Un beso al aire Este fin de semana me ha removido un poco por dentro.
9%

Este fin de semana me ha removido un poco por dentro.

​​

​​

Los padres de Keira me invitaron a comer. Aunque dudé de si ir o no, acabé yendo. Y menos mal porque... ¡había cocido!

Hacía taaanto tiempo que no comía uno recién hecho, y encima en casa... El tío Juanjo no es que fuese muy bueno en la cocina, ya lo sabes. Entre las cosas que hacía él y las que hacía yo sobrevivíamos. Aunque..., a quien voy a engañar, pedíamos más comida a domicilio de lo que me gusta admitir.

Claro, intentar comparar eso con degustar un cocido recién hecho en casa y con amor.

.. no se puede. No puedo describir lo que sentí cuando me metí la primera cucharada de sopa en la boca.

Sí, me quemé un poco la lengua por ansiosa, pero eso da igual.

Degustar ese sabor fue lo más parecido a ver a Dios que he sentido nunca. ¡QUÉ RICO!

¿Y sabes la mejor parte? Que prometieron volver a invitarme y, en caso de que no pudiera ir, me guardarán un tupper .

Me hizo gracia que, en un momento dado, apareció un chico.

Por la cercanía con la que lo trataban, intuyo que eran familia, digo yo.

Fuera lo que fuese, iba escondido tras unas gafas de sol y parecía estar de resaca.

Qué pereza beber tanto que al día siguiente lo único que hagas sea encontrarte mal.

Lo cierto es que los padres de Keira son geniales. Él se llama Carlos y ella Zulema. Durante toda la comida me hicieron sentir como en casa. Como si fuera una más.

Estar con ellos hizo que, inevitablemente, pensase en papá y mamá. No suelo pensar en ellos, he conseguido que no crucen por mi mente muy a menudo. Ahora mismo llevo sin verlos... cuatro años, ¿no? Vamos, desde lo del tío.

Me da rabia, pero aquí vengo a decir la verdad, y lo cierto es que me he acordado de ellos todo el fin de semana.

Pero no porque me dé pena nuestra situación ni los eche de menos, ¡ni mucho menos!

En aquel entonces me dolió mucho tener que distanciarme de mi familia para poder encontrar paz. Pero... es lo que hay.

Imagino que ha sido el hecho de pasar unas horas con los padres de Keira, viendo el cariño con el que la tratan y los ojos con los que la miran. Que me invitasen a comer sin conocerme dice mucho de ellos; papá y mamá no lo hubieran hecho en la vida.

¿Qué tal estarán? ¿Y Ariadna? ¿Cómo estará mi hermana pequeña?