1. LA GLORIA ESTÁ EN TI
LA GLORIA ESTÁ EN TI
Ronan
El móvil no dejaba de sonar. Las llamadas se encadenaban unas con otras. Después de recuperarme de la noticia y de que mi mente empezara por fin a asimilarlo, alcancé el teléfono para ignorar a todas aquellas personas que deseaban hablar conmigo y buscar entre mis contactos el de ella .
Marqué y no tardó en contestarme.
—¡¿Ronan?! —Su grito me sacudió el tímpano, pero incluso eso me sentó increíblemente bien—. ¡Ronan! ¡Lo hemos conseguido!
—¡ Tú lo has conseguido! ¡Enhorabuena! ¡Es impresionante!
El llanto de felicidad que me atravesó el oído hizo que yo también me uniera a aquella emoción. Joder. Iba a llorar. Estaba llorando, ya con las mejillas completamente mojadas.
—Gracias, Ronan... —gimoteó ella—. Esto es increíble...
—Tú eres increíble, Del. El orgullo no me cabe en el puto pecho ahora mismo —me rendí ante la evidencia de la pureza de su talento.
El mundo del cine había acogido tan bien Leyes del submundo que los últimos meses habían sido una auténtica locura.
Había ganado los galardones más importantes en algunos festivales europeos y había algo en lo que todos coincidían: aquella era la mejor actuación de Delilah Williams. Y se merecía arrasar en el circuito de premios.
Los días iban pasando y yo los iba viviendo desde lo alto de una nube, sentado, disociándome de algo que nunca había esperado. Me encontraba en un momento demasiado dulce de mi carrera y... y ahora simplemente estaba centrado en otra cosa.
—¿Estás llorando? —oí que me preguntaba su voz sacándome de la ensoñación—. ¿Ronan...?
—¿Tú qué crees? —Solté un vergonzoso jadeo—. ¡Joder, Del! ¡Vuelves a los putos Óscar! ¡Y vas a ganar esa estatuilla!
Su risa fue como si en aquel momento yo ganara la mía propia.
—Esta vez sí que vendrás, ¿no? —preguntó ella—. Si quieres, puedes quedarte unos días por aquí, en la granja.
Había un motivo por el que me preguntó aquello: porque más de la mitad de la gira de promoción la había hecho ella sola.
Sin mí. Le había querido ceder todo el protagonismo en un proyecto en el que era la estrella absoluta.
Pero también había otra razón oculta, y es que deseaba alejarme de la atención mediática, porque el último año y medio había sido tan exigente para mí que necesitaba espacio.
Tiempo para pensar. Y para tomar decisiones importantes.
—Creo que deberías ir solo tú —admití—. No quiero que nada ni nadie le haga sombra a tu trabajo.
—Es tu película, Ronan. Ya faltaste a varios actos de promoción.
—Lo sé, lo sé. —Casi podía ver cómo Delilah arrugaba el ceño en medio de su cocina—. Además, también tengo algo que hacer en esas semanas y no puedo posponerlo.
—¿Qué hay más importante que apoyar tu primera película en los Óscar?
—Créeme, Del. Hay cosas más importantes.
—Vale... —Percibí la duda en su tono y aquello me provocó un pinchazo en medio del corazón.
—Sé que vas a ganar tu primer óscar, Delilah Williams —le advertí—. El mundo no puede mirar hacia otro lado. No puede no sentirse deslumbrado ante tu talento. La gloria solo está en ti, cariño, en el fondo de todo. Así que encuéntrala.