Un beso al aire Echo de menos trabajar.
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Echo de menos trabajar.

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Desde que tuve que dejarlo me falta tener esa rutina tan marcada, pero prometí tomarme la vida con más calma. Se lo prometí a Ginés, pero, sobre todo, se lo prometí a Adrián.

Dedico mis días a hacer recados, pasear con o sin Trasto, recoger a Roma y pasar las tardes juntas.

.. Cuando paseo con Trasto, hay días en los que vamos a la clínica para verlos un rato.

Si Azahara no está ocupada, incluso le hacemos compañía.

Además, cuando tiene cita en la peluquería, también soy yo quien se encarga.

Menos mal que no puede hablar porque quizá me mandaba a la mierda.

Desde que no trabajo también me paso horas escuchando música. Espero que lo que tengo en mente merezca la pena y a Adrián le guste.

Ahora que ya han pasado unas semanas de lo de mi hermana creo que lo tengo todo más asentado. Ese día fue todo un mix de emociones.

No he vuelto a verla desde que apareció en mi vida en 2026 para engañarme y robarme. ¿Qué podía esperar de ella? Aunque la verdad es que cuando me llegó el mensaje de mis padres, no me lo podía creer.

Ariadna me mintió. Me engañó. Me utilizó.

Me hizo daño. Y aun con todo eso... me duele.

Era mi hermana pequeña y, a pesar de que los últimos años estuviéramos más distanciadas, crecimos juntas.

En mis recuerdos siguen estando esas tardes yendo juntas a por chuches, bañándonos en la piscina de la urbanización, viendo dibujos, contándonos secretos en la habitación. ..

El final ha sido malo, el peor, pero me alegro de haber crecido con una hermana pequeña. Adrián, en cambio, es hijo único, así que en casa tenemos las dos versiones.

Todo esto me hace preguntarme: ¿a Roma le gustará ser hija única o querrá tener hermanitxs?