La he liado.
El otro día vino Keira a la clínica y, como soy tan poco discreta, prácticamente le bastó verme la cara para intuir que estaba con alguien. Yo no le había dicho nada, pero cuando quiere es demasiado avispada.
Acabé admitiéndolo. Tú no conoces a Keira, yo sí. Es de las que no va a parar hasta que le diga fecha, hora y lugar de nacimiento del chico.
Para más agobio, este fin de semana he aceptado ir a ayudarla a cuidar de sus primos pequeños. Ojalá den TANTA guerra que consigan que Keira no tenga tiempo para acordarse.
Cruza los dedos por mí.