Ojalá hubiese podido hacerle una foto a Adrián.
Ojalá hubiese podido hacerle una foto a Adrián el otro día mientras miraba la ecografía y cuando nos dijeron que era una niña. Su cara era todo el rato de absoluta emoción.
Cuando salimos del hospital, no podía parar de hablar de ello. Me dijo lo ilusionado que estaba como veinte veces. Incluso llamó a toda su familia uno a uno para contárselo. Yo no podía dejar de mirarlo y de sonreír. Me da mucha ternura verlo tan entusiasmado.
Me encanta conocer nuevas facetas de Adrián. No tengo duda de que como papá va a ser maravilloso. Se le dará bien, estoy segura de que será un padrazo.
Aunque dudé durante días, cada vez me alegro más de haber tomado la decisión de tener al bebé. Siempre se dice que al final ganan los que se atreven, ¿no?
Además, así sé que al menos, cuando yo ya no esté, Adrián la tendrá a ella. Siempre tendrá algo de mí.
No quiero que suene catastrofista ni mucho menos, pero... soy realista. Aunque para ese momento faltan todavía muuuchos años.
Desde el día de la ecografía, nos referimos al bebé como «platanito». Según ha visto Adri en internet, el tamaño que tiene a las veinte semanas es similar al de un plátano.
Lo primero que nos preguntó la gente cuando les dijimos que iba a ser una niña fue cómo se iba a llamar. No tenemos ni idea. Hemos de ponernos con el tema del nombre.
Yo ya tengo algunos que me gustan:
Valeria
Natalia
Valentina
Alejandra
Claudia
Y más que se me irán ocurriendo.