Un compromiso con el arte 18 . Los entresijos
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18 . Los entresijos

Elena volvió a casa después de cerrar unos acuerdos publicitarios para la galería Mansot.

Pasó por el supermercado para comprar unas pasas para hacer su bizcocho que tanto le gustaba a Lorel por Navidad. Terminó de pagar y observó una llamada en su reloj inteligente.

—René, ça va?

—Ça va, ¿Ya has terminado la jornada?

—Sí, voy a cocinar un bizcocho por Navidad.

—¿Cómo está Lorel?

—Pintando para la feria CONARTE.

—Son buenos los cuadros, ¿verdad?

—Puff —resopló.

—No lo sé. El recibimiento de cada obra por el público es tan inesperado que… sufro cada vez que va a exponer algo.

—Puedo echarte un cable si quieres.

—¿Cómo?

—Tú déjame causar sensación en los medios de comunicación. Lo que quieren es arte agresivo, lo contrario a la pasividad de colgar solo una pintura en la pared, ¿me entiendes?

—Pero René, los cuadros tienen que estar intactos. Han costado mucho tiempo y esfuerzo pintarlos.

—Que no pasa nada, tranquila. Voy a hablar con un amigo que sabe sobre la performance.

—Bueno, confiaré en ti.

—¿Y tú, cómo estás?

—Ahí voy.

—Deberías tomarte unas vacaciones Elena, siempre estás trabajando.

—Ya lo sé, lo estoy intentando, créeme.

—Vale, así me gusta. ¿Veré pronto a Lorel?

—Sí, claro, en cuanto vuelva a andar—se rió—Voy a preparar un bizcocho a ver qué tal me sale.

—¡Mándame una foto! Adiós.

—Adiós.

Elena colgó pensando en la palabra performance que le había dicho René.