Un corazón indomable (Silver Pines 2) Capítulo 9
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Capítulo 9

Wade

A la tarde siguiente, cuando vuelvo a la oficina tras pasarme todo el día al teléfono con nuestro agente de subastas y un puñado de proveedores, estoy deseando que se acabe la jornada.

Solo son las tres y media, pero estoy reventado porque anoche apenas dormí por pasarme horas intentando no masturbarme con la imagen de Ivy en la cabeza.

Hay una taza de café bien cargado sobre mi escritorio.

—Te he visto llegar. Pareces cansado, jefe —comenta Ivy mientras recoge sus cosas para salir a trabajar con Haden y dos caballos.

Está tan preciosa con sus vaqueros y su camisa ceñida de franela, que se ha metido por dentro del pantalón, que es como si un soplo de aire fresco me acariciara el rostro.

Lleva su sombrero desgastado y se ha recogido el pelo en una larga trenza negra que le cae sobre el hombro.

—Ya… No he dormido mucho —respondo.

—Yo también me desvelé por culpa de la tormenta. —Sonríe.

«Sí, la tormenta, eso es lo que me desveló».

—¿Vas a trabajar con mi caballo? —pregunta Mabel desde la puerta de la oficina. Tanto Ivy como yo nos giramos para saludarla, sorprendidos.

—Así es. Y con Cosmic . — Ivy esboza una sonrisa.

Miro a mi alrededor, en busca del adulto que engendró a Mabel .

—¿Dónde está tu…?

—Aquí estoy —replica Cole mientras asoma la cabeza por la esquina. Va vestido para su turno como ayudante del sheriff de Laurel Creek .

— Gemma tiene que… —Mira a Mabel y luego a mí—. Trabajar. No ha podido recogerla del colegio. CeCe viene de camino. Mabel va a cenar y dormir en su casa esta noche mientras yo trabajo, pero le apetecía esperar en el establo. ¿Te importa?

—Puedes venir conmigo —afirma Ivy y le tiende una mano a Mabel .

Mabel esboza una sonrisa radiante y Cole suelta un suspiro de alivio.

—Gracias, chicos. N-no contaba con… No puedo faltar a ningún turno ahora mismo.

—Tranquilo, tío. Seguramente Mabes le pidió a su madre que trabajara para venir a pasar el rato con nosotros y con Nutmeg . ¿A que sí, Mabes ? —le pregunto mientras le revuelvo el pelo.

La niña suelta una risita y sale alegremente de la oficina con Ivy .

—Supongo que no está en el trabajo, ¿no? —le digo a Cole cuando ya no pueden oírme.

—Mis huevos. Me mandó un mensaje hace una hora para decirme que se ha ido a Lexington con dos amigas y se olvidó de que tenía que recoger a Mabel hoy. —Hace el gesto de las comillas en el aire cuando dice «olvidó».

—Eres un buen padre. Que le den por culo a Gemma .

—Le doy una palmadita en el hombro. También es un buen policía y sé que ahora mismo está desbordado—.

Nosotros nos encargamos de Mabes . Ahora ve a mantener el orden en las calles.

—Sonrío, ya que lo más seguro es que su noche consista principalmente en parar algunas peleas de bar y ver Breaking Bad en el iPad que guarda en su coche oficial.

Laurel Creek es un pueblo bastante tranquilo los miércoles por la noche. Y cualquier noche, en realidad.

—Vete a la mierda —replica Cole al percibir mi sarcasmo—. Y gracias.

Asiento mientras le doy un gran sorbo al café y salgo para observar el entrenamiento.

Pero al llegar al establo, oigo a Ivy y Mabel hablando en la cuadra de Nutmeg según lo preparan, así que empiezo a abrir un enorme pedido que seguramente acaba de llegar y escribo a algunos de los chicos para que vengan a ayudarme.

—¿Cuándo podré aprender a saltar con él? —pregunta Mabel .

—Pues él no está especializado en ese tipo de ejercicios, pero si quieres aprender, apuesto a que empezaremos ese entrenamiento en verano, cuando termines el colegio. Aunque quizá lo hagas con Sam o Dusty . Son los que se encargan de eso.

Aprieto la mandíbula de forma involuntaria, sorprendido porque detesto pensar en el momento en que Ivy no esté en el rancho.

—Creo que Sam no va a volver —confiesa Mabel .

—¿Por qué crees eso?

—Ahora tiene bebés.

Ivy se ríe por la respuesta de Mabel .

—Sí, pero tu tío Wade dice que le encantan los caballos y muchas mamás vuelven al trabajo después de tener hijos. —Se hace el silencio durante un momento—. Cariño, pásame el cepillo, por favor —le pide a Mabel .

—Le gusta que le cepillen —afirma Mabel mientras le entrega el cepillo de cerdas anchas. Por la carita que ha puesto, veo que está sumida en sus pensamientos—. Si no vuelve, ¿te quedarás con nosotros?

—Mmm… Bueno, eso lo decidirán tu abuela y tu tío Wade .

—Si te quedas, ¿quién entrenará a los caballos cuando tengas bebés? Me gusta que estés aquí.

Sonrío al escuchar la pregunta personal que ha hecho Mabel . Los niños no tienen filtro.

Saco una caja del palé que estoy descargando mientras espero oír la respuesta de Ivy .

Levanto la vista cuando el silencio se alarga y observo el rostro de Ivy entre los pasillos. Tiene la mirada perdida y fuerza una sonrisa.

—No tienes que preocuparte por eso conmigo, cariño. Los caballos son mis bebés. —Le pellizca la barbilla a Mabel y la niña parece satisfecha, pero yo no.

Mientras veo cómo sacan a Nutmeg y a Cosmic del establo en perfecta sincronía, no puedo evitar tener la misma sensación de siempre.

Ivy Spencer tiene muchas capas y mi ansia de querer conocerla debajo de ellas no me ayuda a sacármela de la cabeza.

De hecho, me hace pensar aún más en ella.

No tengo ni idea de qué voy a hacer los próximos meses y cómo voy a mantener la profesionalidad.

A estas alturas, hará falta un puto milagro.

Veinte minutos después, mi teléfono vibra en mi bolsillo, lo que me obliga a decidir entre guardar el pienso y observar a Ivy y Mabel trabajar con Cosmic .

A pesar de su torpeza, Ivy tiene un don natural con los caballos.

Por eso se toma su tiempo para enseñarle a Mabel a realizar algunos ejercicios básicos.

Cuando saco el teléfono, veo que tengo dos mensajes. Uno de Janelle , que me pregunta si puedo cambiar la cita que pedí para hoy con el techador, y otro del propio techador.

Jake Parnell : Wade , ya estoy, pero Janelle no. ¿Vas a venir tú?

¡Me cago en todo, Janelle ! Me repito el mantra: «No puedo esperar a que llegue el día en que me deshaga de esta puta casa». Le digo que voy de camino y vuelvo a guardarme el teléfono en el bolsillo trasero.

Mientras salgo del establo para decirle a Mabel que se tendrá que venir conmigo, veo que CeCe se acerca con el coche.

Mabel corre hacia mí desde donde observaba trabajar a Ivy para darme un abrazo de despedida.

Me acerco a Ivy , que está montada en Cosmic , y se acerca a mí trotando cuando deduce que quiero hablar con ella.

Joder, está preciosa en las alturas. Su sombrero de vaquera deja que el sol le dé justo en la cara, lo que realza sus ojos violáceos.

Me mira expectante mientras me quedo ahí embobado y contemplo lo guapa que es.

—¿Jefe? —pregunta con una pequeña sonrisa en los labios.

Parpadeo y vuelvo a la realidad. Había vuelto al sueño de anoche, que no deja de reproducirse en mi cabeza.

—Eh… cuando lleguen los chicos, diles que terminen lo que estaba haciendo en el establo cuatro. Todavía faltan dos palés por descargar. Tengo que… ocuparme de algo.

Ivy asiente con la cabeza.

—Para eso estamos, jefe.

Me giro rápidamente para no admirar la sensualidad con la que su cuerpo se mueve sobre el caballo mientras se aleja.

Paso las siguientes horas arreglando el techo de la que fue mi casa con Jake al tiempo que charlamos.

Fuimos juntos al colegio, así que siempre tenemos muchas cosas de las que hablar.

Para cuando terminamos, decidimos ir a tomar algo y a comernos una hamburguesa, así que nos dirigimos a The Horse no sería la primera vez que aparecen coyotes u osos negros por aquí, y no pienso arriesgarme.

Camino hacia el porche y la sombra se mueve de nuevo.

Justo cuando estoy a punto de ponerme como una bestia y empezar a golpear la linterna contra la barandilla del porche para hacer ruido, oigo una vocecilla que me habla:

—¿ Wade ?

Parpadeo y luego entrecierro los ojos en la oscuridad.

—¿Qué…?

Me apresuro a encender el farolillo del porche y me encuentro con una empapada y despeinada Ivy encogida en una silla de mimbre junto a mi puerta.

—Lo siento… No sabía adónde ir.