15
Las dos amigas vuelven al salón, donde todos las esperan para empezar de una vez con la cena de Nochevieja. Nada más sentarse, Gabriela se da cuenta de que el tal Adrián está sentado justo en frente de ella.
—Oye, Gabriela, disculpa por lo de antes —se apresura a decir él.
—No te preocupes.
Sonríe y el tema queda zanjado. Tíos, primos, Gabriela... todos cenan juntos de manera distendida y contando todo tipo de anécdotas, lo que hace reír y disfrutar a la invitada. Por cómo hablan los unos de los otros, se da cuenta de lo mucho que se quieren.
Tras recoger la mesa a toda prisa, llegan las doce en punto de la noche. Sentados en el sofá y en el suelo frente a la televisión, se comen las tradicionales doce uvas; bueno..., no todos. Según le han contado a Gabriela, los primos hace ya unos años que decidieron pasarse a los Lacasitos.
—Te prometo que siento que desde que empecé a tomarlos todo me ha ido mucho mejor.
—Pero si el año que empezaste a hacerlo fue cuando después rompiste con tu ex —mete baza Miguel.
—¡Por eso mismo!
Todos ríen y Gabriela decide unirse a ellos. Uvas, Lacasitos..., ¡qué más da! Empieza el nuevo año y lo celebran entre abrazos y besos. Gabriela, también partícipe, observa a la familia y le parece un momento muy entrañable.
A continuación, siguen con la tradición de los deseos, esa que hace tan solo un rato le ha contado Keira. Mientras se ponen de acuerdo entre todos, Adrián aprovecha para acercarse a la ventana y fumarse un cigarro.
—Papá se encarga del fuego —avisa Luisa a los gemelos—. ¿Os acordáis del año pasado?
Los niños se miran entre sí y asienten. Youssef se acerca a Gabriela.
—El año pasado Laila se acercó demasiado y se quemó la mano. —La pone en contexto.
—Ostras, pobrecita.
—No fue nada grave. —El hombre le quita importancia—. Fue más el susto que otra cosa. Eso sí, seguro que les sirvió para aprender la lección, ya verás como este año ni se acercan.
—Pues ya sabéis, solo lo hace papá. Nadie más lo toca —interviene Luisa.
Youssef los ayuda a quemar uno de los dos deseos que les quedan. Antes, en la habitación de su amiga, Gabriela tiró diez de los papelitos al azar a la basura, así que, una más de ellos, se suma a la quema del último deseo.
Termina su turno y se echa a un lado para leer el papel que le ha quedado. Una sonrisa aparece en su rostro y se guarda el papel en el bolsillo, momento en el que Adrián vuelve con todos y es el último en quemar el suyo.
Zulema pone un canal de televisión en el que hay música y todos comienzan a disfrutar de la noche. Gabriela nota que le vibra el móvil en el bolsillo y lo saca. En la pantalla iluminada ve un mensaje de su amiga.
Azahara ¡Feliz añooo! El 2026 va a ser increíble, ya lo verás. Va a ser nuestro año.
¡Feliz año a ti también! Seguro que sí, hay que ir a por el 2026 con ganas. Espero que estéis dándolo todo por allí.
Azahara Sííí, eso te lo aseguro. ¿Tú qué tal estás? ¿Estás cómoda o voy pensando una excusa?
Gabriela separa la vista del móvil y mira a su alrededor. Todos disfrutan y ríen.
De momento todo bien, no te preocupes. ¡Disfruta!
Azahara ¡Qué bieeeeen! Cualquier cosa, me avisas. ¡Disfruta!
Keira, viendo a su amiga a un lado con el móvil, no lo duda y va a por ella.
La coge del brazo y se la lleva sin darle tiempo ni a guardarse el teléfono, que medio tira sobre la mesa.
Gabriela, Keira y los gemelos saltan y cantan al ritmo de Golden de HUNTR/X.
Siempre con cuidado de no pisar a Trasto, que juega junto a ellos.
Los mayores van a la cocina a por algo de beber y Miguel aprovecha para buscar el silencio de su habitación y así poder hablar con su novio por teléfono.
Adrián es el único que se ha quedado en el salón.
Con las manos apoyadas en el respaldo de una de las sillas, observa la escena y pone los ojos en blanco.
Está harto de esa canción, se la sabe de memoria.
Sus primos pequeños, Laila y Naim, llevan meses obsesionados con la película de Las guerreras K-pop y no hay manera de hablar de otra cosa con ellos.
Se fija en las chicas. En su prima Keira y en Gabriela, a la que ha presentado como su amiga.
Vaya mierda de primera impresión ha debido darle tirándole una copa de vino encima.
Menos mal que la chica parece que no se lo ha tomado mal.
Incluso parece maja, como todas las que su prima les presenta. Solo es una más.
Decide aprovechar el momento e ir al baño; con un poco de suerte cuando vuelva la canción habrá terminado.
Empieza a caminar, pero algo llama su atención.
Se agacha y coge un papel del suelo. Al desdoblarlo y leerlo, se da cuenta de que es un deseo o propósito de alguien.
Sin ganas de buscar al dueño o dueña, se lo guarda en el bolsillo trasero del pantalón.