Turoliense 34 No es pegamento
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34 No es pegamento

Nieves llegó al laboratorio a las nueve. Sobre la platina del microscopio petrográfico había una lámina delgada: una rodaja de roca pegada a un portaobjetos y rebajada hasta treinta micras, tan fina que la luz la atraviesa.

—Mire por aquí. Y no toque la rueda.

Nieves miró. Vio un paisaje de colores imposibles: granos redondeados, cristales con brillos de aceite, manchas pardas.

—¿Qué veo?

—Ve dos rocas y una frontera. —Consuelo movió la platina con dos tornillos—. Abajo, arenisca de grano fino con cuarzo, feldespato y mica. Eso es Mesozoico, eso es la formación de los dinosaurios. Arriba, calcarenita con nódulos, oncolitos y bioclastos de agua dulce. Eso es Mioceno.

—Y en medio.

—Y en medio está lo que yo le dije que era pegamento y no lo es.

—La paleontóloga apartó la cara del microscopio—.

En medio hay un nivel de tres milímetros con estructura vermiforme, con rellenos de raíces carbonatadas y con clastos de la roca de abajo.

Eso es un paleosuelo. Es un suelo antiguo, fósil, formado sobre la arenisca cuando la arenisca estuvo en superficie.

—Traduzca.

—Que ahí no hay cola. Ahí hay ciento treinta y cinco millones de años de ausencia.

—Consuelo se levantó y fue a la pizarra—.

La secuencia es esta: a finales del Jurásico se depositan las areniscas con los dinosaurios.

Después, este trozo de mundo se levanta y se erosiona durante una eternidad.

Y hace nueve millones de años, en una pequeña cubeta, se deposita encima un lago somero con sus caracoles y sus ratones.

El contacto entre las dos cosas se llama discordancia.

Se giró con el rotulador en la mano.

—Teniente, esto es mucho mejor de lo que yo le prometí.

—¿Por qué?

—Porque un pegamento se falsifica. Una discordancia, no.

—Consuelo dibujó dos capas y una raya ondulada entre ellas—.

Esa raya solo existe donde el Mioceno se apoya directamente sobre el Jurásico superior.

En la Cantera de la Umbría no existe: allí, encima de la arenisca de los dinosaurios, hay ciento veinte metros de calizas cretácicas y ni un gramo de Mioceno.

Si un bloque tiene el bicho de abajo y el ratón de arriba pegados por un paleosuelo, ese bloque no puede venir de la Cantera de la Umbría.

No es que sea improbable. Es que es geológicamente imposible.

Nieves se quedó mirando la pizarra.

—¿Y de dónde puede venir?

—De un sitio donde la cubeta miocena se apoye sobre el Jurásico con dinosaurios.

—Consuelo se encogió de hombros—. En esta comarca hay tres o cuatro sitios así, todos pequeños, y ninguno está catalogado como yacimiento de vertebrados mesozoicos.

Búsquemelo usted, que para eso es la policía. Yo le pongo el nombre a los ratones.