer plano.

Entrecierro los ojos y subo los viejos escalones. Han restaurado un antiguo sofá de mimbre y lo han colocado en el porche: ahora está cubierto de cojines nuevos y mira hacia la montaña Sugarland . El suave tintineo de las campanillas de viento suena con la brisa fresca de finales de invierno.

Han renovado la vieja puerta de madera y ahora tiene un pomo nuevo de color negro. Lo giro para abrir la puerta y entro en el pequeño recibidor. Percibo un aroma a cítricos y vainilla mezclado con un toque de pintura fresca.

Spirit es la cabaña más pequeña de la propiedad: la cocina y el salón comparten un mismo espacio, con una pequeña zona para comer en medio.

Hay un viejo sofá de cuero y un sillón frente a la chimenea de piedra con cojines perfectamente colocados y mantas colgando de cada extremo.

La mesa de centro está vacía, salvo por una gran bandeja donde están los mandos de la televisión y varias copias del Magnolia Journal.

Las ventanas son amplias y, como en todas las cabañas de Silver Pines , las paredes están recubiertas de troncos de madera de aspecto acogedor.

La pequeña cocina tiene electrodomésticos de acero inoxidable recién instalados.

Camino hacia la parte trasera, el dormitorio y el baño contiguo, y veo que también los han renovado.

La cama está recién hecha y hay una cómoda antigua en el diminuto dormitorio.

El baño es sencillo y funcional, muy parecido al de Wade , con una ducha amplia de azulejos rectangulares y un tocador nuevo. Es precioso, pero…

— Wade , no… no entiendo por qué estamos aquí.

Se acerca para ponerse delante de mí y posa las manos sobre mis hombros.

—He pensado que sería un buen hogar para tu madre cuando termine su tratamiento. ¿Qué mejor sitio para salir adelante que aquí en el rancho con nosotros?

Desliza una de sus manos hacia mi vientre y casi cubre por completo el pequeño bulto que es imperceptible a simple vista.

Me quedo frente a él, atónita. Atónita porque me estoy dando cuenta de que empezó a trabajar en esto el mismo día que mi madre ingresó en el hospital, como si fuera la única opción posible en su cabeza.

Atónita porque me quiere tanto que acogería a mi madre con los brazos abiertos…

con sus defectos, sus problemas y todo lo demás.

Sin embargo, no debería estar tan sorprendida.

Así es Wade . No se lo muestra a mucha gente, pero tiene un corazón enorme.

—Si ella está de acuerdo, podemos recoger sus cosas y traerlas para que venga a casa directamente cuando termine el tratamiento. Que empiece de cero en un lugar donde los demonios del pasado no puedan alcanzarla.

—Te quiero muchísimo, Wade . ¿Estás seguro?

—Por supuesto. Incluso he pensado que podría trabajar aquí cuando se sienta preparada.

Me comentaste que solía ayudar a tu padre y seguro que hay cursos que la ayuden a refrescar sus habilidades, pero no quiero adelantarme mucho a los acontecimientos.

Y así puede estar contigo y con su nieto o nieta.

—Esto es… demasiado. ¿Mamá Jo sabe todo esto?

Wade me besa en los labios con suavidad y delicadeza.

—Fue idea suya —admite con una sonrisa—. Ella entiende el duelo por el que está pasando y cree que podrían hacerse amigas.

Me besa de nuevo mientras yo sigo aquí plantada, sin palabras, porque esto supera con creces todos mis mejores sueños.

—Mira, sé que los Spencer saben cuidarse solitos, pero los Ashby nos cuidamos los unos a los otros.

Y algún día, en cuanto me dejes, te convertiré en una Ashby .

A menos que hayas cambiado de opinión… Podemos casarnos ahora mismo, ¿qué te parece?

—me pregunta. Con esta, ya va la décima vez en dos semanas que me lo pregunta.

Me pongo de puntillas y lo beso.

—Qué avaricioso eres, Jefe —me mofo, y él me devuelve el beso y me lanza una mirada cargada del amor más increíble que podría pedir.

—Por ti, siempre —contesta e inclina la cabeza para besarme en los labios.

La calidez me inunda el pecho y simplemente lo sé. Wade es el epítome. Es todo lo que siempre quise y lo que nunca supe que necesitaba.

Las palabras de mi padre resuenan en mi cabeza: «Querer es poder». Me muero de ganas de vivir mi vida con este ranchero tan maravilloso y mandón que hace que mi alma reluzca.

Creo que me lo quedaré para siempre.