Turoliense 61 Diciembre otra vez
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61 Diciembre otra vez

Habían pasado catorce meses desde la última vez.

Cas Villarroya estaba cargando el todoterreno. Los perros llegaron corriendo y Zumo, que ya tenía doce años y las patas malas, tardó un poco más.

—El juicio es en marzo —dijo ella, sin saludar.

—Lo sé. Lo pone en el periódico.

—Cuando acabe el juicio, yo ya no soy la instructora de nada.

Cas cerró el portón del maletero.

—¿Ha subido a decirme eso?

—He subido a decirle que en marzo se acaba. —Nieves se metió las manos en los bolsillos—. Y a preguntarle si en marzo va a seguir usted aquí con sus perros y su termo, o si va a estar muy ocupado.

Casiano Villarroya se apoyó en el coche y la miró un buen rato, con esa lentitud de la gente que vive donde no hay prisa.

—Mire, teniente. Yo tengo cincuenta y dos años, un divorcio, un hijo en Valencia que me llama los domingos y doce hectáreas de carrascas que me van a enterrar. —Se encogió de hombros—. En marzo voy a estar exactamente aquí. Y en abril. Y en octubre.

—Ya.

—Lo que no sé es si va a estar usted.

Nieves miró la sierra. Estaba blanca por arriba, en las lomas del Puerto, y el sol todavía no había salido del todo.

—El lunes me llaman de Zaragoza —dijo—. Hay una vacante en la Unidad Orgánica. Es un ascenso.

—¿Y?

—Y la he rechazado el jueves. —Se giró hacia él—. Y llevo dos días sin saber si soy tonta.

Cas abrió la puerta del copiloto y silbó a la perra.

—Suba —dijo—. Sisalla lleva quince días trabajando bien y hoy vamos al rellano alto.

—¿Eso es una respuesta?

—Eso es lo más cerca que va a estar de una respuesta a las siete menos cuarto de la mañana.

Subieron. La escarcha crujía. A las nueve y veinte, bajo la cuarta carrasca de la linde este, la perra marcó, escarbó y se sentó a esperar su galleta, y el olor volvió a subir del suelo como una cosa viva.

Y desde allí, por encima del barranco de la Hoz Seca, se veía perfectamente la banda clara de la costra miocena de la Umbría del Sabinar, con dos lonas azules tendidas sobre la excavación y un contenedor de obra pequeño y blanco.