Hace un par de días que me dieron el alta en el hospital.
Qué cierto es eso de que como en casa no se está en ningún sitio.
No sé bien cómo ordenar todo lo que tengo en la cabeza...
El día del spa con Keira y Azahara me desmayé y, aunque recuerdo cosas sueltas, no sé bien qué pasó hasta el día siguiente. Lo que sí recuerdo es la sensación de agobio que tenía y que comencé a sentir una fuerte presión en el pecho.
Al primero que vi al despertar en el hospital fue a Adrián. A pesar de que la última vez que nos vimos lo eché de mi casa y me pasé semanas sin darle señales de vida, estaba ahí conmigo.
Desde ese día he sentido su apoyo a diario. Mañana tengo cita con Ginés, mi doctor desde hace años, y ya me ha dejado claro que moverá cosas del trabajo para poder acompañarme.
Cuando se enteraron de todo, la familia de Adrián se aseguró de dejarme claro que están ahí. Me escriben, me llaman, se interesan por mí...
En cuanto me dieron el alta, recibí unos tuppers de Zulema, uno de ellos de cocido. Riquísimo.
El tema del embarazo... Madre mía. Me tiembla el pulso solo de pensarlo. Es una completa locura. Desde que me diagnosticaron la enfermedad, he sido consciente de mis limitaciones, por lo que nunca había barajado realmente la posibilidad de tener hijos.
En el hospital me hicieron una ecografía y pudimos ver al bebé.
Aunque Adrián dijese que no, sé que se emocionó.
Yo tuve una mezcla de sentimientos; de primeras, diría que me quedé en shock .
Para ponerlo en perspectiva, la doctora nos dijo que nuestro bebé ahora mismo tiene el tamaño de un aguacate.
También nos preguntó si queríamos saber el sexo, pero dije que no.
Hasta que no tenga la decisión tomada, no quiero tener más información, si no me encariñaría con él. .., o ella.
Adrián y yo lo hemos hablado. Él dice que es decisión mía y que me apoyará decida lo que decida. He estado informándome; aun así, mañana quiero hacerle algunas preguntas a Ginés.
No sé qué hacer.
Por cierto, oficialmente, tengo novio.