Un año atrás en España Gloria #2
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Gloria #2

—Sí, pero llevaban juntos tanto tiempo que simplemente…

así estaban las cosas. No avanzaban; de hecho, el compromiso los estaba lastrando.

Matías y Vega eran dos artistas que respetaban mucho el talento del otro.

Vivían en el mismo mundo voluble donde la mayoría de la gente no aprecia el trabajo que ellos crean con tanto esfuerzo y en el que cuesta ganarse la vida.

Tener algo constante como una relación hacía que Matías sintiera que no estaba arriesgándose lo suficiente.

Pero, como su abuela, lo conozco perfectamente.

Le entusiasma probar cosas nuevas, pero también ansía la estabilidad.

Creció en una familia sólida y cariñosa, y una vez que Vega y él empezaron a salir, creo que dio por sentado que ella sería su nuevo hogar.

Sin embargo, a Vega le cuesta comprometerse con algo.

Puede que Matías tenga muchos intereses, pero también es capaz de concentrarse intensamente en los proyectos y las personas que ama.

A Vega, en cambio…, no se le da bien terminar las cosas.

Su estudio está lleno de esculturas sin acabar y se queja de los clientes impacientes que piensan que no es razonable que una obra que encargaron hace cinco años todavía no esté terminada.

No está hecha para estar atada, aunque no creo que lo entendiera cuando aceptó la proposición de Matías, porque entonces eran muy jóvenes.

Cuando Matías recibió la invitación para dar clases en Nueva York, Vega y él ya se habían distanciado.

Vivían juntos en el mismo piso, pero coincidían pocas veces.

Él trabajaba en su estudio durante el día; ella encontraba la inspiración al anochecer.

Se querían como se quiere a los viejos amigos, con un cariño profundo y constante que das por sentado que siempre estará ahí, tanto si los ves todos los días como si solo los ves una vez cada pocos años.

Su ruptura fue un alivio para toda la familia.

Creo que incluso Matías se sintió aliviado.

Es un hombre que cumple sus promesas y nunca se habría echado atrás si ella no lo hubiera dejado antes.

Pero Matías necesita a alguien que sea su hogar, alguien en quien confiar y que le dé estabilidad.

Alguien que le devuelva tanto como él da.

Su alma te eligió a ti, Claire, no a Vega.

El Matías consciente sabe que tú eres su hogar, por lo que su subconsciente lo siente de forma intuitiva, aunque supongo que todavía no te recuerda.

Claire se enderezó un poco en su sillón, como si se le acabara de ocurrir algo importante. Gloria frunció el ceño.

—¿Hay algo más sobre el alma de Matías que no me hayas contado? —preguntó Gloria.

—Bueno… —Claire se sonrojó.

Gloria cruzó los brazos por delante del pecho. Le crujieron los codos, pero la postura severa pareció surtir el efecto que quería en Claire.

—Es que… Matías y yo hemos estado saliendo.

—¿Qué quieres decir?

—Hablé con una profesora especializada en proyecciones astrales y me dijo que, para que Matías salga del coma, su alma necesita volver a conectar con la realidad.

Así que he estado intentando estar con él, con su alma, hemos paseado por el parque, hemos ido al Museo Sorolla y cosas así.

Por eso no puedo estar siempre en el hospital.

Gloria le dio vueltas a sus palabras. Como teoría, tenía tanto sentido como cualquier otra.

—¿Está funcionando?

—Creo que sí… El otro día…, mmm, me besó.

Gloria se dio cuenta por el rubor en las mejillas de Claire de que debía de haber sido algo más que un simple beso.

—Y cuanto más tiempo pasamos juntos —siguió Claire—, más sólida se vuelve el alma de Matías. Antes, si había un rayo de luz, lo atravesaba y se volvía transparente. Pero ahora se está volviendo cada vez más opaco. —Terminó con una sonrisa esperanzada.

Sin embargo, Gloria se hundió en el fondo del sillón. Porque estaba claro que esa valiente muchacha creía que estaba ayudando a Matías, cuando (no le quedaban dudas) estaba haciendo justo lo contrario.

—¿He dicho algo malo? —quiso saber Claire.

—¡Ay, Claire…! —Gloria soltó un hondo suspiro—.

No era tu intención. Es cierto que estás fortaleciendo el alma de Matías, pero me temo que lo estás haciendo de la forma que no es.

Cuanto más tiempo pasa su alma contigo en el mundo irreal de hace un año, más se aleja de su cuerpo y menos probabilidades hay de que regrese a él.

Y aquí, en nuestra realidad, Matías se está desvaneciendo.

—¡No! —exclamó Claire—. Soy su ancla y estoy tratando de atraerlo hacia mí.

Gloria titubeó antes de tomar una honda bocanada de aire.

No quería que Claire se sintiera culpable, porque su conexión con el alma de Matías significaba que ella era realmente la única que podía salvar a su nieto.

Pero Claire también debía entender que lo que estaba haciendo podría estar matándolo.

—Los médicos han dicho que Matías no está mejorando —dijo Gloria—. De hecho, está empeorando mucho.

—Ay, no —susurró Claire—. Es porque hemos discutido.

—¿Cuándo?

—Literalmente segundos antes de que llegaras y me llamara la recepcionista.

Gloria meneó la cabeza.

—No puede ser por eso. He tardado un rato en llegar aquí desde el hospital.

—El trayecto en taxi fue rápido, pero el tramo hasta el vestíbulo del hospital fue arduo—.

Matías ya estaba mal antes de que discutierais.

Ha empeorado desde el episodio que creíamos que era un ataque al corazón.

Todo el tiempo que pasas con el alma de Matías…

el Matías que está en la cama del hospital se ha ido debilitando cada vez más.

—¡Ay, por Dios! —Claire parecía una niña pequeña que se había perdido en el bosque y que albergaba la esperanza de que ella estuviera allí para guiarla.

Sin embargo, no podía hacerlo. Claire era la persona que el alma de Matías conocía.

—Los médicos nos han dicho que empecemos a pensar si queremos desconectar a Matías de la respiración asistida. En España, es habitual no alargar el sufrimiento.

—¡No! —protestó Claire—. Es demasiado pronto.

—Se te acaba el tiempo —le recordó Gloria—. Cuanto más tiempo pasa el alma de Matías separada de su cuerpo, más se deteriora su estado. La hora de ser cautelosa ya ha pasado, Claire. Tienes que hacer las paces con él y traer su alma de vuelta a este mundo.

—¡Pero no sé cómo hacerlo!

—Pues tienes que averiguarlo. Porque eres la única capaz de salvarlo.