Tu amor no es suficiente Capítulo 13 #4
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Capítulo 13 #4

Entonces escucharon un grito y de repente Clare cayó hacia atrás agarrándose a la escalera solo con su pierna doblada.

Todos abajo gritaron y Carl empezó a bajar como una exhalación, pero no llegaría a tiempo.

Erica empezó a subir tan aprisa como podía y alargó la mano para coger la suya justo antes de que cayera.

Gritó de dolor tirando de su cuerpo hacia la escalera, pero Clare no la agarró porque se había desmayado. Ray justo debajo gritó —¡Déjala caer!

Estaban demasiado altas como para dejarla caer.

Solo faltaba que ese idiota no la cogiera y tuvieran que celebrar un funeral.

Sintiendo que no podía más miró hacia arriba y en ese momento Carl llegó hasta ella por el otro lado de la escalera y bajó lo suficiente como para agarrar a Clare por la cintura. —Ya está, preciosa, suéltala.

Fue un alivio soltarla y se agarró a la escalera cerrando los ojos. El dolor del hombro era tan fuerte que no sabía si podría bajar. Carl dejó a Clare tumbada sobre la hierba y miró hacia arriba. —¿Cielo?

—¿Carl? ¿Puedes venir a por mí?

—Joder… —Corrió de nuevo hacia la escalera mientras Ilsa muy preocupada ni miraba a su novio que estaba atendiendo a Clare. Carl subió los escalones de nuevo y se puso justo a su espalda para que su otro brazo descansara. —¿Estás bien?

—Creo que me he roto el hombro o algo así —dijo sin haber recuperado el aliento todavía.

—No te preocupes por nada, ¿vale? Nena gírate y rodéame con tus piernas como cuando hacíamos el amor en el bar, ¿recuerdas?

Rio por lo bajo. —Creo que tú lo recuerdas mucho más que yo.

—No te imaginas cuánto. Vamos, preciosa. Henry está abajo y te verá ese hombro.

Él se sujetó con una sola mano y la ayudó a girar con la otra hasta que se miraron de frente. —Ahora llega lo más fácil.

Sus ojos se llenaron de lágrimas por la preocupación de su rostro. —Estoy bien.

—Claro que estás bien, no me dejarías ahora.

—No.

A Carl se le cortó el aliento. —¿No?

Se abrazó a su cuello con el brazo sano y rodeó su cintura con sus piernas. —Hacemos un buen equipo.

Él sonrió. —Eso no lo dudes, mi amor.

Se besaron apasionadamente y Ilsa parpadeó. —¿Se están besando?

Henry miró hacia arriba y sonrió. —Este no pierde ninguna oportunidad.

—Eso está claro. ¿Queréis dejar eso para luego que estoy de los nervios? —gritó desgañitada.

Carl apartó sus labios y apoyó su frente en la suya. —Haremos que funcione, ya verás.

—Sí.

—Si notas que pierdes fuerzas, me lo dices y te agarro. —Empezó a bajar poco a poco y él dijo —¿Sabes nena? Estoy deseando tener un hijo contigo.

Se le cortó el aliento. —¿Un hijo?

—Ver cómo te crece la barriga y sentirle dentro de ti. —Apretó los labios. —Siento no haber estado con Molly, lo siento muchísimo.

Las lágrimas fluyeron y escondió la cara en su cuello. —Y yo siento que te lo hayas perdido.

—Estoy muy orgulloso de ti, nena. Eres la mujer más valiente que conozco.

Llegaron abajo y Henry se acercó de inmediato. —¿Qué tiene?

—Es el hombro —dijo Carl dejándola en el suelo.

Henry cogió su brazo y se lo movió. —Hostia, se lo ha dislocado.

—¿Se lo vas a colocar?

Su amigo se agachó ante ella. —Podemos ir al hospital y…

—¿Y fastidiar la boda? Hazlo.

—Te va a doler.

—Hazlo, no quiero que Christian se sienta culpable o algo así. Hazlo ya.

—Está bien —dijo Henry mirando a Carl que era evidente que no estaba de acuerdo. Cogió su brazo estirado y dijo —¿Sabes que yo le dije que estaba embarazada?

—¿De veras? —preguntó Carl.

—Y aun así intenté ligármela. Aun sabiendo que amaba a otro hombre…

—Eh, que nunca me lo dijiste… ¡Ay! —gritó cuando se lo colocó. Cerró los ojos del alivio porque el dolor casi había desaparecido por completo—. Amigo, te quiero.

—No debes mover ese hombro durante unos días. Iré a buscar un cabestrillo al pueblo, el médico seguro que tiene.

Ilsa sonrió y Erica la miró preocupada. —¿Tú sabías que Henry…?

—¿Qué quería ligarte? Era evidente, pero me conoció a mí, intentó que le ayudara a conquistarte y me lo ligué sin que se diera cuenta. Bah, no tenía ninguna posibilidad.

—No —dijo Carl molesto—, no la tenías.

Henry rio por lo bajo y Clare gimió en ese momento. —La bella durmiente ha vuelto.

—¿Está bien? —preguntó Erica.

—Ha sido el susto, nada más. Gracias a ti no tiene ninguna lesión y no se ha golpeado la cabeza, así que solo ha sido el susto. —Henry se puso de pie. —¿Y el tesoro?

Carl levantó el anillo colgado de una cadena de oro. —Conseguido.

—Mierda —dijo Clare antes de fulminar a su novio con la mirada—. ¿Ves cómo era algo bueno?

—No volveré a dudar de ti, palomita.

—Más te vale.

Carl cogió a Erica en brazos y esta sonrió. —Las piernas las tengo bien.

—Te soltaré cuando ese no esté cerca —dijo haciéndola reír—. Y cuando se me quite el susto.

—Te he asustado, ¿eh?

—No lo sabes bien, nena —dijo comiéndosela con los ojos.

Se sintió tan bien a su lado que recostó la cabeza en su hombro. —Lo conseguiremos, ¿verdad?

—Claro que sí. Llegaremos a un acuerdo y seremos muy felices. Seremos una familia.

—Nunca he tenido una familia.

Él apretó los labios y la besó en la sien. —Pues ya eres parte de esta, nena. Has luchado como una Driscoll para hacer feliz a Jessica.

—Sí, mañana es su día.

—Lo pasaremos estupendamente, ya verás.