2. ODIABA A DELILAH WILLIAMS
ODIABA A DELILAH WILLIAMS
Ronan
De Delilah odiaba la solidez y la elegancia de cada uno de sus pasos.
Odiaba que su acento británico en la película fuera incluso mejor que el mío.
Odiaba el silencio que se hacía en una habitación cuando entraba.
Odiaba su voz.
Su exquisita técnica para meterse en el personaje exactamente tres segundos antes de que la cámara empezara a grabar.
Odiaba su indiferencia.
Y el dorado de Nueva York cayendo sobre su cabello.
Pero, sobre todo, odiaba no poder apartar mis ojos de toda ella. De esa criatura celestial sentada en el puto trono de mi reino.
Por aquellos días, yo me limitaba a contemplarla y a fingir que no lo hacía. Y por las noches soñaba con su azul, y con su verde. Con esa mezcla tan suya que era la aguamarina.