34. BADLANDS, DE TERRENCE MALICK
BADLANDS , DE TERRENCE MALICK
Ronan
Una noche de agosto en un hotel de Chicago me quedé dormido con la cabeza de Delilah recostada sobre mi pecho.
Durante toda la película, no había parado de acariciar su pelo y enterrar mis dedos entre sus mechones rubios.
Cuando ella cerró los ojos, lucía un semblante tranquilo y satisfecho.
Y, poco después, yo soñé con los campos dorados de Dakota del Sur y con un baile a la luz de la luna mientras sonaba A Blossom Fell .