No sé qué estoy haciendo.
Le dejé clara la premisa: nada de romanticismos. Me negaba y con toda la razón del mundo: no somos pareja.
El otro día, Azahara me dijo que le gustaba ver mi faceta de enamorada y sentí cómo un escalofrío me recorría el cuerpo entero. NO estoy enamorada y no me gusta oírlo, porque me conozco y puedo empezar a agobiarme. Incluso me produce cierto rechazo pensar en ello.
Adrián y yo pasamos el día juntos. Me invitó al cine a ver Cumbres borrascosas. No había hablado de esa película con él, pero está claro que se fija en todo. Me gustó, ambos protagonistas salen tan guapos que me dan ganas de poner un póster en la habitación al más puro remember adolescente.
Acabamos cenando en su casa y me quedé a dormir. Qué curiosa la lluvia, parece que siempre aparece en el momento más idóneo.
Sí, nos acostamos.
Esto que voy a contarte ahora es una contradicción como una casa de grande, pero.
.. le hice un regalo. Sí, ya sé que fui yo quien le dijo que nada de romanticismos.
YA LO SÉ. Pero no pude evitarlo. Una noche estaba buscando una alfombrilla para el baño en internet y no sé cómo, pero de un momento a otro me vi intentando encontrar la película que le gustaba de pequeño.
La encontré al momento casi sin querer. ¿Qué querías que hiciera?
Al día siguiente casi nos pillan sus padres, qué horror. Pero salimos airosos.
Lo pasé bien. Pero al salir de su casa, tenía mensajes de Ariadna para pedirme ayuda y no los vi a tiempo. Me siento... mal.
Ella parece que lo está haciendo bien. Va todos los días a trabajar sin rechistar, se ha hecho con su nueva rutina desde el primer día, no da indicios de haber recaído en nada..., ¿y qué hago yo? Voy y le fallo.
Me estoy planteando que, para este tipo de casos o emergencias, le vendría bien tener un duplicado de mi tarjeta. Sería algo supervisado ya que en la app del banco puedo ver todos los cargos. Lo único que me frena es si confío tanto en ella como para algo así.
Entre esto y lo de Adrián soy un mar de dudas.
Siento que con él estoy empezando a dejarme llevar. Me estoy permitiendo disfrutar del momento. Y no sé si hago bien.
¿Estoy cometiendo un error?
¿Estoy siendo demasiado egoísta?
Feliz no San Valentín a ti también, supongo.