TURN BACK THE TIME, BABE. VIII CAPÍTULO XXVIII
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CAPÍTULO XXVIII

STAY SWEET

AMANDINE

No había nada que Rudi y Freddie no pudieran conseguir juntos.

Eran extrañamente compatibles y muy parecidos en agilidad mental.

El cantante siempre decía que admiraba la velocidad con la cual Rudi leía sus planteamientos y era capaz de plasmarlos en tres locuaces trazos.

Primeramente se comunicaban mediante dibujos pero había muchas discusiones creativas y era algo fascinante de ver.

Se podía decir que el proceso de enamoramiento por el cual yo iba pasando iba parejo al propio de Freddie con él artísticamente hablando.

La fascinación que Rudi me producía era algo incontestable, algo contra lo que no quería luchar.

Y cuando me percataba de que había ido demasiado lejos con mis fantasías, me revolvía como una fiera contra mis propios sentimientos.

I Was Born to Love You era uno de mis videos favoritos y confiaba en que no se desviara mucho de la idea general.

Y si lo hacía, como había sucedido con It's a Hard Life que fuera a mejor.

Fueron unos días muy ajetreados para ambos y como solía suceder todo a su alrededor se difuminaba.

Solo existía el proyecto. Así que curiosamente tenía a Rudi cerca y accesible la mayor parte del tiempo pero yo volvía a desaparecer de su mapa mental.

En lo que a él respectaba era invisible cuando se encontraba inmerso en un proyecto.

A mí eso me encantaba porque me daba cierta libertad de movimientos.

Pero me conocía muy bien. Eso también hacía que me quedara extasiada observándole.

Pertrechada en el pequeño halo de seguridad que se creaba cuando él ignoraba mi presencia.

Lo cierto es que la gira ya era inminente y Freddie necesitaba irse con el vídeo rodado y Rudi esta vez debía editarlo en un tiempo récord.

El disco Mr. Bad Guy saldría el día 29 de abril y la intención de la compañía discográfica sacando ese primer single unas semanas antes era dar un anticipo de lo que sería el primer disco en solitario de Freddie Mercury.

Algo de lo que todo el mundo estaba hablando o más bien cuchicheando en estos momentos.

Los tabloides al igual que Prenter se frotaban las manos pensando que esto podría ser la antesala de la separación del grupo.

Los tabloides por ese terco odio contra la banda y Prenter porque pensaba de verdad que el cantante se distanciaría paulatinamente de sus compañeros.

Y lo conseguiría finalmente yendo en solitario.

Pero no como un experimento sino como una realidad.

Yo conocía el futuro. I Was Born to Love You sería un pequeño éxito para Freddie y durante unas semanas estaría muy satisfecho pero la publicación del disco posteriormente no sería ni con mucho un eco de la entusiasta acogida de I Was Born to Love You.

La fuerte inversión del señor Walter Yetnikoff sería uno de sus mayores fiascos económicos.

Prenter iba a ver una vez más sus planes destrozados.

El espejismo de un Freddie con una carrera en solitario a su entera disposición acabaría siendo una más de sus locas quimeras.

Al margen de las maquinaciones de Prenter, siempre me había preguntado qué hubiera sucedido si el primer álbum en solitario se hubiera vendido tan bien como The Game, por ejemplo.

Si hubiera triplicado las cifras de The Works o algo así.

¿Qué hubiera sucedido? Freddie hubiera tenido todo tipo de ofertas para hacer gira en solitario.

¿Qué es exactamente lo que hubiera pasado si Mr Bad Guy hubiera arrasado en listas?

Esa perspectiva era perturbadora. El amor y el compromiso hacia el grupo era incuestionable pero si el público se hubiera volcado con su nuevo trabajo, la maquinaria de los dólares se habría puesto en marcha.

¿Quién sabe si habría incluso hecho una gira en solitario?

¿Qué hubieran pensado sus compañeros y amigos sobre ello?

Puede que se alegraran sinceramente de su triunfo pero los egos siempre burbujeaban a la superficie.

¿Un éxito más rotundo que el del propio grupo?

Eso llevaría a fricciones sobre el modo en que el persa decidiría llevar su carrera en solitario y parecía casi inevitable que llegaran incluso a acabar separándose con la ayuda siempre inestimable de Prenter.

Por una vez me alegraba de un "fracaso" en la vida de Freddie.

El patinazo en ventas garantizaría que no había opción a una posible separación.

Pero el devenir de ese proyecto solo lo podía saber yo.

Era comprensible que Paul se aferrara a eso como una garantía de los primeros pasos para volar libre.

Lejos del universo Queen. Era verdaderamente perturbador pensar en las implicaciones que se hubieran derivado.

Ya bastante complicada y a veces hasta macabra era la misión como para pensar en posibles cambios que confiaba en que no se produjeran y que sí que serían terroríficos.

La partida de Elideth había resultado ser una bendición para mis propósitos de conseguir que la historia fuera poco a poco volviendo a su sitio.

La entrada de Jim en la vida de Freddie había sido un haz de luz y era lo que más había estado deseando que sucediera al fin.

Pero, ¿qué habría pasado si Eli estuviera aquí y no en 2021?

¿Se hubiera desarrollado todo igual? Sin duda alguna ella era el motor de cambio supremo.

Ella era una bomba en una dirección y yo otra en la opuesta.

Así que era una suerte que no se encontrara entre nosotros porque me había propuesto ser la máxima impulsora en la relación Mercury-Hutton.

—Adivina quién me ha preguntado por Jim —le pregunté a Freddie.

—¿Quién?

—Tu hijo.

—¿Farrokh ha preguntado por él? Que raro.

—¿Por que iba a ser raro? Farrokh tiene sus preferencias y al parecer el irlandés se ha ganado su corazón.

—Sí, lo sé. Pero solo estuvieron jugando con los gatos y creo que le llegó a leer tres líneas de un cuento antes de caer dormido.

—Bueno, más a mi favor. Signo evidente de que le causó una buena impresión. Era lo que intentábamos descubrir, ¿no?

—Así es —afirmó casi con pesadumbre.

—¿Qué ocurre, Freddie?

—He pensado mucho en él mientras estaba en Múnich. Incluso llegue a pensar en llamarle y pagarle el billete para que viniera a verme.

—¿Por qué no lo hiciste?

—No sé si debo volver a verle.

—Estás de broma.

—Pues no. No lo estoy.

—¿Es por la... es por Elideth?

Iba a decir la maldita Elideth pero me contuve a tiempo.

—Por supuesto que es por ella.

Mi sangre empezó a hervir. Yo quería hacerle entrar en razón pero jamás a fuer de hablar negativamente sobre ella.

No solo porque era la mujer que quería, la mujer equivocada, por supuesto pero eso era ya otra cantar.

También por la situación en la que ella se encontraba.

Enferma, embarazada y con toda probabilidad muy fracasada por cómo se habían ido desarrollando todos los acontecimientos.

No pretendía hacer leña del árbol caído.

Pero lo que sí veía como una gran ventaja era aquella separación a todas luces sanadora entre los dos que había permitido hacer comenzar la relación entre mis dos hombres al ritmo adecuado.

Todo parecía ir sobre ruedas, ¿por qué le entraban ahora las dudas?

—Pensaba que Jim te gustaba de verdad.

—El problema parte de ahí, de que me gusta demasiado.

—¿Qué problema hay? Elideth y tú estáis separados. Podéis rehacer vuestras vidas.

—Dicho así parece lo más fácil del mundo.

—Ya sé que no es algo fácil dar por terminado un matrimonio, sobre todo cuando sabes que esperas otro hijo.

—Y no se cómo se encuentran. ¿No crees que desde donde esté debería decirme al menos como va su salud?

—¿Quién sabe lo que puede pasar por la mente de Elideth en estos momentos? ¿Quieres que te hable con sinceridad?

—Ya sabes que sí.

—Tu aún esposa es una mujer muy complicada, con un montón de conflictos por resolver sobre todo dentro de sí misma.

Nunca cuestionaría vuestro amor pero creo que deberíais intentar convertirlo en una verdadera y sólida amistad y terminar de una vez con este matrimonio. Antes de haceros un daño irreparable.

—Dicho así parece lo más razonable del mundo...

—Lo es, créeme. Tenéis un hijo y otro en camino. Es un error enemistaros pero también es un error insistir en un proyecto de vida en común fallido. No vais a ser la primera pareja en el universo que se divorcie. No tiene por qué ser un drama si hacéis las cosas con el debido sentido común.

—Ella ha sido la primera en hablarme de divorcio.

—Por supuesto. Porque ve claramente la imposibilidad de seguir adelante con un matrimonio que probablemente nunca debió celebrarse.

—Me resulta imposible arrepentirme de uno solo de los momentos que hemos compartido. Me sentí tan orgulloso cuando al fin accedió a ser mi esposa. Era como si al fin hubiera dado con la mujer que quería para compartir mi vida. Como si hubiera aparecido para encargarse de mí. De mi salvación.

Era duro oír todo eso. Lo que en principio se demostró como una gran idea, se tornó una pesadilla.

¿Solo yo era capaz de verlo? ¿Solo yo estaba interesada en solucionar las cosas?

Freddie estaba muy enamorado de Elideth y eso solo se podía contrarrestar con un amor aún más fuerte.

Nunca me había cabido dudas de que ese otro amor era el de Jim.

—Pero finalmente se ha demostrado un error. No tiene nada de malo. Todos cometemos errores cuando dejamos que nuestro corazón nos gobierne. Pero a veces acertamos. Freddie, Jim es un acierto.

—No quiero complicarle la vida. Él es un hombre normal y corriente. Con su trabajo de peluquero, con sus aficiones, con sus rutinas. Tengo la sensación de que solo serviré para hacerle sufrir.

—Pensaba que teníamos un plan y que el plan fue un éxito.

—¿Qué plan?

—Ya sabes, querías asegurarte que Farrokh no iba a ser un obstáculo en vuestra relación. Y no lo fue. Se gustan.

—¿Eso va a ser suficiente?