U-Delivery: Pedido confirmado. Pero no como imaginas Capítulo 4 U-Delivery, ¿en qué puedo ayudarle? #3
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Capítulo 4 U-Delivery, ¿en qué puedo ayudarle? #3

—¡Ava, eres una crack ! —exclamó Cristina, siempre exagerada en sus elogios. Para ella, cada esfuerzo merecía una ovación; para mí, era la forma lógica de alcanzar cualquier meta.

—Sí, Ava, ¡qué pasada!

—Bueno, no os alborotéis tanto —intervino Sofía. Se había propuesto estropear el momento—. Los premios se entregarán el último fin de semana de este mes. Ava, Enzo, venid vestidos para la ocasión. No se trata de una cenita de empresa.

Ni los comentarios mordaces de nuestra jefa consiguieron menguar mi alegría. Nos íbamos de gala, ¡yuju! Por fin, una razón para sonreír.

—Ava, mira…, se trata de un curso muy completo.

El cabezota de Enzo continuaba a lo suyo.

—Ni cursos, ni leches. ¡Que no! Ahora no estoy para estas cosas.

—¿No quieres ganar millones y restregarle a David tu maravillosa vida de ricachona?

Mi amigo sabía exactamente qué decir para captar mi atención. Dudé por un momento, lo reconozco.

—Menuda patraña —acabé recapacitando.

—La página web mola. No me digas que no.

Enzo ladeó su pantalla. No pude evitarlo: miré de reojo, a pesar de no querer saber nada de esas bobadas para vagos.

—¿Cómo? ¡Déjame ver! —exclamé mientras apartaba a mi amigo de forma brusca.

No lo podía creer, ahí estaba. Otra vez el número que me había perseguido durante meses. El curso se titulaba: « 11:11 Cómo atraer dinero».

Me quedé sin habla por unos instantes. ¿Qué significaba aquello? En pocos días, había contemplado ese número más veces que la foto de la noche en la que David y yo nos conocimos. Algo estaba pasando, sin duda. No era normal.

Intenté extraer una conclusión rápida y acabé entre estas dos opciones: ignorar esas coincidencias extrañas y seguir con mi vida como si nada o averiguar de qué iba todo aquello.

Como un reflejo involuntario, comencé a calcular las ventajas y desventajas de una perspectiva que siempre había desdeñado. Una vez más, debatí conmigo misma:

Ava Escéptica: Sabes que la vida no funciona así. Si fuera tan fácil…

Ava Ilusionada: Ya, pero… ¿y si fuera verdad?

Ava Escéptica: ¡Cómo va a ser verdad! Si fuera verdad, todo el mundo lo haría.

Ava Ilusionada: Y ¿Laura? A ella le ha funcionado. Además, está todo el tema del 11:11.

Ava Escéptica: Bueno, sí, eso es cierto. Pero no quiere decir nada.

Ava Ilusionada: ¿Qué perdería por intentarlo? Si a ella le ha funcionado para conseguir dinero, ¿por qué no lo puedo utilizar para atraer algo más motivador?

Ava Escéptica: ¿Algo como qué?

Ava Ilusionada: No te hagas la tonta… ¡A David!

Redoble de tambores. La idea comenzó a entusiasmarme por momentos.

Según tenía entendido, la ley de la atracción no funcionaba solo para obtener dinero; podías alcanzar cualquier fin.

Como habréis comprobado, los métodos convencionales no me estaban dando el resultado que esperaba y, sinceramente, la desesperación ya le había ganado el pulso a la lógica.

Además, después de echarle un vistazo al temario del curso, aquella propuesta disparatada podía convertirse en algo más que una meta inalcanzable. Los temas en cuestión eran los siguientes:

La realidad cuántica

Tu poder para manifestar

Encuentra tu sueño

Ábrete a recibirlo

Vale, sí, todo pintaba muy raro y yo no entendía nada, pero si lo que ofrecían era cierto, había muchas posibilidades de que David y yo volviéramos a estar juntos. Y eso, mis queridos amigos, ya suponía una razón para que lo considerase en serio.

No tenía ni idea de lo que me esperaba ni de lo que tendría que hacer para atraer a mi ex, pero aquello que a mi mente le sonaba a locura adquiría un extraño sentido en mi alma. A la porra el dinero y la riqueza. Estar con David me hacía sentir la persona más rica del mundo.

Sí, acepté la invitación del Universo con el propósito de recuperar mi relación. Y desde ese instante, se abrió una puerta que no he querido volver a cerrar. En realidad, no creo que hubiese podido.

¡Qué nervios! Me cuesta contener la impaciencia para no adelantarme y contaros todo lo que sucedió en adelante. Por ahora, os diré que, gracias a las experiencias que fui viviendo, escribí el manual del que os hablaba al principio.

Una guía que nació en medio del desconcierto, pero que evolucionó conmigo. No está escrita desde la cima, sino desde dentro del camino.

Os la iré compartiendo poco a poco, tal como se fue desplegando ante mí, sin mapa.

No es perfecta ni está cerrada; solo pretende describir de manera sencilla cómo entiendo nuestra experiencia aquí y cómo podemos empezar a recibir —o a reconocer— aquello que ya está a nuestro alcance.

Preparaos para jugar con vuestras mentes. El manual empieza así:

U-Delivery, ¿en qué puedo ayudarle?

Hay quien dice que manifestar aquello que deseamos es como hacer un pedido al Universo, a la empresa más antigua y eficiente del cosmos, la U-Delivery. Cuesta creerlo, pero a veces es tan fácil como encargar una apetitosa cena.

Ahora bien, debes saber que esta compañía no es como las demás. Nada en ella funciona como estamos acostumbrados.

Pero no te asustes: no es complicado… solo distinto, aunque más sorprendente de lo que imaginas. Porque cuando entiendes cómo funciona, descubres que el banquete siempre ha estado ahí.

¡Espero que lo disfrutes!