TURN BACK THE TIME, BABE. VIII CAPÍTULO XXI #3
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CAPÍTULO XXI #3

—Ohhhh. Te adoro con cada fibra de mi ser, maldito seas. ¿Cómo puedes ser tan adorable? —dijo pegando sus labios a los míos ardorosamente.

—Y ahora dime ese secreto —dije cuando ya me había desgastado suficientemente los labios.

—Fue idea de Winnie.

—¿El qué? ¿El ir a ver la película los tres? Ya lo sé.

—No, cariño. El que la película fuera en versión original. Palabras textuales, Ya está bien de hablar y escuchar inglés.

A veces Barbara me desconcertaba. Tenía bastante claro que ese comentario malvado no era motivado por ningún tipo de celos o animadversión hacia Winnie y además era consciente de que llevábamos sin vernos más de un mes y que esta vez parecía la definitiva.

Quizás solo fuera porque ella consideraba que yo tenía un corazón más duro del que en realidad tenía y por eso dijo aquello.

Pero a mí constatar que una vez más la principal diversión de Winnie era humillarme, me afectó y entristeció.

Yo le amaba. No podía quedarme indiferente.

—Os pareció muy divertido —la interrogué.

—¿A ti no te parece divertido?

—¿Que dos personas se rían de mi inocencia y me entere ahora? No, nada divertido.

—Ya conoces a Winnie...

—No, no le conozco una mierda. Y no le quiero conocer.

—Ya sabes sus carencias. No solo siente complejo por no poder hablar bien tu idioma sino que su complejo se extiende a todo lo demás.

—¿A qué demás?

—Él se siente muy inferior intelectualmente a ti y su táctica es hacerte daño para ocultar que en cierto modo le intimidas.

—Eso es horrible. Yo no le considero inferior a mí.

—Pero lo es y no porque solo sepa alemán y no muy correctamente.

—Yo solo necesito su amor. No le estoy pidiendo más.

—Él no opina igual. Cree que necesitas muchas más cosas de las que él te puede dar.

—¿Y por eso me humilla?

—Solo te lo he dicho para que no se lo tengas en cuenta. Al final él no es como nosotros. Su propia incultura le hace cometer esas crueldades.

—¿Como nosotros? ¿Quiénes somos nosotros?

—Ya sabes, artistas, gente un poco más preparada. Él es rudo y maleducado.

—¿Y tú, Barbara? ¿Tú no cometes crueldades conmigo?

—¿Yo? Puede... No digo que no pero...

—Oh, claro que sí. No pensaba sacar la conversación pero ya que lo has hecho tú, lo haré. Me estoy refiriendo a nuestro viaje a Brasil y las entrevistas que concedimos.

—¿Qué ocurre?

—No pensaba leerlas, no hay cosa que más odie que mis propias entrevistas pero he tenido que hacerlo.

—¿Qué tienen de malo?

—Creo que todo.

—Puede que hayan sacado alguna frase fuera de contexto pero es lo habitual.

—Toda la entrevista está sacada fuera de contexto. Está maquillada de tal modo que parece que estamos anunciando nuestro compromiso.

—Bueno...

—Y yo ya estoy casado, Barbara.

—Freddie, los dos sabemos el tipo de matrimonio que tienes.

—Te equivocas. Tú no sabes nada de Eli y yo. Solo lo sabemos nosotros.

—Me refiero a que no estáis juntos...

—Te repito que no sabes nada y sinceramente, después de leer la entrevista me niego a pensar que me hayas querido manipular para dar una imagen de nosotros que no se corresponde a la realidad.

—¿No? ¿No somos los mejores amigos?

—No es la sensación que se lleva la gente que lee eso.

—Vamos, Freddie. Todo el mundo está al cabo de la calle de tus preferencias y tus gustos. No creo que ningún periodista después de leer nuestra entrevista crea que tú eres un heterosexual puro.

—No es eso lo que me preocupa. Los periodistas tienen su propia imagen de mí y me importa una mierda.

—¿Te preocupa lo que puedan pensar tus padres?

—Confío en que no llegue a sus manos eso o que nadie les ponga la cabeza como un bombo con ella.

—¿Entonces qué pasa?

—No tengo la maldita obligación de hacer parecer lo más heterosexual posible.

—Eso no es del todo correcto. Recuerda tu fiesta de cumpleaños en Xenon entrando de mi mano mientras tu novio iba dos pasos por detrás. Estaba perfectamente orquestado.

—Lo sé. Pero una foto es una cosa y una entrevista completamente manipulada es otra. Son mis palabras. Yo no he querido dar el sentido que ellos le dan. Solo estábamos pasándolo bien.

—¿Crees que ha sido idea mía?

—No lo creo, lo sé. Tú insististe en esas entrevistas.

—Y a ti no te pareció mal. Te pedí tu consentimiento.

—Sí, exacto. Porque confiaba en ti. Ahora ya no sé lo que creer.

—No pretendía hacerte daño. Para mí ese viaje significó mucho y creo que nunca hicimos mejor el amor que allí.

—Oh, vamos, Barbara. La mitad de las veces no pude ni culminar, demasiada coca. Creo que has idealizado un poco aquel viaje.

—A mí no me importaba siempre y cuando estuviéramos juntos. Nuestra amistad trasciende con mucho el sexo. La amistad es el inicio de un gran amor, ¿no crees? Al final rodearte de personas con las que puedas identificarte y conectar de un modo profundo es lo que necesitas.

—Me estás diciendo que no necesito a Winnie.

—No habéis hablado desde vuestra última discusión, ¿no?

—No quiero romper con él pero... —acaricié casi con timidez mi anillo, nuestro anillo.

—Eres un sentimental, cariño. Por eso te quiero y te queremos todos entre otras muchas cosas. Pero quizás Winnie ya cumplió su ciclo y necesites otra cosa.

—¿A ti, Barbara?