TURN BACK THE TIME, BABE. VIII CAPÍTULO II
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CAPÍTULO II

GOTTA FIND ME A FUTURE

WISHFUL-THINKING∞

El maldito tiempo no estaba de mi lado. Tenía que hacer un montón de cosas antes de volver a emprender el viaje de vuelta.

Pero yo no era la misma después de saber aquello.

¿Quién iba a pensar que me acabaría infectando de VIH ?

Ni siquiera me había infectado disfrutando de un buen polvo.

Sí, aquello no tenía ninguna gracia pero no había forma de cambiar las cosas y tomándoselo a la tremenda no iba a ayudarme en lo más mínimo.

Tenía claro la fuente de mi infección. Había sido Bill Reid.

Ahora recordaba con sorprendente nitidez cada uno de los segundos de aquel día.

La fuerte pelea con Freddie, el modo en que le conseguí reducir y todo lo que sucedió después que ahora parecía repetirse a cámara lenta.

Su profundo arañazo con el casco de la botella en mi brazo.

Su sangre y la mía mezcladas fatalmente en aquella pelea.

Ni siquiera volví a dedicar un pensamiento a aquello.

¿Quién demonios iba a pensarlo? Ese día solo me preocupaba la sien golpeada de Freddie y mientras le masajeaba esa zona intentando controlarme lo mejor que podía, era una mujer recién infectada.

Tenía delante de mí a Evan en estado de shock aún y ya habíamos dejado de llorar uno en brazos del otro hacía un rato.

—Solo quiero que sepas que esta infección no se ha debido a ninguna relación sexual —me apresuré a aclarar.

Aún en la actualidad las connotaciones de una infección por VIH seguían siendo muy concretas.

Dejando a un lado las transfusiones contaminadas de las que ya había un control severo desde 1987, solo parecían quedar dos opciones.

Promiscuidad sexual sin protección o compartir jeringas.

Dios sabía que no era ninguna yonqui y solo quedaba el aspecto sexual.

No quería que Evan pensara que le había sido infiel aunque en realidad no nos debíamos explicaciones en nuestra actual situación.

—Lace...

—Dios, menos mal que no te he contagiado a ti. No me lo podría haber perdonado.

—¿No me puedes explicar el foco de tu infección? ¿Ha sido en el trascurso de tu misión?

—Sí, por supuesto. Fue una pelea con alguien infectado, aunque yo no sabía que podía estarlo. Y él tampoco.

—¿Una pelea? ¿Pero cómo te has podido infectar sin...?

—Me arañó muy profundamente con una botella rota y yo le hice sangrar bastante. Estoy convencida que nuestras sangres se mezclaron en el trascurso de la pelea. No puede haber sido de otra manera.

Sabía que mi explicación era muy exótica, muy extraña. De todos los modos que había de contagiarse, ese quizá fuera el más remoto. Pero no por remoto dejaba de ser posible. Mi herida profunda fue el refugio propiciatorio de su maldita sangre infectada.

—¿Y aún así te vas a ir? ¿Dejándome así?

—Tengo que volver. Me están necesitando. Todo irá bien. Empezaré de inmediato el tratamiento, ya oíste al doctor.

—¿Tus cefaleas pueden provenir de tu infección?

—No, cariño. No tienen nada que ver con ello. Estoy bien. De verdad. No te preocupes por mí.

—¿Y si el tratamiento no te funciona?

—Estoy convencida de que me funcionará.

No estaba convencida de una mierda. Lo cierto es que estaba aterrorizada y no hacía más que pensar en una suerte de maligna venganza que se había cernido sobre mí por haber manipulado la historia.

Qué curioso. Yo pensando que era una pérdida de tiempo volver al futuro a por antirretrovirales para Joe y resulta que iba también a necesitarlos para mí. Aún me encontraba en estado de shock cuando expliqué todo a Cindy tras fundirnos en un abrazo.

—¿Estás segura de que esa ha sido tu fuente de infección?

—Solo he tenido relaciones sexuales con Evan y con Nina. Evan no me ha pegado nada y Nina... por su currículum sexual bien podría haber sido seropositiva pero es prácticamente imposible que en una relación entre dos mujeres haya riesgo de infectarse.

—Bueno, tú misma me has dicho que Nina disfrutaba jugando un poco al límite ¿no?

—No, Cindy. Descartado. No tan al límite como para hacernos sangrar. Ya sabes...

—Dios, Wish. Aún no puedo creerme que ese cabrón de Reid te haya pegado esa mierda. Es totalmente injusto.

—Lo sé. Probablemente si no hubiera llegado a arañarme con esa botella con su brutalidad de animal, no habría habido peligro alguno de que su sangre entrara en contacto con la mía. Pero al herirme y al herirle nuestras sangres se mezclaron.

—Aunque tampoco tenemos certeza de que Bill fuera seropositivo.

—No queda otra posibilidad. Ha tenido que pegármelo él.

—Eso fue...

—En el verano de 1982. Llevo con el virus dos años.

—No va a pasarte nada. Empezarás ahora el tratamiento y todo se va a solucionar, ¿verdad?

—Espero que sí. El doctor Bradford me ha dicho que necesita hacerme un seguimiento en estos inicios pero no puedo. Tengo que irme ya.

—¿Tan pronto? Deberías esperar al menos para asegurarte que toleras bien la nueva medicación.

—Lo sé, pero la misión no me da tregua. Mientras estoy aquí hablando contigo ya debería estar otra vez en 1984.

—¿Qué sucede?

—Eli me necesita. Se ha puesto en contacto con Fooling para decírselo pero no le ha informado de nada y estoy preocupada.

—Cuando estás preocupada por Eli, todo lo demás se desvanece. Incluso tu propia enfermedad.

—Eli es ya una parte de mí. Si la ocurre algo, a mí también me afecta. Y no puedo fallarla. Ahora menos que nunca.

—Bien. Aquí tienes tu cargamento de antirretrovirales. ¿Vais a seguir administrándoselos a Joe a pesar de que probablemente sea una pérdida de tiempo y ya tenga SIDA?

—Según Amandine su mancha fue una falsa alarma y no tenía nada que ver con el sarcoma de Kaposi así que tendrá que seguir tomándolas. Supongo que él también se merece beneficiarse de los avances del siguiente siglo. Ha sido uno de los más damnificados en la misión.

—Oh, Wish. Te deseo toda la suerte del mundo. Rezaré por ti cada noche.

—Qué dulce eres. Creo que voy a necesitar todas las oraciones del mundo pero muchas gracias, cariño.

—Mucha fuerza. Todo el foro secreto te estaremos apoyando. Te necesitamos.

Feltham, Gladstone Avenue 22, a mediodía

Turn back the Time me llevó certeramente al sitio donde estaba Elideth, que era la casa de sus suegros.

Yo la había dejado en Múnich pero al parecer se encontraba allí junto a Farrokh.

Normalmente cuando Eli se encontraba en alguna encrucijada en su vida solía buscar el refugio de aquella familia.

Eran lo más parecido que tenía a sus padres en 1984 en aquellos momentos.

—Wish, no me lo puedo creer. ¿Me estás diciendo que eres seropositiva y que fue Bill quien te lo pegó?

—Así es. Y gracias a Dios que por azar me hice un chequeo la última vez que viajé en el tiempo porque sino jamás me hubiera hecho la prueba. Y quién sabe si hubiera sido demasiado tarde.

—Dios mío, no puede ser. ¿Te das cuenta? Te infectaste por mi culpa.

—¿De qué hablas?

—Si no hubiera tenido la absurda idea de que fueras a proteger a Freddie, ahora estarías sana.

—No fue una idea absurda. Justamente ese día esa mala bestia estaba borracho y drogado y si no estoy ahí hubiera herido a Freddie. Tú no tienes la culpa de nada. Aparta eso de tu cabeza.

—¿Qué está pasando? —me dijo aferrándose a mí en un abrazo que nunca terminaba.

—El, ¿qué ocurre? Fooling no pudo decirme nada y...

—Estoy embarazada.

—Eso es... no sé... es magnífico, ¿no?

—No, no lo es.

—Ya sé que Freddie y tú no sois ahora la pareja del año pero... se va a volver loco de alegría cuando lo sepa. Otro hijo.

—No son buenas noticias, Wish. Yo también estoy infectada con el VIH, lo cual significa que...

—Que Freddie también lo está.

Elideth no pudo aguantar por más tiempo las lágrimas y su cara se contrajo en un gesto de dolor mientras se cubría con las manos.

Se desmoronó sobre mi regazo mientras la abrazaba fuertemente contra mí.

Esto solo podía ser una maldita pesadilla.

La permití que se desahogara unos minutos pero enseguida levanté su rostro.

—Sé lo que estás pensando. Que este es el final de la misión, que hemos fracasado...

—Sí, ¿qué otra cosa sino? Después de tanto esfuerzo, estamos los tres infectados. Aún no me lo puedo creer.

—Supongo que en cuanto descubriste que estabas embarazada procediste a hacerte la prueba.

—Claro. Fue lo primero que hice nada más enterarme.

—Pero Freddie dio negativo el año pasado o sea que... ¿Es posible que le haya infectado Winnie?

—Es difícil saberlo. La vida sexual de Freddie en Múnich ha escapado a mi control.

Phoebe siempre me aseguraba que se protegía y no tengo porqué no fiarme de su palabra pero algo me dice que con Winnie las cosas han sido distintas.

Que se ha desinhibido demasiado y... sí, puede que él haya sido quien se lo ha pegado.

—Tampoco tenemos ni idea si Winnie lo tiene. Recordemos que en la historia oficial posiblemente se lo pegara Freddie.

—No me importa quién se lo haya pegado. El caso es que Freddie tiene el VIH y no sé cómo empezar a contárselo a Fooling. Qué fracaso...

—Eli, vamos a tranquilizarnos. Ya no hay solución para nuestras infecciones pero tenemos la medicación adecuada para combatirlas. He venido con tres cajas de antirretrovirales. Nadie va a morir de SIDA.

—Te he llamado porque me eres indispensable aquí en 1984. Yo me tengo que ir a 2021.

—¿Por qué? Tengo la medicación...

—No es por la medicación. Es por mi hijo.

Estoy embarazada y soy seropositiva. No quiero infectarle y necesito pasar mi embarazo en el futuro.

Aquí aún estamos en pañales en relación a la enfermedad y en nuestra época hay más concienciación y más medios para que todo pueda salir bien.

¿Lo entiendes? No tengo otra alternativa. Necesito que mi hijo nazca sano.

—Tienes toda la razón. Con los medios de 1984 las cosas podrían ir muy distintas. Sonaría un poco raro que a un médico de esta época le dijeras tú lo que tiene que hacer.

—Tengo que dejar aquí a Farrokh, no puedo llevármele conmigo. No voy a someterle al riesgo de un viaje en el tiempo. Si le pasara algo no me lo perdonaría nunca. Me moriría.

—Pero el viaje también puede ser un riesgo para el embarazo.

—Lo sé. Tengo que asumirlo. Ya he viajado en el tiempo embarazada y todo resultó bien. Volveré a arriesgarme. Pero no puedo arriesgar la vida de mis dos hijos. Farrokh debe quedarse. Y... y solo de pensarlo el corazón se me rompe a pedazos.

—Shhh. Tranquila, mi amor. Él va a estar bien.

—Siento como si una fuerza extraña me estuviera desmembrando cruelmente. No sé explicarlo.

—Lo sé. Yo también siento que hay algo por encima de nosotras que nos está castigando bestialmente. Pero debemos apartar todos esos pensamientos. A lo hecho pecho. Hay que seguir luchando. Y no rendirse. No nos vamos a rendir —dije sosteniendo el rostro surcado por el dolor de Elideth.

—Nunca.

—Esa es mi chica.

—He intentado ponerme en contacto con Amandine pero no me responde a los WhatsApps. Sé que se fue a Viena pero Joe me aseguró que volvería al día siguiente.

—¿A Viena? No pasa nada, Amandine se ha ido a ver a su amorcito. Al menos hay alguien en esta maldita misión sano y pasándoselo bien.

—¿Tú crees? Me extraña que no coja el móvil ni que cumpla con sus obligaciones escrupulosamente como suele hacer.

—Perdónala. Está viviendo su particular luna de miel. De todos modos lo seguiré intentando. No te preocupes por ella.

—De momento quiero que Farrokh se quede con los abuelos. Aquí está contento y feliz. Mientras aparece Amandine y se pueda ocupar de él.

—Farrokh va a estar muy bien, te lo puedo asegurar. Va a estar lleno de amor por todos lados adonde mire. En ello empeño mi palabra.

—Ahora solo me resta coger el avión para Múnich y comunicárselo a Freddie.

—¿Cómo se lo vas a plantear? ¿Le vas a contar por fin toda la verdad?

—No puedo contarle aún la verdad. Me tengo que ir de forma precipitada y soltarle esa bomba requiere tiempo. No tengo tiempo que perder y no me parece justo irme y dejarle con toda esa información. Puede volverse loco.

—Nunca encontramos el momento pero sin duda esto lo justificaría.

—Tarde o temprano llegará ese momento. Pero aún no.