Un año atrás en España Soledad
42%

Soledad

—Todavía recuerdo lo que sentía al sostener en brazos a Matías cuando nació —dijo llevándose las manos a los hombros como si lo estuviera acunando—. Era muy pequeño, pero muy cálido.

—Siempre me extrañaba que estuviera tan caliente —convino Armando.

Ojalá pudiera dormirse, acurrucada con los tranquilos recuerdos del pasado.

—Estás muy callado. ¿ En qué piensas, cariño ?

Armando meneó la cabeza.

—En Claire. La pobre no tiene familia. Matías dijo que sus padres murieron hace muchos años. No tiene a nadie.

—Nos tiene a nosotros —replicó Soledad.

—Apenas nos conoce. Y vive en Nueva York. ¿Qué será de ella si Matías muere?

—No digas eso —le soltó Soledad.

—Es una posibilidad, amor.

— No. No lo es. —Soledad arrojó la sábana a un lado y se levantó de un salto de la cama.

—¿Adónde vas?

—A rezar. A suplicarle a Dios que me quite algunos años de vida para dárselos a Matías.

— Soledad, por favor.

—¡Sacrificaría toda mi vida por mis hijos!

—Pero no tienes por qué hacerlo.

Hubo una pausa. Y luego, con un hilo de voz, Soledad le preguntó:

—¿Cómo lo sabes?

Sin embargo, Armando no tenía respuesta.

Soledad intentó tragarse el miedo que tenía en la garganta, pero se le atragantó.

Él se levantó de la cama.

—Espérame, Soledad. Yo también voy a rezar.