TURN BACK THE TIME, BABE. VIII CAPÍTULO XXXIII
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CAPÍTULO XXXIII

ANOTHER FAILED ROMANCE

AMANDINE

Al fin se había conseguido lo que tanto temía.

Prenter había salido prematuramente del conglomerado Queen.

Imaginaba la felicidad galopante de todo el mundo; el resto de miembros de la banda, Phoebe, Ratty, Miami, hasta Farrokh.

Estaba claro que yo le detestaba como la que más, pero una cosa eran nuestras filias y fobias y otra el modo correcto en el que la historia debía trascurrir.

La salida de Prenter a mis ojos solo podía suponer destrucción y un montón de problemas añadidos por tanto.

Volvía a desestabilizarse el equilibrio. Y la culpable había sido Wish.

—Prenter es un ser abominable y merece ser desterrado pero debería haber sucedido a su debido tiempo.

—Amandine, ¿cuándo vas a aprender que llevamos rehaciendo la historia desde hace muchos años?

El proceso de cambio se ha iniciado y tratar de luchar contra ello creo que resulta contraproducente.

A veces hay que dejarse llevar por la corriente y Paul ha empezado a cavar su propia tumba.

Él mismo ha decidido su destino antes de tiempo.

—No olvides que si no existiera Elideth siendo el elemento de cambio muchas cosas no habrían pasado y la caída en desgracia del irlandés ha sido a raíz del asesinato de Killer. No olvidemos que fue su gran amiga. Creo que en realidad su única amiga.

—Elideth como líder de esta operación tomó la única decisión viable en aquel momento que era eliminar a ese monstruo desbocado al no poder hacerlo yo. Ella hizo lo que tenía que hacer. Y siempre me sentiré orgullosa de lo que hizo.

—No te pongas tan a la defensiva cada vez que nombro a Eli, Arlene. Por supuesto que hizo lo que debía hacer en ese momento pero eso ha traído unas consecuencias terribles, a todos los niveles.

—¿Qué hubiera pasado si la hubiera dejado escapar con la moto ese día? Dímelo.

—¿Quién lo puede saber? Allá donde estuviera Killer estaba asegurada la desgracia así que nada bueno.

—Uno de los primeros escalones que debemos subir en nuestro camino hasta el descubrimiento de toda la verdad es Prenter. Freddie ha descubierto al fin la clase de bicho que era su gran amigo. Y luego seguiremos destapando cosas. Hasta que al fin conozca la verdad.

—Tengo miedo de lo que pueda hacer ahora. ¿Y si decide ensañarse con Freddie?

—El paso natural de Prenter como la rata traidora que es será utilizar toda la información escabrosa que tiene sobre Freddie y servírsela en bandeja a uno de esos periodicuchos para conseguir dinero. La historia se cumplirá.

—A veces pienso que nunca se llegará a descubrir la verdad. Y eso es tremendamente injusto con Freddie.

—Durante un tiempo fui firme partidaria de no desvelar nada. Su amor es más grande que ninguna de las cosas que les rodean. Pero todo se ha desmadrado demasiado en los últimos tiempos y ya no creo que sea tan buena idea la ocultación de la verdad.

—Nunca ha sido buena idea, Arlene.

Llevábamos una semana en Londres. Me preocupaba Wish y la cacería a la que empezaba a verse sometida por parte de la prensa.

Ella tenía su propio apartamento que había compartido con Elideth largas temporadas pero Freddie insistió en que debía quedarse con el resto de nosotros en Stafford Terrace.

Sentía que la podía proteger mejor así pero lo cierto es que el detalle de vivir bajo su mismo techo solo afianzaba la hipótesis de que seguían adelante con su romance.

Sin embargo yo no quitaba ojo a Freddie.

Estaba inquieta porque no había ni rastro de Jim.

Era como si nunca hubiera formado parte de su vida y no podía creerme que ya le hubiera olvidado.

No podía consentir que pasara eso. Había nacido algo especial entre ellos y debía continuar.

Y reforzarse. Y que Freddie acabara de una vez por todas de ser feliz con alguien. Amandine Solís debía hacer su trabajo.

—¿Vas a salir?

—Necesito algo que me suba la moral.

Yo sé quién puede ser. Freddie, vamos. Despierta de una vez.

—No te preocupes por Arlene. Ella es fuerte, se cansarán antes de que ella se llegue a desmoralizar.

—No estoy preocupado por Arlene, lo estoy por Eli.

—¿Eli? ¿Sabemos algo de ella? —fruncí el ceño extrañada, sabía que eso no podía ser.

—Por supuesto que no. Secretamente estaba deseando regresar y sentir que le importamos algo.

—Quieres decir que los celos la podrían sacar de su escondite.

—La Eli que yo conocí sin duda habría salido ante una noticia así y me habría pedido explicaciones y en fin... No sé.

—Freddie, olvídate de ella.

—¿Qué?

Se volvió a mí con esos ojos de fuego y me apresuré a matizar mi frase. Había sido radicalmente sincera y dañar a Freddie siempre era lo último que quería hacer. Con nadie más era tan cuidadosa como con él. Pero mi asertividad debía ser incuestionable ahora.

—Perdona. Ya sé que está enferma y espera tu hijo pero su deseo ha sido distanciarse. Si la amas, tendrías que respetar su decisión.

—¿Ni siquiera le conmueve lo que ha pasado? Está bien, yo no la importo una mierda pero me consta que Arlene sí. ¿No necesita una explicación sobre esa noticia?

—Por tu bien deberías pensar en la gente a tu alrededor que te necesita.

—Ya pienso en ellos.

—No. ¿Has vuelto a pensar en Jim?

—¿Jim? ¿Por qué sacas su nombre a relucir?

Tu dois tout donner, Amandine.

—Porque si no me equivoco él y tú conectasteis de un modo especial. ¿Vas a dejarle escapar?

—No lo sé. He pensado en él, lo admito.

Claro que has pensado en él. Es el hombre de tu vida. Le tienes tan cerca y no te das cuenta.

—Estoy segura de que él también ha pensado en ti.

—Pero con lo de esta noticia... No sé. Igual está confuso. Incluso enfadado.

—Pues razón de más para que se lo aclares, ¿no crees? Tenéis mucho de lo que hablar. Llámale.

—Ahora mismo no sería una buena compañía para él y no quiero decepcionarle. Me parece una buena persona, un hombre sencillo, trabajador, honesto y sin complicaciones. No tengo ningún derecho a convertirle la vida en un caos.

—¿Por qué tiene necesariamente que ser un caos?

—Porque lo es, Amandine. Además ahora los paparazzi están especialmente agresivos detrás de mí, no quiero añadir más carnaza y perjudicarle.

—¿Es que ya no le vas a volver a ver?

—Ahora mismo no tengo nada claro pero le aprecio demasiado para arrancarle de su vida normal y corriente y arrastrarle a este circo.

—Así que has decidido que no os vais a dar ni una sola oportunidad.

Mi voz se quebró antes de terminar la frase.

No debí ser tan débil y mostrar mis sentimientos con tanta transparencia pero lo cierto es que mi hipersensibilidad se demostró aquí una vez más.

Jim Hutton era mi gran objetivo en la misión.

Había estado esperando con anhelo el momento en que llegara definitivamente a la vida de Freddie y parecía que todo iba sobre ruedas.

Y de pronto decidía que no iba ni siquiera a llamarle.

Las lágrimas aparecieron en mis ojos sin tener tiempo de reaccionar.

—Amandine, ma petite. Pero ¿por qué estás llorando?

—Lo siento.

—¿Qué es lo que te pasa? Dímelo, vamos.

Le rodeé con mis brazos el cuello abrazándome con fuerza y enterrando mi rostro contra su pecho. No podía parar de llorar y por tanto me resultaba difícil explicarme. Me avergonzaba de que me viera así de sobrepasada pero no podía hacer nada para calmarme.

—Solo... solo... —un nuevo sollozo volvió a atenazarme la garganta impidiéndome hablar.

—Respira hondo, por favor. Amandine, eh, cálmate. No hablaremos, solo si tú quieres.

Al fin me serené al ritmo de sus dedos peinando mi pelo con dulzura mientras apoyaba mi rostro en su rodilla.

Sentía mucho haberle hecho esto, pero me había tomado como un empeño personal que Jim ya se quedara de inmediato en su vida.

Habían tardado tanto en conocerse. Y por fin me encontraba de nuevo útil en la misión asegurándome de que el destino de Freddie se cumpliera, que nadie pudiera arrebatarle aquel tesoro para su existencia.

—Solo quiero que seas feliz de una maldita vez, Freddie. Y creo que no hay nadie mejor que ese hombre para lograrlo.

—Mi amor... ¿lo crees de verdad?

—Por supuesto que lo creo. ¿Por qué tú no?

—Quizás renuncie a él precisamente por eso, porque me importa demasiado como para arruinar su vida.

—No se la vas a arruinar. Él está enamorado de ti y estoy convencida de que te va a amar como es debido, como tú te mereces.

—Cariño, ¿cómo sabes que está enamorado de mi?

—Porque esas cosas se sienten y se ven.

—Ahora mismo no es el mejor momento...

—¿Lo dices por Winnie? ¿Quieres romper con él antes de emprender una nueva relación? Es eso, ¿verdad?

Justo entonces me acababa de dar cuenta del auténtico caos sentimental en el que vivía Freddie. Por un lado el alemán con el cual no sabía en qué punto se encontraba con su relación y por otro el soplo de aire fresco que representaba Jim para su vida.

—Ni siquiera he pensado en Winnie... No he pensado en romper ni en emprender nuevas relaciones. Solo quiero una cosa.

—Dímela. Igual te puedo ayudar.

—No puedes, mi vida. A no ser que sepas dónde se encuentra mi mujer.

Eli, siempre Eli logrando esclavizar cada uno de los latidos de su corazón aunque estuviera a treinta y siete años de distancia de él.

—Freddie... Quizás te esté mandando un mensaje muy claro y es que lo que hagas con tu vida privada ya no la concierne.

—Arlene es su mejor amiga, por el amor de Dios.

—Y Cheryl, la que escribe el artículo, una de sus mayores enemigas ahora. No habrá dado crédito a la noticia. Es tan sencillo como eso.

—Aunque no le diera crédito ella tendría la necesidad de que la mirara a los ojos y la explicara todo.

—Pero no siente ya esa necesidad, Freddie. Capta el mensaje, por favor. Quiere que empecéis a llevar vidas separadas. Parece bastante claro.

—Me niego a pensar eso.