Un corazón indomable (Silver Pines 2) Capítulo 52
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Capítulo 52

Wade

—El centro ofrece de todo. Hacen clases de yoga, terapias de grupo y para el duelo, y tienen un excelente plan de comidas.

Le paso su helado a Ivy , que está tumbada en mi cama y le está echando un vistazo a la página web del centro de rehabilitación al que irá su madre. No me está diciendo nada que no sepa, pero presto atención a su animado parloteo de todos modos.

—Y si consigue salir de esto, quiero pasar más tiempo con ella. Solía ayudar a mi padre con los animales. A lo mejor podría hacer algún curso y volver a trabajar. También hacía manualidades, se le daba muy bien hacer mantas, gorros…

La miro y sonrío. Su mirada llena de esperanza hace que desee aún más que su madre lo consiga.

Me quito la camisa y me meto en la cama con ella.

Antes de que Ivy empezara a dormir aquí, mi habitación parecía un espacio sin vida.

Las paredes de nogal oscuro contra el cabecero rústico que Cole y yo hicimos el verano pasado, las sábanas azul marino que cubrían mi cama de matrimonio…

Todo tenía un aspecto impecable y frío. Ahora que ella está aquí, todo parece más vivo y cálido.

El único sitio en el mundo donde quiero estar es tumbado a su lado con su pequeño cuerpo desnudo envuelto entre mis brazos.

—Apoyarla es lo más importante. Solo tengo que averiguar cómo compaginarlo todo con el año juvenil de Ángel que nos espera.

Sus delicados rasgos se tensan al pensar en la responsabilidad que carga sobre sus hombros. Es una expresión que conozco muy bien porque es la que tengo yo casi todos los días, en especial cuando deseo que el día tenga más de veinticuatro horas y así poder hacer todo lo que tengo pendiente.

—Encontraremos la manera. Querer es poder, ¿no? —le pregunto mientras le limpio la nata montada de la comisura de los labios con el pulgar y me la lamo del dedo.

Me mira a los ojos y sonríe.

—¿Recuerdas las palabras de mi padre?

Es una pregunta simple, pero la miro sorprendido. Ni siquiera lo había meditado. Para mí es de lo más natural: estamos juntos en esto y en todo lo que está por venir.

— Ivy , recuerdo absolutamente todo lo que me has dicho. Por si no te has dado cuenta, me haces perder la puta cordura.

—Bah, tampoco estás tan mal. —Suelta una risita y me besa en los labios.

Le quito el helado y lo dejo en la mesita, dispuesto a demostrarle que ella también está loca por mí. Por desgracia, mi teléfono vibra justo en ese momento.

—Joder macho, tengo que ver quién es —gruño e Ivy se incorpora en la cama para seguir disfrutando de su helado con gusto y para seguir leyendo la web del Centro de Rehabilitación Walnut Grove .

Veo que es el mensaje que estaba esperando.

Jefaza: He hablado con los contratistas y van a venir mañana. Estás haciendo lo correcto.

Yo: Lo sé, pero no quiero presionarla con esto, así que guárdame el secreto hasta que esté terminado.

Jefaza: Si hay algo que sé con certeza es que ser leal nunca está de más. Sé que no eres de los que se dejan llevar por el corazón, pero en algún momento tienes que empezar a confiar en que el universo está de tu parte, Wade .

Yo: Gracias por la charla motivacional.

Jefaza: Deja de hacerte el listillo. Le va a encantar, ya lo verás.

Yo: ¿Lo sabes porque siempre tienes razón?

Jefaza: Porque tenéis algo especial. Porque esa chica te quiere.

Jefaza: Y porque siempre tengo razón. *Guiño*

Dejo el teléfono en la mesita y miro a Ivy que está apoyada contra el cabecero de la cama con las rodillas dobladas y el iPad en el regazo.

Lleva el pelo recogido en lo alto de la cabeza con uno de sus coleteros y el tirante de su camiseta le cuelga ligeramente del hombro.

Bosteza de forma adorable y su gesto me resulta de lo más simple y natural.

Todas las preocupaciones sobre dar un paso tan importante por ella desaparecen en cuanto me acomodo con Ivy en la cama, en nuestra cama. Se acurruca contra mi cuerpo y sé en ese preciso momento que estoy haciendo lo correcto.

Y que, me cago en todo, mi madre siempre tiene razón.