Última hora Capítulo 2
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Capítulo 2

Durante este último año Julio ha dejado atrás muchas cosas.

Por fortuna, el café no es una de ellas.

Porque hoy, esta mañana, ahora, lo único que le falta para hacer plena su felicidad es un café.

Sin embargo, la visión de los armarios de su pequeña cocina resulta desoladora: vacíos como la redacción de un periódico en Nochevieja.

Pensaba que tenía un paquete guardado por algún sitio, pero ni rastro de él.

Julio tampoco recuerda la última vez que hizo una compra propia de un adulto con responsabilidades.

Lo que sí sabe es cuándo debería realizar la próxima: esta tarde, tan pronto como entregue el segundo artículo sobre la vicealcaldesa y antes de recoger a Greta en casa de Silvia.

Greta. Greta. Greta. Un calendario parroquial, obsequio de su madre, cuelga en la puerta del frigorífico y le avisa por partida triple.

Una por cada noche que su hija pasará con él, hasta que el domingo la lleve de nuevo con Silvia.

Se resiste a usar el verbo devolver. Ni va a secuestrarla, ni es un objeto que deba retornar a su legítima propietaria.

Enhorabuena por lo de Frisas.

Descuida, ahí estaré . Ha tecleado Julio . Gracias, mañana también deberías comprar el periódico. Un beso. Antes de enviar su respuesta ha borrado lo del beso y lo ha sustituido por un estúpido e inocuo pulgar hacia arriba.

Continúa abriendo armarios y cajones que exponen sin delicadeza alguna sus carencias.

Tendrá que comprar leche, y colacao, además de cereales, galletas y yogures de fresa y plátano.

También, y ojalá sigan en oferta, esas tiras de pollo empanado que tanto le gustan a Greta y que en más de una ocasión le han costado el reproche de Silvia e incluso de su propia madre.

Más y más cosas con las que va llenando su despensa mental y para las que aún no tiene el ánimo necesario para ordenar en una lista.

Al fondo de un cajón encuentra unas bolsitas de té y con ellas asume su derrota: justo las compró para situaciones como esta.

No se desanima. A pesar de este pequeño contratiempo, sigue siendo un gran día.

La taza con agua gira en el microondas. Entretanto, Julio revisa una vez más la web del Liberal .

La noticia de Frisas ocupa desde anoche toda la pantalla.

Menos alegrías le ofrece su cuenta bancaria.

Tampoco hoy ha cobrado ninguna de las facturas pendientes desde hace varias semanas.

Le faltan, sobre todo, los trabucazos realizados para Revelaciones en los últimos meses.

«Son las nueve y cuarto, aún es temprano», piensa.

A veces las transferencias no aparecen hasta pasadas las diez.

Interpone esta excusa sin convicción porque sabe que tendrá que esperar hasta mañana, quizá hasta el lunes.

Y lo peor de todo es que deberá llamar a Sosa, el director de Revelaciones , reclamar su dinero…

Pero el cashflow , como suelen avisar los colegas de las páginas salmón, es crítico para la supervivencia de cualquier organización.

En su caso la organización es él mismo, y ni siquiera tiene café.

No va a permitir que su ánimo decaiga, aunque el mensaje de audio enviado por su madre tampoco ayuda.

Julio, corazón, que el Señor te ilumine hoy.

Rezaré por ti en la misa de… Similar al que le mandó ayer, y anteayer, y prácticamente cada mañana desde que se separó hace un año.

El de hoy, al menos, sirve a Julio para borrar de golpe la imagen que había empezado a conformar de Silvia: sudorosa, gimiente bajo el cuerpo de un tío sin rostro, rodando ambos sobre la cama de su antiguo dormitorio.

El cling del microondas es la señal oportuna para guardar el móvil. Ahoga un par de bolsitas de té en la taza. Las lastra con una cucharilla para enviarlas al fondo, junto a la fe ciega que cada día su madre deposita en él. Pocas cosas le dan tanta rabia. Hacer la compra, tal vez eso lo supere.

Se acomoda en el sofá y enciende la televisión, salta de una cadena a otra hasta aterrizar en la regional justo a tiempo:

… los problemas no cesan en el gobierno de coalición de la ciudad.

El Liberal publica hoy los correos electrónicos que, al parecer, la vicealcaldesa Carmela Frisas habría intercambiado con varios de los imputados en el caso Construtec.

Según esta información, la vicealcaldesa habría solicitado el cobro de supuestas comisiones a cambio de la adjudicación de las obras…

Julio eleva la taza y brinda en dirección al televisor.

Más de un año sin ir en portada de algún medio con un artículo que no le avergonzara firmar.

Bien sabe lo fugaz de esta sensación de orgullo como para no disfrutarla cuando llega.

«Poco a poco», piensa Julio, y da un sorbo.

Hoy incluso el té le sabe bien. El móvil suena y él se apresura a beber otro trago antes de descolgar.

—¿Le ofreciste ayer a Frisas hacer declaraciones acerca de lo que íbamos a sacar?

—Buenos días, Mariana, también yo me alegro de hablar contigo.

—Déjate de coñas, ¿lo hiciste o no?

Mariana Quílez, redactora jefa del Liberal , siempre es breve y concisa. Intenta agarrar el tiempo que, irremediablemente, acaba por escurrirse entre sus dedos al final de cada día. Julio se pone derecho en el sofá antes de contestar.

—Sabes que sí. Y la respuesta de su jefa de gabinete fue: «No comentamos noticias falsas».

—Pues ha cambiado de opinión. Quiere vernos a la una en su despacho, así que te espero en la redacción para preparar la entrevista.

Un zumbido sordo empieza a vibrar en el interior de Julio.

Lo publicado hoy basta para hacer caer a una de las líderes de Unidad Nacional, la que más futuro tiene dentro de la formación ultra.

O tenía. Julio no sabe si lo de Frisas es arrojo o temeridad.

Un político no suele conceder una entrevista a los periodistas que le acusan de corrupción.

—¿Qué pretende? —pregunta Julio.

—Pronto lo averiguaremos. Nos vemos a las diez. —Mariana hace una pausa. Julio vuelve a sentir el zumbido acelerado—. Porque deseas seguir adelante con esto, ¿no?

—Por mí no hay problema. Siempre que a ti te parezca bien.

—No llegues tarde.

Hincha los pulmones con una mezcla de aire y confianza que no respiraba desde hace meses. Inclina la taza, bebe. Está convencido de que un día mejor acaba de empezar. También de que para hacer frente a Frisas necesitará algo más fuerte que esa agua con sabor a hierbas.