Un beso al aire Madre mía. Me da hasta vergüenza pasarme por aquí.
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Madre mía. Me da hasta vergüenza pasarme por aquí.

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Confirmo que tener a alguien viviendo conmigo me pone nerviosa.

Y más cuando es alguien desordenado. A ver, que esto no es nada nuevo, Ariadna ya lo era cuando de pequeñas vivíamos en casa de mamá y papá, pero ahora es distinto.

Ha pasado el tiempo, hemos cambiado y su dejadez me irrita.

Me gusta que las cosas estén en su sitio. ¿Tan difícil es?

Al final quedé con las chicas. Aunque hablar con ellas fue como oír la mezcla de sentimientos que tengo en la cabeza.

Fue como estar con ese angelito y ese demonio que salen, pequeñitos, a cada lado de la cabeza en algunos dibujos animados.

Mientras uno intenta que hagas las cosas bien, el otro quiere que te portes mal.

Pues eso, que volví a casa igual de rayada. Pero me he propuesto confiar en Ariadna. De momento no me ha dado motivos para lo contrario. De hecho, llegó el fin de semana y, cuando le dije que saldría a tomar algo con las chicas, decidió quedarse en casa. Guau.

Ay, la noche de chicas...

Se suponía que había quedado SOLO con Keira y Azahara. Cuál no fue mi sorpresa al encontrarme allí con Adrián.

Me cortó todo el rollo. Quería una noche de amigas, hablar de cualquier cosa y reírme. En mi mente no entraba ningún ser masculino en la ecuación. Pero ahí estaba.

Llegamos los primeros y, al principio, estuvimos charlando. Y él propuso que empezáramos de cero. Aunque de primeras no me fie, acepté. No sirve de nada que nos llevemos mal y así me quito una tensión de encima.

Llegaron las chicas, la noche avanzó y todo iba genial. TOTAL, que cuando dije que me iba a casa, él se ofreció a acompañarme. Al llegar al portal empezó a diluviar y claro, ¿cómo iba a dejarlo tirado en mitad de la calle? Me daba como... pena. Así que le dije que subiera.

Una cosa llevó a la otra... y nos acostamos. Sí, me he acostado con Adrián. ¿Te lo puedes creer? YO TAMPOCO.

Si hasta me ha hecho un chupetón. ¡Ni que tuviéramos quince años!

A mí ese chico no me atraía. A mí ese chico no me atrae. Tiene un carácter que me produce rechazo. Es el típico al que solo le interesa llamar la atención e intentar ser gracioso. Vamos, que no es mi tipo.

Por eso no entiendo por qué pasó lo que pasó. También te tengo que decir que lo pasé muy bien y que casi no pegamos ojo en toda la noche. Una cosa no quita la otra. Aunque menos mal que cuando me desperté ya no estaba.

No volverá a pasar. Una y no más. Ha sido un error, culpa de la lluvia. Si no se hubiese puesto a llover, no habría pasado nada.

Acostarme con el primo de mi amiga ¿es romper algún tipo de código de amistad? Espero que no. Además, si lo hacemos bien, Keira no tiene por qué enterarse.

Joder... ¿Qué he hecho?