El primer día de Reyes con Roma.
El primer día de Reyes con Roma no fue como lo imaginábamos. Lo último que Adrián y yo esperábamos era pasarlo en el hospital.
La noche anterior la notamos algo inquieta, pero dimos por hecho que, estando en las fechas en las que estamos, quizá estaba incubando algo. Aunque, por mucho que intentamos no darle demasiadas vueltas, no pudimos.
Después de cenar, mientras Adri recogía los platos, fui a verla. Ahí sí que me asusté. Respiraba de una forma extraña, el pecho le subía y bajaba muy rápido. Demasiado.
Nos fuimos a urgencias la noche del 4 de enero y no salimos del hospital hasta el 8. O sea, ayer.
La verdad es que nos atendieron superrápido. El médico nos dijo que tenía bronquiolitis. Según nos contó, es algo muy común en bebés en épocas de frío. Finalmente, decidió ingresarla.
He pasado mucho miedo. Nunca había oído el nombre de esa infección, pero estoy segura de que ya no lo olvidaré jamás.
Ingresada es como más vigilada y mejor controlada está, pero cada vez que miraba a mi alrededor y veía que estábamos en el hospital, se me erizaba la piel.
De hecho, en cuanto estuvimos solos, me eché a llorar.
Adrián lloró conmigo, estábamos muy agobiados por la situación, se nos escapaba de las manos.
Nos hemos turnado cada noche para quedarnos a dormir en el hospital con ella. Y durante el día no nos ha faltado el apoyo de la familia.
Como la noche del 5 me quedé yo a dormir, por la mañana Adrián apareció en la habitación con un osito de peluche, dejándonos claro que, estuviésemos allí o en casa, era del día de Reyes.
Escribo esto desde la tranquilidad de estar ya los tres en casa.
Esta mañana, mirando el calendario, he caído en que queda poco más de un mes para San Valentín. Me gustaría organizarle algo a Adri. Se lo merece.