Un amor inventado 3. LA ESTATUILLA DORADA
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3. LA ESTATUILLA DORADA

LA ESTATUILLA DORADA

Ronan

Las lágrimas no tardaron en aparecer al observar a Delilah abrazar a una emocionada Odessa antes de subir a recoger su premio.

Todos la ovacionaron durante varios minutos impidiéndole empezar a recitar su discurso, y el corazón se me inundó de un orgullo desmedido, y de un amor tan inalcanzable como esa gota de lluvia que desaparece sobre el asfalto.

Mi Del.

Lo había alcanzado.

Ese punto en el que se sentía valorada.

Ese punto en el que se sentía feliz con la vida que llevaba.

Ese punto en el que yo me sentía pletórico por esa mujer.

Porque ella era la vida, el arte y la muerte.

Y eso era lo que se reflejaba en aquella instantánea con su boca manchada de tierra mirando a la cámara, mirándome , en medio de los páramos de Yorkshire.

Esa fotografía que estaba magullada por los bordes porque la llevaba doblada dentro la cartera.

Esa fotografía a la que había acudido demasiadas veces en los últimos años.

Al final, tuve que obligarme a rebajar la adrenalina, a llorar en silencio en medio del salón, porque ahora había alguien al otro lado del pasillo, durmiendo. Y no quería que se despertara.