Un año atrás en España Matías
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Matías

Dos semanas antes

«¿Podría haber hecho más por Claire?». Se devanó los sesos buscando la respuesta.

La quería con toda el alma e intentaba ser el hombre que ella quería que fuera.

Había empezado a crear recordatorios en el reloj inteligente para que el móvil le organizara una lista de tareas pendientes que veía cada vez que lo encendía.

Recordaba que no debía dejar la cartera ni las llaves en la mesa del comedor ni en la encimera de la cocina, porque eran superficies que tenían que estar limpias para la comida, y el dinero y las llaves no estaba limpios precisamente.

Incluso se había acostumbrado a quitarse los zapatos nada más entrar por la puerta.

Se acabó lo de dejar el apartamento lleno de arena.

«No puedo hacer más» , concluyó. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por Claire, pero no creía haber pasado nada por alto. Ella no era como Vega, que había sido un libro abierto en cuanto a exigencias de regalos, atención y cumplidos.

A veces, le resultaba imposible interpretar a Claire.

Todavía había partes de sí misma que mantenía ocultas.

De hecho, parecía que cuanto más se enamoraba de él, más se alejaba.

Ya no iban a pasear al bosque, a la propiedad que su profesor había cedido a la comunidad artística, para hacer el amor entre los árboles.

Dejaba que sus horas de trabajo se prolongaran hasta la noche mientras estaban juntos, de modo que a veces él leía en el sofá mientras ella escribía en su portátil sentada en un sillón.

Y aunque él hablaba todas las semanas por videollamada con su familia, que era muy sociable, Claire no le había enseñado ninguna foto de sus padres.

Solo sabía que habían muerto el mismo día que ella se graduó para ir a la universidad. Ni siquiera sabía sus nombres.

Esperaba que las vacaciones en España los acercaran más. Esperaba que, al pedirle matrimonio, Claire volviera a abrirse.

Sin embargo, le había dicho que no iba a ir y ya no sabía qué hacer para llegar hasta ella.

Soltó un largo suspiro y apoyó la cabeza en las manos.

Lo único que podía hacer era seguir siendo él mismo y esperar que ella acabara abriéndose y lo dejara acercarse del todo.