Un corazón indomable (Silver Pines 2) Capítulo 6
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Capítulo 6

Ivy

—¡Ya está! —le grito desde mi cocina a Wade , que está en la parte trasera de la casa. No sé qué ha hecho, pero ya vuelvo a tener luz.

Empiezan a sonar varios pitidos a la vez y mi casa cobra vida. Lo único que necesito ahora es echar a este hombre de aquí y recomponerme un poco antes de ir a cenar.

—Arreglado —afirma al entrar en el salón—. Algo hizo saltar el interruptor de la cocina y cuando toqueteaste todos los botones, debiste de apagar todo el panel. La cabaña ya tiene sus años, así que procura no enchufar y encender muchos aparatos a la vez.

—Gracias —le digo—. Tenía la lavadora y la secadora puestas a la hora del almuerzo y luego encendí el calefactor.

No me di cuenta de que se había ido la luz antes de volver al establo.

No era mi intención… En fin, siento haber irrumpido en tu casa.

No creí que no estuvieras presentable —balbuceo al intentar sonar lo más profesional posible.

Wade arquea una ceja mientras vuelve a guardar las herramientas en su caja.

—La verdad es que no me sorprende. Por algo te puse el apodo de «Lianta». —Baja la mirada rápidamente, pero los veo claramente antes de que lo haga.

Un atisbo de hoyuelos. Dos veces en un mismo día.

—¿Qué ha pasado dos veces en un mismo día? —pregunta. Su rostro vuelve a estar inexpresivo.

«Me cago en todo. ¿Lo he dicho en voz alta?».

—Pues que he hecho alguna estupidez… M-me voy a duchar, te veo luego —me despido con un gesto rápido y torpe con la mano, y corro por el pasillo.

—A lo mejor deberías comprobar el agua antes de entrar para no hacerte daño otra vez —grita Wade y luego cierra la puerta tras él.

Me meto en el baño, muerta de la vergüenza, y mi mente desbocada se pregunta si me da tiempo a deshacerme de la imagen mental que tengo ahora de mi jefe antes de ir a cenar con toda su familia.

No estoy del todo preparada para la escena que me encuentro en la casa principal cuando el padre de Jo , Dean , me abre la puerta justo después de las seis.

El corpulento golden retriever de los Ashby , Harley , se restriega contra mí en busca de mimos en cuanto entro por la puerta.

CeCe está sentada en el suelo frente al sofá del salón, más preciosa que nunca, y Nash está acurrucado a su lado, con la mano apoyada en su rodilla, mientras ve los mejores momentos de varios partidos de hockey en la televisión y le da unos tragos a su bourbon .

Es como si no pudiera dejar de tocarla. Mabel está sentada en el sofá, detrás de CeCe .

Le está peinando el pelo largo y rubio con diferentes trenzados y horquillas, y hay un dibujo pegado en la mesa de centro que tiene escrita una frase con una caligrafía de hombre descuidada que reza: «Salón de belleza Mabel ».

Cole y Wade están en la cocina, enfrascados en una conversación, mientras Jo baña con salsa dos pollos gigantescos recién sacados del horno.

Dean me coge el abrigo con una sonrisa reconfortante y lo cuelga en el armario. Le doy las gracias y le sonrío. Luego voy al salón.

—Hola a todos —saludo mientras entro al espacio abierto.

Siete pares de ojos se giran y se posan en mí. Un instante después, el silencio se ve interrumpido por varias exclamaciones de «Hola» y «Adelante».

—La de limón es mi favorita —comenta Jo mientras me da un beso en la mejilla—. También era la favorita de Wy . Tienes buen gusto.

Sonrío, contenta de que le guste. Su larga melena rubia huele a canela. Es cálida y acogedora, como solía ser mi propia madre. Pensar en ella me produce un pinchazo en el corazón.

— Wade , sé un caballero y sírvele una copa a esta mujer —bromea mientras la mirada de Wade se clava en mí desde el otro lado de la habitación.

Su torso semidesnudo se me viene a la mente y, de repente, siento que la temperatura del salón es mayor de lo que ya era. Todavía no se ha quitado esa gorra negra de los Titans , pero ahora la lleva del revés, lo que le hace parecer aún más joven, más despreocupado y peligrosamente atractivo.

Es un atuendo que le sienta de maravilla. Se ha arremangado las mangas de la camiseta y se le marcan los músculos de sus fuertes antebrazos mientras extiende la masa de las galletas. Asiente con la cabeza y aparta la mirada para coger un trapo y limpiarse la harina de las manos.

Jo coge mi pastel y lo deja sobre la encimera mientras Wade me tiende un vaso de cristal pequeño bien cargado cuando me detengo junto a la isla de la cocina.

En cuanto voy a darle un trago, alarga su mano a toda prisa y roza la mía para detenerme. Su tacto me hace cosquillas en la piel y casi me estremezco por el rápido contacto. Me regaño mentalmente. ¿Le pillo vestido solo con una simple toalla y de repente me convierto en una adolescente enamorada?

—Primero tienes que brindar —me explica de forma casual—. ¿Tienes algo o alguien a quien homenajear? —me desafía y luego se apoya en un codo sin apartar la vista de mí.

Me quedo en blanco durante unos segundos, pero luego sonrío con dulzura.

Si me pones en el punto de mira, tendrás que enfrentarte a las consecuencias.

—Por los jefes que me perdonan por irrumpir en sus casas cuando están semidesnudos, me ofrecen primeros auxilios y satisfacen una especie de fantasía de ser rescatada por un superhéroe que me arregle la luz —brindo.

Jo , Cole y Dean se giran de golpe y me miran. Sonrío cuando las mejillas de Wade se tiñen de un delicado tono rosado, pero él, que siempre mantiene el control, no me quita los ojos de encima mientras golpea su vaso contra la encimera y le da un trago.

—Salud —dice.

—Aquí ha pasado algo y quiero saberlo. ¿Te arregló la luz mientras estaba semidesnudo? — Cole se sienta y nos mira a ambos antes de añadir—: Por cierto, yo pondré tu primer dólar, pero si dices palabrotas en esta casa, Mabel se quedará con tu dinero.

Miro hacia el salón y veo que Mabel me saluda con una sonrisa de oreja a oreja, una que muestra que le faltan los dos dientes delanteros.

—Tomo nota. —Le devuelvo la sonrisa.

—¿Y bien? —pregunta Cole para que le expliquemos la historia.

—Se me olvidó cerrar la puerta con llave. Ivy es torpe y entra en casas ajenas sin invitación, como si hubiera nacido en un granero. Fin de la historia —le cuenta Wade con seriedad.

Cole sonríe y se mete en la boca un puñado de cacahuetes que ha cogido de un bol que hay sobre la isla.

—No me sorprende que estuviera semidesnudo. Wade nunca usaba mucha ropa cuando era más joven.

—Nunca he tenido muchos complejos —admite Wade mientras le lanza una mirada a Cole para que cierre la boca, pero eso solo parece motivarlo aún más.

—En cuanto entrábamos por la puerta, se desnudaba hasta quedarse en calzoncillos. — Cole suelta una carcajada.

—Y siempre se agarraba sus partes prohibidas con la mano —añade Mamá Jo con una risita.

Arqueo una ceja y empiezo a reírme con ellos.

—¡Me cago en todo! —protesta Wade en voz baja para que su sobrina no lo escuche.

—¡Tío Wade , otro dólar a la bota! —grita Mabel desde la habitación contigua.

Wade ni se inmuta. Mete un par de dólares en una pequeña bota de vaquera que está en el estante junto a la isla de la cocina, sacude la cabeza y murmura algo como: «Tiene un oído supersónico».

—Es cierto. Ni siquiera tengo fotos de él hasta que cumplió los diez años porque nunca llevaba nada puesto.

Ese niño se pasaba el día en el patio, descalzo y en pantalones cortos, cogiendo bichos y haciendo pasteles de barro.

Cuando estaba afuera, se sentía como en casa —comenta Jo mientras se pone de puntillas y le da un beso en la mejilla—.

Era un espíritu libre por aquel entonces.

—Es imposible mantener la profesionalidad en una cena en casa de los Ashby , eh —protesta Wade , y esbozo una sonrisa burlona mientras doy un sorbo a mi bourbon . Joer, ¡es un buen bourbon !

Cole se inclina hacia adelante y sonríe. Tiene los mismos hoyuelos que Wade , pero él no parece tener miedo de sacarlos a la luz.

—Se rumorea que sigue agarrándose sus partes prohibidas siempre que puede.

Wade le da una colleja a Cole en el cogote, de manera que le quita el sombrero y este cae sobre su regazo.

—Por eso agarra las riendas con más fuerza con la mano derecha —grita Dean desde el estudio. Nash y Cole sueltan una fuerte carcajada.

—Te has pasado, papá. — Jo arruga la nariz. Luego se dirige a mí—: Lo siento, cariño.

Sonrío y le quito importancia con un gesto.

—Creía que querías hablar del derbi. ¿No es esa la razón por la que nos hemos reunido, aunque sea martes? —pregunta Wade , desesperado por cambiar de tema.

—Sí, hablemos del derbi. Wade , machaca esas patatas y la cena estará lista. Luego charlaremos. Y nos hemos reunido un martes porque no vas a poder juntarnos otro día. Mañana me voy con Sandy y Theresa a Wears Valley para nuestra semana de chicas —les recuerda Jo .

Los chicos asienten con la cabeza.

—¿Tengo que comer lo que me prepare papá durante toda la semana? —pregunta una aterrorizada Mabel desde su improvisado salón de belleza.

Cole se ríe entre dientes.

—Tienes razón, Mabes . ¿Cómo se atreve a dejarnos solos durante una semana?

—Tú también cocinas de maravilla, chico. Pero no lo haces a menos que sea absolutamente necesario. Te enseñé igual que a los demás.

—No seas tan dura con él, mamá. Algunas personas nacen con más talento que otras en la cocina —se mofa Wade .

Cole le hace una mueca mientras se lleva más cacahuetes a la boca.

—Aunque estoy de acuerdo con él. ¿Cerrar esta cocina durante casi una semana? Es inaceptable. Te has ganado una reseña negativa por mi parte —espeta Wade . Habla con un tono demasiado serio como para haber hecho una broma ingeniosa.

Suelto una risita y su mirada se desvía rápidamente hacia mí.

—Callaos los dos. Al menos Wade cocina. No te vendría mal encontrar a una mujer que sepa preparar unos buenos bizcochos, Cole , ya que tú no piensas hacerlo —sugiere Jo .

—Sería un milagro que esa mujer le dejara ver siquiera sus bizcochos —grita Dean .

Cole gruñe algo que nadie consigue oír.

Jo me guiña un ojo mientras me entrega los cubiertos.

—¿Pones la mesa, cariño? Aquí todos nos ganamos el pan, ya seas una invitada o no.

—Me parece genial. —Asiento, cojo los cubiertos que me tiende y sonrío mientras me dirijo al comedor.

Ese Wade tan joven parece completamente diferente al cascarrabias serio y formal para el que trabajo ahora. No puedo evitar preguntarme si podré ver esa otra versión en algún momento. Lo miro desde la habitación de al lado y veo que hace una mueca por algo que ha dicho Cole .

No parece que vaya a ocurrir en un futuro cercano, pero tengo tiempo. Me apetece mucho descubrirla.