Un corazón indomable (Silver Pines 2) Capítulo 50
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Capítulo 50

Wade

—Nunca dejas de sorprenderme, Jefe —comenta Ivy al mismo tiempo que devora una galleta gigante de chocolate en la cafetería del hospital.

Se pasa un dedo por el algodoncillo que tiene pegado en la cara interna del codo.

—Nunca había donado sangre. Mi madre y yo tenemos el mismo grupo sanguíneo, no lo sabía. —Sonríe—. Debería hacerlo más a menudo, ahora que sé lo raro que es este tipo de sangre. Es necesario.

Levanto la vista del mensaje que estaba leyendo y le sonrío. Parece más tranquila ahora, contenta. Haría cualquier cosa por verla así siempre y más si soy yo el responsable de esa felicidad. De hecho, ese va a ser mi puñetero propósito vital.

— Nash nos obliga a donar sangre cada año desde que sus padres murieron. Supongo que es su forma de ayudar a quien pueda estar en la misma situación en la que estuvieron ellos —le cuento mientras sigo escribiéndole a mi madre.

Ivy asiente y se mete el último trozo de galleta en su bonita boca.

—Ez compenzible —murmura con la boca llena y luego le da un gran sorbo a su zumo—.

Quiero hablar con el hospital para ver si puedo meterla en algún programa de rehabilitación.

Tengo algunos ahorros y lo necesita. Ha hecho un esfuerzo enorme…

y si recibiera ayuda profesional, seguro que podría mantenerse sobria.

No quiero que esté sola y recaiga en las próximas semanas cuando estemos fuera.

Voy tres pasos por delante de ella, pero no quiero que se preocupe por eso en este momento. Ahora tiene que estar con su madre, nada más.

— Wade , ¿te incomoda o molesta su pasado? ¿Piensas en los padres de Nash que murieron por alguien como ella?

La forma en que lo dice me demuestra que lleva tiempo dándole vueltas al asunto, que le pesa en la conciencia, y lo detesto con cada fibra de mi ser. Alargo el brazo y le aprieto la mano con firmeza.

—Lo que le pasó a Nash fue horrible. Un accidente imprevisible. El alcoholismo es una enfermedad, Ivy , o así es como yo lo veo al menos. Por desgracia, estaba escrito que era su hora de marchar. Tienes que dejar de cargar con esa responsabilidad. Prométeme que lo harás.

—Lo siento, es que estoy muy sensible con todo esto.

A lo mejor también es por la presión del entrenamiento de Ángel.

No lo sé. Lo intentaré, te lo prometo. Pero…

la idea de recuperar a mi madre algún día, de volver a admirarla y quererla como cuando era niña…

me duele muchísimo porque lo deseo con todas mis fuerzas y no puedo estar a la vez en todos los sitios en los que se me necesita…

No sé cómo cambiar eso sin sacrificar mi carrera profesional.

—Nunca se sabe lo que deparará el futuro, Ivy . Ten un poco de fe en todo y confía en que estás donde se supone que debes estar. Puede que el destino mueva sus hilos y las cosas se acaben solucionando —le aseguro. A continuación, añado—: Filosofía de vida de Jolene Ashby .

Ivy sonríe en respuesta.

Nunca creí en esa filosofía… hasta que Ivy apareció en mi vida. Solía pensar que un hombre forjaba su propio destino, pero ahora ya no estoy tan seguro porque Ivy es muchísimo más de lo que me había imaginado.