Capítulo 5 Tenemos de todo y mucho más #3
La pregunta descarada de mi amigo nos desplazó automáticamente al grupo de los novatos.
Para ser justa, yo tampoco entendía del todo cómo funcionaba la manifestación, pero prefería mantener la boca cerrada antes que delatar mi ignorancia.
Siempre había sido una alumna destacada, de las que rara vez necesitaban hacer preguntas, así que asumir que ahora estaba entre las últimas de la clase no resultaba nada fácil, pero lo cierto es que lo estaba.
Y mientras los demás se concentraban en su objetivo principal, el profesor nos sugirió a Enzo y a mí que empezáramos por algo más sencillo, algo más acorde a nuestro nivel.
Era de esperar. Todavía nos quedaba un largo camino por recorrer.
—Vale, no solo es el pensamiento, hay que sumar las emociones. Pero es que también me emociono cuando pienso en Shawn Mendes —insistía Enzo con un tono exagerado, como si fuera lo más evidente del mundo.
—Eh… Me temo que se nos ha acabado el tiempo. Haremos una cosa: lee bien la documentación que está colgada en la plataforma y apunta las dudas que te surjan. Podrás contactarme por e-mail e intentaremos resolverlas.
Una respuesta muy inteligente por parte de Samuel. El buenazo tenía una paciencia remarcable. Y a pesar de su esfuerzo y dedicación, así terminó nuestra clase; una muy diferente a las que habíamos escuchado toda la vida.
Mi mente necesitaba más tiempo para digerir ese nuevo relato, pero a mi imaginación le faltaban días para procesar todas las posibilidades.
Las dos horas de explicaciones de nuestro mentor me inyectaron la mayor dosis de motivación que había sentido jamás, incluso mayor que la de la Navidad en que me regalaron mi querida Motoretta azul y amarilla.
Aquella bici prometía llevarme lejos, pero esto…
esto podía llevarme a cualquier parte. Me sentía como Superwoman descubriendo un poder oculto, lista para explorar una realidad que hasta entonces no sabía que existía.
—Cuidado, mundo, voy a por ti —susurré con aire malévolo.
Dominada por el ímpetu del momento, pasé la página de la libreta, cogí el bolígrafo con mano trémula a causa de la emoción y escribí en la parte superior de la hoja: « Objetivo ».
Para iniciar mi viaje de manifestación, debía elegir una meta que no fuera ni demasiado fácil ni un desafío imposible.
A priori , no parecía un gran problema: había mil cosas que deseaba.
O ¿no era así? Tras una hora de tachones y el tapón del bolígrafo hecho trizas, os puedo asegurar que elegir bien aquello que quieres no es tan sencillo como crees.
Tenemos de todo y mucho más
Antes de hacer tu pedido, necesitas saber qué quieres. Suena obvio, pero te sorprendería la cantidad de gente que no sabe lo que realmente desea.
Pongámonos en situación: estás en el trabajo y decides pedir el menú del día para que te lo traigan a la oficina. Puedes elegir entre tres entrantes, tres segundos y tres postres. Todo parece apetecible, pero el dilema no tarda en presentarse.
De primeras, dudas. La pasta tiene buena pinta, pero no combina con el segundo que quieres. La carne parece deliciosa, pero ayer ya cenaste algo parecido. El pescado… nunca ha sido lo tuyo, pero sabes que deberías comerlo más a menudo.
Consultas con los compañeros: «¿Qué vais a pedir vosotros?». Incluso haces scroll por las fotos de los platos para comprobar cómo se ven en «la vida real».
Creo que lo vas pillando.
Pero espera, falta lo más gracioso. Toda esa indecisión, para acabar viendo el plato de tu compañero y arrepentirte al instante de no haber pedido la pasta. ¿Por qué no estás contento con tu saludable lubina a la plancha si era la decisión más sensata?
Ahí está el problema: escuchar los «debería» y despreciar los «me gustaría». Nos empeñamos en buscar una justificación racional para validar lo que queremos, y no hace falta. U-Delivery lo sabe: tu deseo es tuyo; que el resto del mundo busque el suyo propio.
Como ves, acertar con tu pedido tiene su miga. Aquí van algunas claves para quedarte satisfecho:
Sé honesto contigo mismo. Date permiso para reconocer lo que realmente deseas, sin filtros ni justificaciones. Si no eres sincero con respecto a tus sueños, acabarás conformándote con las sobras.
Pide desde la plenitud. No hace falta estar en tu mejor día, pero si pides desde la calma —no desde la urgencia de llenar un hueco— todo se vuelve más claro. Desde la satisfacción, no buscas saciarte con cualquier cosa, sino disfrutar de lo que más valoras.
Confía en tus gustos. Si algo te atrae es por una razón. Piensa en combinaciones inesperadas, como el chocolate negro con caviar; si nadie hubiera apostado por ellas, el mundo sería un lugar menos fascinante.
Atrévete a pedir lo que te entusiasma. Si algo te inspira y al mismo tiempo te asusta, es porque significa más de lo que aparenta. Esa mezcla de vértigo y emoción suele ser el mejor indicio de que estás abandonando el menú infantil y atreviéndote a probar algo de verdad.
No hay precios en el menú. En U-Delivery, cada pedido goza del mismo coste, ya sea un grano de arroz o una ración de paella. Pide lo que quieras sin tener en cuenta su valor. Lo único importante es que sea un deseo genuino.
No te preocupes por la disponibilidad. U-Delivery nunca se queda sin existencias. Su carta es infinita, pero cada elección revela lo que ya estás listo para saborear.
Recuerda, hay un festín asombroso a una cucharada de distancia.
El camarero siempre está tomando nota, así que es una pena conformarse con entrantes… cuando tienes reserva para el menú degustación.