19
Se pone el primer pantalón vaquero que ve, una camiseta y una sudadera. Coge la bolsa blanca que lleva preparada desde ayer junto a la puerta y sale de casa. Ha quedado en acompañar a Keira al aeropuerto para despedir a su hermano.
Sale de su edificio justo en el momento en que llega un coche. Al parar junto a ella, se sorprende al ver que Adrián va al volante. Ambos se miran sin decir nada.
—¡Holaaa! —La voz de su amiga llama su atención.
Se fija en los asientos traseros y ahí ve a Keira y a su hermano Miguel. No le hace gracia tener que sentarse tan cerca del primo, pero no le queda otra. Cierra la puerta al entrar.
—Toma, te he traído la ropa que me dejaste en Nochevieja. —Le pasa Gabriela la bolsa tras saludarlos.
La recién llegada nota que Adrián la mira, pero le da igual. A ella tampoco le cae bien. Si se ha sentido aludido por lo de la ropa, mejor, porque fue culpa suya que Keira tuviera que dejársela.
—Mmm..., huele a limpio —murmura Miguel.
—Solo faltaba que se la devolviese sucia —bromea el conductor del vehículo haciendo reír a sus primos, pero no a la morena que va sentada a su lado.
—Muchas gracias, no tenías por qué.
Pero ella asiente:
—Sí tenía por qué.
Los cuatro inician el camino hacia el Aeropuerto Adolfo Suárez - Barajas. Aunque Keira no quiera, a su hermano le toca volver a Londres, a la que ahora es su vida. Por eso mismo se ha sentado atrás con él, para poder aprovechar hasta el último momento juntos.
—Dile a Marcus que a ver cuándo te acompaña en uno de tus viajes a Madrid —le comenta Keira—. Estoy deseando conocerlo.
—Eso, que aún tenemos que darle el visto bueno —bromea Adrián.
—Mira, primo, de las pocas veces que estamos de acuerdo.
—Tampoco te acostumbres.
A Gabriela, de tanto oír hablar del chico, le pica la curiosidad y se gira para preguntar.
—¿Lleváis mucho tiempo juntos Marcus y tú?
—Llevo seis meses en Londres, y cuatro de ellos con Marcus.
—¿Y qué haces allí?
—Me fui para perfeccionar el inglés —le cuenta el hermano—. También me apetecía cambiar de aires, probar algo nuevo...
Adrián echa un ojo a sus primos por el retrovisor.
—¡Y no se le ocurrió nada mejor que irse a Londres! —dice Keira interrumpiéndolo.
—Podría haber sido peor —mete baza Adrián—, imagínate que le da por irse a Australia.
—No es mala idea —le sigue la broma el primo pequeño.
—¡Adri, no te metas!
El chico se echa a reír consiguiendo que Gabriela lo mire, pero no dura más de dos segundos. Se centra nuevamente en Miguel.
—En Londres soy camarero —sigue contándole él—. No es el trabajo de mi vida, pero de momento está bien.
—¿Y tienes en mente volver aquí?
—Por supuesto, ya me he dado cuenta de que puedo vivir y defenderme solo hablando en inglés y la experiencia está más que vivida. A mí lo que realmente me ata ahora es Marcus.
—Nada, primo —sugiere Adrián—, ponnos al habla con el londinense, que entre tu hermana y yo lo convencemos para que se venga aquí contigo.
—Sí, sobre todo tú —farfulla Keira, dándole unas palmaditas en el hombro.
—¿Lo has hablado con él? —Gabriela reconduce la conversación.
—Le vas a hacer un tercer grado ¿o qué?
La morena respira hondo tratando de hacer oídos sordos a lo que sale de la boca de Adrián. Le repatea que intente ir de gracioso cuando no lo es.
—Se lo he dejado caer —comenta Miguel—, pero creo que aún no está preparado para tener esa conversación. Pero, bueno..., no tengo prisa.
Keira lo mira con el ceño fruncido, parece que ella sí la tiene. Se lleva muy bien con su hermano, son los mejores amigos. Estar separada de él estos meses no ha sido fácil, tampoco para él. Son personas muy familiares.
—Ahora, cuéntanos tú, Gabriela —sugiere Miguel—, porque, que yo sepa, los demás están solteros y más solos que la una.
—Eh, eso dilo por tu hermana, no por mí —señala Adrián con chulería.
—Qué pesado eres, macho —vuelve a quejarse Keira para, acto seguido, mirar a su amiga—. Eso, que de temas del corazón tú y yo no hemos hablado todavía.
Adrián se fija en Gabriela y ve que se toca el pelo, como si lo estuviera enrollando alrededor de un dedo.
—Siento deciros que no hay nada interesante que pueda contaros.
—Venga ya, no me lo creo —trata de sonsacarle Keira—. ¿Hace cuánto de tu última relación?
—Cuando hablas de relación, te refieres a novio, ¿verdad? —La chica asiente—. Madre mía... Ya ni me acuerdo.
Adrián suelta una ligera risa. Aunque no se lleven del todo bien, la chica es mona y no se cree que haga tanto tiempo que ni se acuerde. Ella lo mira de mala manera sin entender qué le hace tanta gracia.
Esa respuesta ha sorprendido a Keira, y aún más cuando Gabriela termina diciendo:
—Pero vamos, que tampoco estoy interesada en tener una relación.
—Bien dicho, soltera se está muy bien.
—Coincido —murmura el primo.
Cuando llegan al aeropuerto, ayudan a Miguel a llevar las maletas y esperan a verlo cruzar el control de seguridad. Gabriela y Adrián esperan a unos metros de distancia mientras los hermanos se funden en un último y sentido abrazo.
Adrián de brazos cruzados y Gabriela con las manos metidas en el bolsillo de la sudadera no se hablan.
Esperan el uno al lado del otro, pero con una distancia prudencial entre ellos.
De hecho, Gabriela cree haber oído algún comentario para intentar volver a hacerse el gracioso, pero ha pasado de él.
Cosa que ha conseguido que Adrián la mire confuso.
Una Keira con lágrimas en los ojos vuelve al coche acompañada de los otros dos. Despedirse de su hermano no es fácil, se vaya a Londres o a pasar un fin de semana fuera. Lo echa mucho de menos.
Miguel, por su parte, también se ha ido con lágrimas en los ojos, pero dedicándoles una gran sonrisa a sus acompañantes mientras cruzaba la seguridad del aeropuerto.
Ahora sí, Gabriela puede sentarse atrás con Keira. Le da cariño para que se le pase el sofocón de la despedida. Mientras Adrián conduce, empieza a llover.
—Hemos quedado en que os dejo a las dos en su casa —refiriéndose a Gabriela—, ¿verdad?
—Sí —dice esta.
—Genial, porque he quedado.
Fijándose en la cantidad de agua que cae del cielo, Keira piensa en su primo y le propone algo para horror de Gabriela.
—Conducir con esta lluvia es un poco peligroso, primo: ¿quieres quedarte con nosotras un rato hasta que pase un poco la tormenta?