Turn me on 11 Lena Ethan #3
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11 Lena Ethan #3

—No quiero jugar contigo. No quiero engañarte, pero… si hay una posibilidad de compartir esto contigo, de vivir esto contigo… y con ella también… tenía que intentarlo.

Me estoy derritiendo y congelando a la vez.

—¿Tú sabías que me iba a besar? ¿Tenías esto preparado?

Entonces es Tyler la que toma la palabra.

—Fue una… ¿prueba? y fue idea mía. Si decides irte, no le cargues a él con la culpa —dice Tyler, con voz serena pero firme.

Da unos pasos hacia mí, descalza. La camiseta blanca insinúa más de lo que tapa. La forma en que me mira no es de reto ni de culpa; es… certeza.

—Cuando Ethan me habló de ti… tenía que verlo por mí misma, quería entender qué te hacía tan diferente.

Hace una pausa. No baja la mirada ni un segundo.

—Y lo entendí en cuanto entraste en casa. Me gustaste mucho… y me encanta follar con Ethan… así que, para mí, es el plan perfecto… Y, francamente, creo que yo también te gusto a ti, porque… bueno, tú también estabas en ese baño. Así que no veo por qué esto no podría funcionar.

Se muerde el labio inferior y siento una oleada de excitación; la curiosidad me inunda por completo.

Hay una parte de mí que no ha dejado de pensar en los dedos de Tyler sobre mis pechos, en sus labios…

ni en los ojos encendidos de Ethan mientras me tocaba tras observar a aquella pareja…

Esa parte late tan fuerte que me da miedo.

Tyler se acerca sin prisa, como si estuviera tanteando un terreno sagrado.

Su camiseta blanca apenas le cubre las caderas y deja ver los tatuajes que recorren sus muslos torneados.

Se detiene frente a mí, tan cerca que nuestras respiraciones se entrelazan.

—Podría ser muy divertido… —murmura, con una sonrisa torcida, casi rozando mis labios—. Y puedes estar tranquila, yo no voy a meterme en vuestros asuntos románticos.

Su voz roza mi aliento. Estoy quieta, petrificada, como si un dedo invisible me hubiera pulsado el botón de pausa.

No sé si estoy más excitada o más aterrada.

Entonces noto el calor detrás de mí. Ethan.

Su cuerpo se pega al mío por la espalda y su mano se posa primero en mi cintura, firme, reconociendo el terreno con naturalidad.

No dice nada, pero su presencia me envuelve, me da seguridad.

Siento su afecto y me concentro en su tacto sobre mi vientre, en su mano que acaricia mi piel muy suavemente.

Se acerca más e inhala mi olor, mi pelo, y empieza a descender con besos lentos por mi oreja, mi cuello… Me siento flotar en medio de los dos.

Un pensamiento me asalta… ¿estoy cruzando una línea que no podré gestionar después?

El miedo aumenta cuando veo como Tyler se acerca un poco más a mi boca, lee mis dudas y me ofrece sus labios: un beso ligero, íntimo, inocente.

Sus manos se enredan acariciando mi pelo y mi cuero cabelludo, y lo hace con un tacto tan medido y sensible que mi piel se eriza al instante.

Ethan sube su mano por mi vientre, sincronizado con la de Tyler, y ambas se encuentran en mis pechos.

Dejo escapar un jadeo mientras me acarician con la delicadeza de quien revela un secreto.

Cierro los ojos y me dejo llevar, me rindo al impulso que me atrae directamente hacia ellos dos…

tengo el pulso a mil y la entrepierna humedeciéndose a una velocidad imposible.

Ethan baja lentamente sus dedos siguiendo el surco de mis costillas, mi cadera, y me agarra con firmeza el culo…

Siento el latido caliente de mi sangre retumbar bajo sus yemas.

Me sujeta con firmeza y me gira para quedar de frente a él.

Antes de que pueda reaccionar, me levanta y me lleva en brazos, como quien transporta algo frágil, hasta el dormitorio cercano, mientras me besa con una mezcla de intensidad y calma.

El colchón recibe mi cuerpo con un suspiro.

Ethan se aparta un instante para quitarse la camiseta y los vaqueros y vuelve a mí desnudo.

Puedo ver su erección mientras siento una anticipación que me abruma.

Se sienta a mi lado y me quita la camiseta con toda la calma del mundo hasta que algo llama su atención y mira hacia la puerta; es entonces cuando veo a Tyler aparecer ya sin camiseta y colocarse tras Ethan.

Tyler empieza a deslizar sus labios por la espalda de Ethan, besos suaves, infinitos, como un pincel pintando deseo.

Entre susurros quebrados y jadeos ahogados, me preguntan, sin palabras, si quiero más.

Y quizá estoy perdiendo la cabeza presa de la lujuria, pero creo que no he visto nada más bello en toda mi existencia que estas dos personas que me miran, deseosas de hacerlo todo conmigo y dándose amor y placer…

Asiento… y veo cómo una mano empieza a tocar la polla erecta de mi novio…

y no soy yo… Un gemido escapa de la boca de Ethan y a mí me recorre una corriente eléctrica por toda la columna, directa a mi centro.

—Ven aquí —añade Ethan, con voz grave—… me vuelves loco…