Capítulo 47
Ivy
La casa de los Ashby se ha convertido en una especie de posfiesta nocturna.
Los chicos han sacado las cincuenta sillas de alquiler y se las han devuelto a la tienda de artículos para fiestas y han cargado la montaña de regalos en sus camionetas para llevarlos a la casa de Nash y CeCe .
Las chicas nos dedicamos a limpiar, nos comemos los dulces que han sobrado y cantamos a pleno pulmón la lista de reproducción country de Jo .
Quién diría que, hasta hace un rato, había setenta personas aquí. El abuelo Dean viene de barrer el porche a petición de Jo y, con un suspiro, cuelga su sombrero en la fila de ganchos que hay al lado de la puerta principal.
—¿Y bien, Jo ? ¿Pedimos unas pizzas en el Muldoon’s para cenar? —pregunta y menciona la pizzería del pueblo cuando todos nos dejábamos caer en los sofás para descansar un poco antes de irnos.
—Santo bendito, sí. No pienso mover ni un dedo más en lo que queda de día. ¿Quién se apunta? —pregunta. Se sienta a mi lado y me sonríe a la vez que se aprieta la coleta.
—Cuenta conmigo —dice Cole —. Voy a ir a por Mabes a casa de su amiga y venimos.
—Nosotros también nos apuntamos —añade CeCe .
Jo asiente y se gira hacia mí con la pregunta en su mirada.
—Te agradezco la invitación, pero estoy muy cansada. Creo que me voy a volver a mi cabaña.
Aunque no es ninguna mentira, la verdad es que me muero de ganas de estar a solas con Wade después de haber estado todo el día separados. Le echo una mirada rápida mientras pasa la aspiradora por el vestíbulo y me pregunto si me ha echado tanto de menos como yo a él.
—Por supuesto. Gracias por habernos ayudado hoy, cariño.
Asiento y le devuelvo la sonrisa. Nash y CeCe vuelven a la habitación justo cuando Wade termina de limpiar.
—Pues quedamos así. Vamos a llevar todo esto a casa y volvemos para la cena. Wade , ¿me sigues? —pregunta Nash .
Los ojos de Wade se clavan en los míos desde el otro lado de la habitación. Esperaba que no dijera nada, pero viene directo hacia mí.
—Vuelvo en media hora —me informa.
Un segundo después, se agacha para besarme en los labios delante de todos. Me da un beso y luego un segundo en el que se demora un poco más. Doy por sentado que lo ha hecho sin pensar, pero en cuanto me mira, sé que ha sido a propósito.
—Es que… Joder. —Suspira—. Me moría de ganas por hacerlo y no podía esperar ni un segundo más —confiesa y yo me derrito de pies a cabeza.
Lo miro y acto seguido, echo un vistazo a mi alrededor: todos se han quedado inmóviles para evaluar mi reacción. Abro la boca, pero no consigo pronunciar ninguna palabra.
—Gracias a Dios. ¿Podemos ser ya partícipes de lo que está pasando aquí? —suelta Dean mientras nos señala a Wade y a mí.
Todos contienen la risa, excepto Ginger , que suelta una risita descaradamente y Wade suelta un gruñido.
—¿A qué te refieres, abuelo? Wade se entrega en cuerpo y alma a su trabajo, nada más —se mofa Nash y CeCe le da un manotazo.
Cole no dice nada, pero veo que sonríe cuando recoge las últimas bolsas de regalos y se dirige a la camioneta de Nash . Olivia y Ginger , que son unas sinvergüenzas, se ríen sin siquiera disimular.
—Reíos todo lo que queráis, cabrones —gruñe Wade . Se gira hacia mí y me pone la llave de su cabaña en la palma de la mano—. Ve a mi casa y nos vemos allí. No les hagas ni caso. —Se aparta de mí y fulmina a todos con la mirada—. Y es por esto que nunca os cuento nada.
CeCe sonríe de oreja a oreja y me guiña un ojo.
—Sois unos idiotas inmaduros —añade Wade según sale por la puerta principal y todos estallan en carcajadas.
Por mucho que lo intente, no puedo evitar unirme a sus risas. Supongo que los secretos no duran mucho tiempo escondidos en este rancho.