Capítulo 14 #2
—¿Y qué querías que hiciera, nena? Mi padre tuvo su primer infarto por culpa de tu madre, ¿qué querías que hiciera?
¿Que me enfrentara a mi madre y le hablara de ti?
¡Intentaba evitar los problemas! Cuando sucedió lo de Christian me cabreé muchísimo porque mi hermano estaba a punto de morir y tu familia era la responsable.
¡Pensé que mi madre había tenido razón desde el principio porque sí, dudé y llegué a creer que me la pegabas con Christian!
—¿Pero estás loco? —dijo Ilsa sin salir de su asombro.
—Siempre le sonreía y Christian me dijo mil veces antes de esa noche que estaba loco por llevársela a la cama.
Estaban en su camioneta y creí… Joder, creí mil cosas, yo también soy humano.
¡Yo también sufrí con esto! —Miró a Erica.
—Y sí, quería dejar de sufrir y sabía que si te largabas del pueblo ya no volvería a verte nunca más.
¡Lo que hiciera después de estar juntos es solo asunto mío!
Pero ya que lo preguntas fui sincero con Sara desde el principio.
¡Le dije que nunca la amaría y que si quería divertirse estaba dispuesto, porque intentaba olvidarte!
—Erica separó los labios de la impresión.
—¡Sí, porque conseguí echarte del pueblo, pero nunca saliste de mi puta cabeza, incluso después de lo que me dijo Ed!
—Furioso dio un paso hacia ella. —¡Porque aunque no supe llevar aquella situación, yo te quería!
¡Por eso durante ese maldito año no podía dejar de verte!
¡Podría haber estado con otra como lo estuve con Sara, pero estaba contigo!
¡Escuchando comentarios de mis hombres que deseaban llevarte a su cama, viendo como tíos en el bar intentaban ligar contigo, yendo a misa sin poder sentarme a tu lado por no disgustar a mi madre!
—Igual el que eres un cobarde eres tú —dijo Ilsa fríamente.
—Sí. —Sonrió con desprecio. —Yo también fui un cobarde.
Y puede que Molly ayudara a que tuviera el valor de intentarlo de nuevo, cuando es evidente que Erica me odia.
—La miró a los ojos y ella sollozó. —Me odias, ¿verdad, nena?
No solo no te fías de mí, el rencor que tienes dentro no dejará nunca que seamos felices.
Siempre estarás a la que salta para echármelo en cara.
Esto no tiene futuro y es hora de aceptarlo.
—Tienes toda la razón —dijo Erica casi sin voz.
Él asintió. —Pues ya está todo hablado. Te agradecería que te quedaras a la boda para que mi hermano y Jessica disfruten del día. Esta semana llamaré a mi abogado para que se ponga en contacto contigo para negociar cuándo podré ver a la niña. Intentaré molestarte lo menos posible.
—Bien —dijo con un nudo en la garganta.
—Siento haber iniciado de nuevo esta relación, porque es evidente que solo te he hecho daño —dijo antes de alejarse.
Ilsa se llevó la mano al pecho y se volvió hacia ella. —Parece muy afectado, ¿no?
Agachó la mirada sintiéndose agotada. —Como él dice esto no tiene futuro y es hora de aceptarlo por mucho que nos duela.
Sonrió viendo como su hija llevaba los anillos hacia los novios que estaban guapísimos.
La boda fue preciosa, pero ella por mucho que lo intentaba no podía dejar de mirar a Carl que en su papel de padrino estaba guapísimo de esmoquin.
Toda la familia sabía lo que había pasado, seguramente porque Ilsa se lo había dicho, pero nadie se había acercado a ella para pedirle explicaciones, y lo agradecía porque no quería hablar de ello.
Solo quería irse de allí cuanto antes. Pero su niña soñaba con el baile y sentada en la mesa de los familiares de los Driscoll vio como su padre la invitaba a bailar y sacó mil fotos.
La novia le entregó el ramo a ella y se puso como un tomate, pero lo cogió porque no quería llevarle la contraria en su día.
De la que iba hacia el baño vio a Henry hablando con un hombre que no conocía. —Erica, deja que te presente a un buen amigo.
Sonriendo se acercó. —David, ella es Erica Holder, una gran amiga. David es el mejor médico que conoceré jamás.
—Exagera.
—¿Trabajas en San Antonio?
—No, ahora llevo la consulta del pueblo.
—¿De veras? No sabía que se había jubilado el doctor Wilkings.
—Hace dos años. ¿Naciste aquí?
—Sí. ¿Me disculpáis? Tengo que ir al baño.
—Aquí te espero.
Al ver que estaba interesado forzó una sonrisa antes de contestar —Vale…
Se alejó a toda prisa y David parpadeó. —Parece que la he impresionado —dijo con sorna—. No podría haber corrido más.
—Será que no le interesas.
Los amigos se volvieron para ver a Carl, que miró a David como si quisiera arrancarle la cabeza. —Es evidente que quien no le interesas eres tú, amigo.
—Vaya, al parecer desde que llegaste has labrado algunas amistades, David.
—David… —le advirtió Carl.
Le miró malicioso. —¿Qué pasa aquí? —preguntó Henry.
—Carl teme a la competencia.
—De ti no temo nada —dijo entre dientes.
—De todas maneras, la que decidirá será ella, así que no sé por qué te pones así.
Él apretó los labios y asintió alejándose.
David rio por lo bajo.
—Siempre has sido un provocador. ¿Le conoces mucho?
—Bastante. Desde que llegué, me recibió con los brazos abiertos, hemos hecho una gran amistad.
—¿Entonces?
—Entonces sé mucho más que vosotros de toda la mierda que rodeaba a Carl en el momento que Christian sufrió el accidente, por llamarlo de alguna manera.
Henry frunció el ceño. —¿Qué mierda?
—Ven, que te cuente.
Se alejaron de la pista de baile hasta la barra de las bebidas.
Ilsa sentada en la mesa de Erica con la niña sobre sus rodillas frunció el ceño al ver que hablaban en susurros, pero lo que la mosqueó fue la cara de sorpresa de su novio después de que ese tío le dijera algo al oído.
Erica llegó hasta ella y se sentó a su lado.
—Uff, me matan estos zapatos, Jessica tiene medio número menos.
¿Has visto a Ed? Ese cobarde ha debido esconderse bajo una piedra porque no le he visto.
—No estaba invitado. Christian al saber lo que le había dicho a su hermano para dejarte mal, retiró su invitación. No quería líos en su boda porque se juega que Carl le parta la cara por mentiroso. Ese ya ha debido largarse del pueblo.
—Pues mejor, no está la cosa como para más líos. —Al levantar la vista y ver su cara preguntó —¿Qué pasa?
—No lo sé, pero ese tío que está con Henry le está contando algo que le está sorprendiendo bastante.
—¿El médico? —preguntó con desgana antes de beber de su copa de agua. Sonrió a su hija que estaba de lo más entretenida jugando con una barbie que no había visto hasta ahora—. ¿De dónde has sacado eso?
—Del tío Christian, ha regalado una a cada niña.
—Aquí no hay más niña que tú.
Soltó una risita. —Pues eso.
Puso los ojos en blanco, cómo la estaban malcriando. Bueno, acababan de conocerla, tampoco había que ser tan dramática. En unas semanas a ver cómo iba el asunto. La abuela llegó en ese momento. —¿Dónde está la niña más guapa de Texas?
Sonrió divertida mientras su hija gritaba levantando el brazo. —Cómo te echas flores a ti misma, abuela.
Meredith soltó una risita cogiendo la mano de la niña. —Voy a presumir un poco. Nenita, voy a presentarte a unas amigas. Si te han traído algo, tú di gracias.
—Sí, abuela.
Erica puso los ojos en blanco mientras se alejaban. —¿Cuándo crees que podré largarme?
Ilsa con los ojos entrecerrados dijo por lo bajo —Creo que no deberías irte todavía porque por la cara de mi novio aquí aún hay chicha que sacar. ¡Mira, mi chico ha vuelto a mirarme! Uy, aquí hay tomate…
—¿Qué?
Carl se acercó en ese momento y parecía bastante incómodo. —Nena, ¿podemos hablar?
Le miró sin entender porque el día anterior había sido muy claro. —¿De la niña? —Se levantó mirando a su alrededor. —Estaba con tu madre, pero…
—Hay algo que no te he dicho porque no lo sabe nadie, juré que no lo diría.
Le miró a los ojos sin entender. —¿De qué hablas?
—No quise decir nada, pero ahora David dice que él no hizo ningún juramento y que ya está harto, así que…
—No entiendo nada. ¿David el médico? ¿Qué tiene que ver ese hombre en todo esto?
—Él trató a mi madre cuando tuvo una recaída del cáncer de colon.
Erica se llevó la mano al pecho de la impresión.
—Cuando murió mi padre, Christian lo pasó muy mal, tan mal que tuvo problemas de comportamiento. No estudiaba ni quería trabajar y cuando…
Se detuvo y Erica preguntó —Carl, ¿cuándo qué?
—Cuando su madre enfermó de cáncer, Meredith le hizo jurar por la tumba de su padre que no diría nada a nadie para que Christian no sufriera —dijo Henry tras él.