11 Lena Ethan #4
Me acerco a ellos sin dudarlo y siento la necesidad de besar a Tyler.
Está preciosa haciendo disfrutar a Ethan con una devoción que me deja con ganas de más…
Enredo mi lengua con la suya y siento cómo Ethan comienza a pellizcar con dulzura mis pezones.
Tyler rompe el beso y se separa un instante de Ethan…
Me pide que me siente delante de él, mi espalda contra su pecho firme…
Ella se coloca frente a nosotros y observa cómo Ethan desciende sus manos de mis pechos a mi clítoris y se cuela en mi pantalón para masajearlo mientras me besa el cuello…
Mi culo se restriega contra su firmeza con fervor y siento que hay demasiados impedimentos entre su piel y la mía, ya que aún llevo mis pantalones puestos.
Tyler parece leerme el pensamiento y se acerca para ayudarme a quitármelos, y entonces tengo mi sexo totalmente expuesto ante ellos.
Ella me acaricia el muslo con la yema de los dedos, subiendo con lentitud magistral, y me abre suavemente las piernas.
Ethan derriba cualquier barrera que pudiese quedar y me acerca aún más a su cuerpo, que hace las veces de trono.
Tyler me besa de nuevo; esta vez su lengua me invade de una forma tan deliciosa que, cuando se separa y veo que su boca y la de Ethan se encuentran, siento celos de él; quiero más, les quiero a los dos.
Entonces Tyler se coloca a mi derecha, se agacha dejando su culo en alto, totalmente a la disposición de mi novio, en una ofrenda muy directa, y yo me quedo perpleja y ansiosa al ver cómo empieza a penetrarla con sus manos…
Y, en ese preciso instante, cuando un gemido escandalosamente sexy escapa de su boca, sus labios se encuentran con mi coño.
—Me encanta… —susurro, dejando que el placer me atraviese…
Tyler me responde con un murmullo de aliento contra mi clítoris y, ya sin ninguna vergüenza, abro las piernas más para darle acceso completo mientras observo maravillada cómo mi novio sigue penetrándola y acariciando su sexo con una maestría increíble…
Y yo siento como si me lo estuviese haciendo a mí misma…
Y Tyler… dios mío… En su boca siento un mundo nuevo; nunca me habían lamido así: es lento, venerado…
Se detiene un instante para mirarme y veo el inmenso placer que mi novio la está provocando, y me deshago…
Jamás hubiera imaginado que ver el placer de otra mujer provocado por él podría llevarme al límite.
—Os quiero follar, joder… —la voz escapa de la garganta de Ethan como un gruñido suplicante.
Tyler se aparta para darle espacio y Ethan me guía desde las caderas y me coloca a cuatro patas sobre la cama.
Sus manos firmes me sujetan, preparándome para lo que viene…
Y entonces entra en mí… Y una descarga recorre todo mi cuerpo con el primer contacto; empieza a entrar y a salir de mí tan profundamente que le siento en cada nervio de mi interior.
Me conoce y sabe exactamente cómo me gusta: lento y muy profundo.
Tyler nos observa hambrienta y no pierde el tiempo.
Se desliza debajo de mí y comienza a acariciarme con suavidad mientras sus dedos encuentran, a la vez, su propio placer con la mano que le queda libre.
La conjunción de sus dedos expertos, las deliciosas embestidas de Ethan y la imagen de ella a escasos centímetros de mí, palpitando con su propio tacto, me abruma por completo y noto cómo un orgasmo comienza a formarse en la parte baja de mi espalda y se acerca como un tren a toda velocidad…
Ethan sabe que me aproximo al precipicio; gimo, arqueo la espalda, me quedo sin aliento, mientras ellos dos observan, deseosos, y me entregan todo lo que tienen.
—Córrete, mi amor… Enséñale a Tyler lo preciosa que estás cuando te corres alrededor de mi polla.
Y el susurro de sus palabras es la gota que me hace estallar… Tengo un orgasmo eléctrico tan potente que todo mi cuerpo se contrae y me olvido de respirar… Cuando la oleada me abandona, Tyler está frente a mí y me está besando con dulzura y devoción, y luego repite el mismo beso con Ethan.
—Quiero ver cómo… te la follas a ella —una voz desconocida escapa de mi garganta.
Ethan suelta un gruñido bajo y se gira, invitando a Tyler a ponerse en posición. Tyler se tumba boca arriba y Ethan se cuela entre sus piernas… La visión de Tyler entregada a él, encajada perfectamente, me vuelve loca.
—Acércate a mi cara —me ordena Tyler con voz queda—. Dame ese coño delicioso.
Ethan comienza a penetrarla con ritmo constante y profundo, y Tyler suspira ante el contacto que él le ofrece mientras le acaricia su clítoris acompasadamente.
Yo acerco mis muslos a su cara y sus manos rodean mi culo para acercarme a su boca.
Noto cómo se cierne sobre mí, sus labios y su lengua dibujan círculos deliciosos y tengo una imagen perfecta de toda la escena.
Ethan marca el compás dentro de Tyler; ella me sostiene, me succiona, y mi cuerpo se derrite bajo su boca.
El clímax llega para los tres casi a la vez: Ethan se corre profundo dentro de ella con un gruñido de alivio y acto seguido estrella su boca contra el coño de Tyler, que deja escapar un gemido ahogado mientras muerde mi muslo y el orgasmo la encuentra también, que acalla sus propios gemidos contra mí, haciendo que yo me corra irremediablemente también.
Somos un montículo de sudor y jadeos, de respiraciones entrecortadas, cuerpos enlazados, corazones a mil. Ethan me mira y me sonríe pletórico: —Joder, ha estado de puta madre…
Tyler apoya la cabeza en mi hombro, sonriendo: —Sí, ha sido jodidamente perfecto, hermanito.
Los tres nos reímos a carcajadas.