Un amor inventado 24. EL MISMO PATRÓN
21%

24. EL MISMO PATRÓN

EL MISMO PATRÓN

Ronan

A veces los rodajes se complicaban. En realidad, era algo que pasaba a menudo.

Había cosas que se escapaban de nuestro control, como por ejemplo que una borrasca de última hora azotara la zona en la que íbamos a rodar una escena exterior y cayera una lluvia torrencial.

Los productores y gran parte del equipo se pusieron manos a la obra para buscar soluciones de última hora y modificar el plan de rodaje de modo que las secuencias no se quedaran sin grabar.

Así que nos pasamos la mayor parte del día recogiendo las cosas para trasladarnos a una localización de interior y rezando para que el engranaje de luces, decorados y atrezo no se estropease por el camino.

Cuando todos los camiones estuvieron cargados, Eliza reunió a los actores para informarnos de que había un cambio en la grabación y que, por ello, tendríamos que interpretar la escena programada para el siguiente día.

Y esa escena era una de las más importantes: el momento en el que Catherine le confiesa a Nelly que Linton le ha pedido matrimonio y divaga sobre su futura decisión y también sobre el omnipresente Heathcliff.

Mientras este, que está escondido, lo escucha todo y se marcha furioso.

Mis compañeros no tardaron en cuestionar la decisión. Era demasiado apresurado y ya llevábamos seis horas de jornada. Incluso yo sentí cómo me encogía ante la posibilidad de no poder ofrecer lo máximo de mi interpretación en una secuencia tan determinante.

—Lo entiendo, chicos —empezó a decir Eliza con un tono tan comprensivo como agotado—. Entiendo vuestra postura, pero es esencial que avancemos. Sé que es un contratiempo enorme y que estáis dándolo todo por este proyecto... Solo os pido un último esfuerzo.

Todos estábamos exhaustos de aquel infierno de lluvia, barro y estrés.

¿Seríamos capaces de actuar sin que ese cansancio nos mermara?

Tenía mis dudas... Y también me preguntaba si Eliza era tan ingenua para pensar que Delilah se iba a prestar a rodar en tales condiciones.

Justo en ese instante, la dueña de mis cavilaciones dio un paso al frente y yo me temí que la tormenta que arreciaba sobre los campos de York se quedara en una anécdota comparada con las palabras que podían salir de esa boca.

—¡Eh! ¡Chicos! —nos llamó a todos—. Tenemos que concienciarnos y dar un último empujón.

Vamos a recargar pilas, a tomar mucho café y a hacer un pacto con las maquilladoras para que nos dejen aún mejor.

Pero tenemos que sacar esto adelante como los profesionales que somos —dijo—.

¿O es que no podemos con ello? Yo tampoco me he preparado la escena, pero ahora mismo voy a retirarme a mi tráiler para estudiármela lo mejor posible.

Dad por sentado que voy a dejarme la piel.

¿Qué decís? —concluyó Delilah para sorpresa de absolutamente todos los que estábamos allí.

Me quedé sin palabras, sin poder apartar mis ojos de ella cuando comenzó a ir uno por uno hacia los miembros del equipo para animarlos.

Desde mi posición, observé cómo Delilah y Eliza intercambiaban una sonrisa repleta de gratitud y, ante esa fuerza de amor por el trabajo y por el cine, tuve que salir a tomar el aire.

Y luego haría lo mismo que había dicho mi compañera.

Me encerraría en mi remolque a preparar la escena.

Un par de horas después, la cocina de la finca Cumbres Borrascosas, que habían terminado de montar en tiempo récord, estaba invadida por un silencio sepulcral.

Todos los miembros del equipo mostraban señales de cansancio, pero ninguno se quejó a la hora de dar hasta el último suspiro para que todo saliera a la perfección.

El fuego de la chimenea dibujaba sombras que bailaban sobre aquellas paredes oscuras mientras esperábamos las últimas indicaciones.

Delilah estaba sentada a la mesa con sus cascos sobre las orejas y los ojos cerrados.

Frente a ella estaba Lisa, la actriz que interpretaba a Nelly, la sirvienta, absorta en su personaje y en la labor de pelar patatas.

En esa ocasión, yo no participaba en ese plano en concreto, pero quería estar allí para dar apoyo y ayudar con cualquier cosa que se necesitara.

—¡Todos a posición, chicos! —vociferó Eliza—. ¡Y gracias una vez más por vuestro esfuerzo!

Observé cómo la directora se dirigía a la mesa y se colocaba frente a Delilah. Desde el rincón donde me encontraba tenía una vista privilegiada de su rostro, de su cuerpo cubierto con ese triste vestido marrón. La directora le tocó el brazo y ella se bajó los cascos.

—Lilah, ¿puedes atenderme un momento? —le preguntó con una delicadeza inaudita.

—Por supuesto.

—Todo el mundo cree que el corazón de esta historia es Heathcliff, con su amor obsesivo, su venganza y su arrolladora evolución.

Pero están equivocados. El alma le pertenece a Catherine Earnshaw.

Solo a ella. Todo lo que sucede sucede por ella.

Y yo quiero que seas el corazón de esta historia, y de esta escena, Delilah. ¿Lo entiendes?

Se dedicaron una mirada de comprensión que me avivó la sangre. Tenía la sensación de que estaba aprendiendo más en ese día que en toda mi escasa vida como artista.

—Lo entiendo.

A partir de ese instante, la magia habitó el lugar sin previo aviso. Los planetas se alinearon y todo fluyó como un río sin corriente. Y yo tan solo podía temblar desde mi escondite mientras observaba a Delilah recitar un monólogo que acabó anidando en mi interior.

—Mis grandes sufrimientos en este mundo han sido los sufrimientos de Heathcliff, y he contemplado y sentido todos desde el principio —comenzó a decir, como si las palabras salieran desde su propio corazón—; mi pensamiento máximo en la vida es él.

Si pereciera todo lo demás y quedase él, yo seguiría existiendo; y si quedase todo lo demás y él fuera aniquilado, el universo se convertiría en un gran desconocido.

Mi amor por Linton es como el follaje de los bosques; el tiempo lo cambiará como el invierno cambia los árboles.

Mi amor por Heathcliff es como la roca viva eterna sobre la que se levanta todo.

—Los demás contuvimos la respiración, embriagados por su salvaje alegato, hasta que golpeó con violencia la mesa con el puño antes de continuar—: ¡Yo soy Heathcliff, Nelly! ¡Está siempre en mi mente, siempre!

Solo le bastaron dos putas tomas para ejecutar la mejor interpretación de la que yo había sido testigo.

La emoción desconocida que aquello generó en mí luchaba por salir.

Ese fue el día en que todo cambió. La vi entregarse a su personaje con la fuerza de un huracán hambriento.

Ella era la explicación de las cosas que no tenían sentido.

Era alguien existiendo por y para el arte.

Y ese también fue el instante exacto en que atisbé por una pequeña ranura todo lo que Delilah escondía bajo la superficie.

Y sabía que estaba perdido. Porque quise descubrir más. Quise descubrirlo todo.