6. OTRO SUEÑO TÚ
OTRO SUEÑO: TÚ
Delilah
Temblaba de los pies a la cabeza. El corazón me latía en la garganta porque su cuerpo me llamaba.
Porque Ronan estaba ahí y eso me hacía feliz.
Habíamos recogido la cocina en completo silencio, encontrando nuestras miradas y sonriéndonos antes de que las apartáramos.
Él se había movido por el lugar como si recordara dónde estaba cada cosa, y ahora me ofrecía el cuenco de madera que acababa de secar.
Lo cogí con manos apresuradas y lo guardé en el mueble.
Cerré mientras notaba su mirada en la nuca.
Penetrante. Intensa. Era la prueba de que él me estaba esperando.
Cuando me di la vuelta, Ronan estaba junto a la isla con las manos apoyadas en la encimera.
La cocina estaba envuelta en una luz cálida que contrastaba con la oscuridad del resto de la casa.
La intimidad en la que me vi sumida de repente me provocó un escalofrío.
Contemplé a Ronan, el negro de sus ojos pidiéndome permiso de algún modo, y no tuve más remedio que apretar mi cintura contra el mueble.
Nos mirábamos de frente. Rostro con rostro, ojos con ojos.
No había ninguna escapatoria, y yo tampoco quería huir a ninguna parte.
Solo quería hacer estallar la distancia que nos separaba...
—Tenemos una conversación pendiente —dijo entonces él en voz baja.
Sí. La teníamos. Pero yo no podía dejar de observarlo, de soñar con su boca ahora que la tenía al alcance. Nada ni nadie me hacía sentir como él, con esa pulsión desquiciada que me empujaba a entregarlo todo. Y sonreí por sentir algo tan libre cabalgando dentro de mí.
—¿Por qué sonríes? —quiso saber, con las cejas levantadas.
—Es que estás muy guapo.
El trazo de la vergüenza se posó sobre sus mejillas y yo sonreí aún más.
—No me lo estás poniendo fácil...
—Y me gusta mucho verte con Cian.
—Por favor, Del. —Él se tapó la cara con una mano y soltó el aire por la boca de un tirón—. Necesito decirte algo.
—Vale, ya paro —señalé—. Voy a fingir que no me hace feliz verte en mi cocina de nuevo...
En ese instante fue él quien sonrió, negó con la cabeza y aprovechó mi silencio para comenzar a hablar.
—Perdona, pero antes no he podido decirte todo lo que quería.
—No pasa nada. Ahora estamos solos.
Y yo estaba a punto de reventar, porque quería pegarme a él y besarlo. Respirarlo. Agarrarlo fuerte antes de que se fuera.
—Hace un rato te decía que estoy jodidamente feliz con mi vida, con todo lo que me ha pasado en los últimos años.
Pero a mí también me han crecido dentro otros sueños, ¿sabes?
Estar contigo, tenerte al alcance de mi mano, ser el hilo...
Sigo deseando ser el hilo con el que coses la herida, Del.
Y quiero estar a tu lado para compartirlo todo.
Las películas, los guiones, los días, las sábanas.
Despertarme aquí o en Nueva York, o en los putos Hamptons.
—Me reí, a pesar de la dimensión que estaba adquiriendo todo aquello—. Pero ahora...
Mi corazón se quejó, porque yo estaba a punto de lanzarme por fin a sus brazos y otra vez habían aparecido los peros.
—Pero ahora soy uno más. Somos Cian y yo.
Él va donde yo vaya. Y quiero darle una oportunidad en la vida y ofrecerle un hogar.
Sé que va a ser muy difícil y que es una responsabilidad enorme, pero estoy dispuesto a dejarme la piel en esto, y tú ya conoces mi compromiso con las cosas que me importan.
Y es que sé que todo esto es tan nuevo para ti...
Entiendo que tienes tu propia vida, que no estoy en ella y que has conseguido ser feliz, Del.
Estoy tan orgulloso de ti por eso... Y supongo que hoy he venido hasta aquí para decirte que aún te quiero.
Que estoy dispuesto a todo por ti. Pero sé que ahora las cosas son aún más complicadas y diferentes y...
No lo dejé acabar. Me abalancé hacia él con todo el deseo contenido y me deslicé sobre sus labios.
Quería que esa boca siguiera hablando contra la mía, pero con caricias.
Su sorpresa inicial no le impidió apresarme el labio inferior y morderlo con ganas mientras cerraba los ojos.
Gemí y él volvió a la realidad. Me miró con sus manos aferrándose a mis caderas.
—Mierda... No me has dejado terminar, Del, y se me está nublando la mente. Quiero besarte por todas partes.
—Tienes dos segundos antes de que empieces a hacerlo.
Ronan posó sus manos en mis mejillas y me acercó a él todavía más. Respirar su mismo aire. Eso era lo que me faltaba. Nada más que eso.
—El resumen sería... —No pudo aguantarse y me dio otro lametón en el labio—. Joder... El resumen sería que el sueño es el que sea, pero contigo. El sueño eres tú . A mi lado.
Mi interior se convirtió en un jardín de rosas blancas recién florecidas. Una promesa de primavera. Y la ilusión me llevó a pegar mi frente a la suya y a sonreírle con los ojos brillantes.