Consecuencias V
Consecuencias V
Aprendieron a leer sus expresiones. A entenderse sin palabras.
En las reuniones de la asociación, a Nash le gustaba observar a Eleonor mientras los demás le proponían ideas.
A veces la veía arrugar ligeramente el ceño y pensaba: «Esto no le está gustando».
Y entonces Eleonor intervenía para comentar con educación que la propuesta no le encajaba y Nash sonreía para sí.
—¿Qué? —le preguntó ella un día.
Él se encogió de hombros.
—Nada —respondió encantado. Le gustaba saber que la conocía tan bien.