Un cheedar para morirse ( Misterios En La Quesería 1) Capítulo treinta y tres #2
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Capítulo treinta y tres #2

—No te sientas mal, Archie. —La señora Schultz se acercó y le dio unas palmaditas en la mano—. Estoy segura de que nunca fuiste desagradable con él.

—Te dio motivos para que no te cayera bien. Según parece, se los dio a mucha gente —añadió Baz.

—Pero no se merecía que lo asesinaran —dijo Archie.

—Claro que no —coincidimos todos.

—Sigo sin saber por qué lo asesinaron —dije—. Quizá esa sea la clave para desentrañar todo esto. Tal vez deberíamos centrarnos en Derrick.

—¿No dijiste que pensaba acudir a la policía después de que hablaras con él? El asesino tuvo que enterarse de que iba a ir y quiso detenerlo —teorizó la señora Schultz.

—Birdie era la mujer que Derrick vio en el coche con Guy. Ella dijo que él la había avisado de que pensaba acudir a la policía —dijo Baz antes de coger su tercer blintz de la bandeja.

—¿Significa eso que Birdie fue quien lo mató? —preguntó la señora Schultz.

La posibilidad de que fuera Birdie también se me había pasado por la cabeza durante la noche.

—Pero ella confesó que estuvo allí. ¿Por qué iba a matar a Derrick si de todos modos iba a confesárselo a la policía?

—¿Derrick podría habérselo contado a alguien del trabajo? —preguntó Archie.

—Sí, ¿a aquella camarera con la que estaba tan acaramelado? —dijo Baz.

—Supongo que es posible, pero ¿qué motivo tendría ella para matarlo? —planteé yo.

—Creo que nos hemos quedado sin sospechosos —afirmó la señora Schultz.

—Puede que no. —Por más que lo intentara, no olvidaba lo que el policía había dicho sobre Roman—. La policía ha descubierto que Roman y Guy eran socios.

Los demás se quedaron paralizados por la sorpresa durante unos instantes.

—¿Y Roman no te lo dijo? —preguntó la señora Schultz.

—Lo único que me dijo fue que se llevaba bien con Guy. Le mintió a todo el mundo. Seguro que por eso Heath le preguntó por el dinero que Guy sacaba de la cuenta bancaria. La policía ha solicitado los registros financieros de la destilería. Deben de pensar que existe una conexión.

—Pero ¿qué tiene que ver todo eso con Derrick? —preguntó Archie.

—No lo sé. Puede que nada.

Estábamos perplejos. Seguí comiendo blintzes , deliciosos y dulces, mucho después de estar llena. Esta vez iba a necesitar mucho queso para aplacar mi ansiedad. ¿Era la lluvia o aquel tema tan sombrío lo que parecía oscurecer el ambiente?

—¿Estamos todos de acuerdo en que el asesino de Guy tiene que ser también quien asesinó a Derrick? —propuse. Todos dijeron que sí—. Entonces, la persona que lo mató tuvo que saber de algún modo que Derrick iba a acudir a la policía con información.

—Pero ¿cómo pudo enterarse Roman o quien fuera? Si excluimos a Birdie y a la camarera, nosotros éramos los únicos que lo sabíamos —argumentó Baz.

Archie apenas había tocado los blintzes y me di cuenta de que algo iba mal. Pese a lo delgado que estaba, nunca perdía la oportunidad de comer. Y no había dicho ni una palabra, otra cosa rara en él.

—Perdona, Archie. Tú eras el único que de verdad conocía a Derrick y no estamos siendo demasiado considerados con su muerte —dije.

Apretó la boca.

—No es eso. Chicos, vosotros dos no erais los únicos que sabías que Derrick iba a acudir a la policía.

—¿A qué te refieres?

—A nosotros también nos lo contaste, ¿recuerdas?

—Claro, yo os lo conté a ti y a la señora Schultz, pero… ¿se lo contaste tú a alguien después?

Archie torció el gesto, como si no quisiera hablar.

—Le conté a Hope que Derrick vio a alguien en el coche con Guy esa noche. Quería que se sintiera mejor con lo de su padre y pensé que si le decía que estaban a punto de pillar al asesino, se animaría.

Eso significaba que Hope sabía que Derrick era un testigo. Y había estado desaparecida toda esa mañana… ¿desatornillando mi barandilla?

—Pero es imposible que Hope matara a su padre y a Derrick —dijo Archie, casi suplicante. Las miradas que se cruzaron sobre la mesa no escaparon a su atención—. ¿De verdad creéis que fue ella? —nos preguntó.

—Yo no lo creo —dije para consolarlo, aunque en realidad no estaba segura—. Tenemos que averiguar con exactitud cómo y cuándo se enteró Hope de que Guy era su padre.

—Puedo volver a hablar con ella.

—No es buena idea. Podría ser peli… —Baz se detuvo a mitad de frase para no herir los sentimientos de Archie.

—No me va a hacer nada —dijo Archie.

Una vez más, los tres nos comunicamos con miradas de advertencia y me di cuenta de que pensábamos lo mismo. No íbamos a correr ese riesgo. ¿Acaso no le habíamos prometido a su madre que cuidaríamos de él?

Llevé el plato vacío al fregadero de la cocina para evitar coger el último blintz de la fuente. Los demás hicieron lo mismo.

Baz dejó el plato junto al fregadero.

—Yo iré con él —me dijo.

—¿Y cómo explicará Archie tu presencia allí?

Miró hacia el escaparate delantero salpicado por la lluvia.

—Sustituí una parte del tejado porque tuvieron una gotera el otoño pasado. Iré con la excusa de que falta una teja y hay que revisar el desván.

—¿Te parece bien, Archie?

—Claro. Voy a ver si está en casa. La panadería está cerrada, pero ella siempre se queja de que Vivian la obliga a trabajar los lunes por la mañana con tareas administrativas y pruebas de pan.

Lavé los platos y los tenedores mientras Archie escribía a Hope.

—Dice que Vivian le ha dejado la mañana libre y que le parece bien que vaya a verla —nos informó Archie.

—Entonces, andando —dijo Baz.

—Tened cuidado, ¿vale? —Les abrí la puerta principal para que el camino fuera más corto, ya que no paraba de llover—. Creo que tengo un paraguas en el despacho.

Rechazaron mi ofrecimiento y salieron bajo la lluvia.

—¿Crees que Hope dirá algo distinto de lo que ya le dijo ayer a Archie? —preguntó la señora Schultz mientras yo cerraba la puerta.

—Baz no está nublado por el amor como Archie. Espero que le saque algún detalle que sirva para averiguar la verdad.

Me levanté con un paño de cocina húmedo en la mano.

—¿Sabes qué? Vivian podría ser la clave de todo esto en función de cuándo se haya enterado de que Guy es el padre de Hope.

—Se supone que se enteró ayer a través de Hope, ¿no?

—Eso han dicho. Quizá debiéramos cotejar la versión de Vivian con la de Hope para asegurarnos.

La señora Schultz se animó ante la propuesta. Me quedé pensando.

—Le ha dado el día libre a Hope, pero es probable que ella esté en la panadería. Podríamos fingir que no sabemos que cierra los lunes. Señora Schultz, ¿no necesita pan con urgencia?

—Creo que no… ¡Ah, sí! Vamos a ver a Vivian.