Capítulo 1. La geometría del metro cuadrado
Tres meses antes
El sobre llevaba tres días en el bolso de Sara Valdés y todavía olía a imprenta.
Dentro estaba el título. Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Asturias, su nombre completo en letras negras y un sello en relieve que había acariciado tantas veces con el pulgar que ya podía dibujarlo de memoria.
Diez años en el sótano de Arnedo solo zumbaban los fluorescentes y el deshumidificador. Fue a la estantería de la letra A sin necesidad de mirar las etiquetas.
El expediente de Villa Arístegui estaba donde siempre. Lo sacó, lo apoyó en la mesa y quitó las dos gomas.
Encima de todo, donde no debería haber nada, había una hoja que ella no recordaba haber archivado. Una nota interna fechada dos semanas atrás, con el membrete del ala este. Tres líneas y una firma.
Mantener la operación bloqueada hasta nueva orden. Que nadie de Grandes Cuentas cierre la venta. I. Cifuentes.
Sara la leyó dos veces. Luego la dobló, la guardó en el bolsillo interior de la gabardina y apagó la luz.
Arriba, en la sexta planta, la lámpara de la mesa del fondo seguía encendida.